Música y folclor
Yo soy el indio Pastor, el cultor de la música tropical en América

¿Raspacanilla?
Así como se lee. Y no es ningún terminacho por ahí sacado de la imaginación. No.
Es un género musical con el cual, José Pastor López Pineda, más conocido en América como Pastor López o “El Indio Pastor”, inició su periplo musical al punto de haber combinado su talento en los micrófonos con el arte de la composición y, posterior a ello, adentrándose en otros géneros musicales, propios de nuestra idiosincrasia, festiva y alegre, tales como la cumbia y el porro.
Con lo anterior, López se animó a construir de lleno todo un proyecto sonoro que, por el paso de los años, expuesto, sin sonrojo, en gran parte de América, aún mantiene vigencia, por ejemplo, en las épocas decembrinas celebradas muy especialmente en Venezuela, Ecuador y Colombia, a la postre, su segunda patria.
En línea con el artículo de investigación Raspacanilla: una escena musical subalterna en Venezuela desde su genealogía, construcción identitaria y sus prácticas fonográficas[1], sus autores López-Valero y Loreto-Amoretti definen este género como “…una práctica musical venezolana con más de sesenta años de trayectoria que surgió como una variante de la cumbia colombiana en los estados Lara y Zulia, en un contexto de migración y de transformación social y cultural…”. (López y Loreto, 2026).
Así que, su ulterior encuentro en los estudios de grabación con la cumbia no fue casualidad, pero no se puede obviar que fue en el Estado Lara (Barquisimeto, Venezuela) que López, futuro cantor de música tropical con cuya poderosísima trayectoria se le vendría a conocer sino como uno de los más grandes exponentes de la música tropical en América, entonces en calidad del mejor de todos los tiempos, vislumbró la luz del día un 15 de junio de 1944, naciendo en el hogar conformado por Máximo Pineda y Zoila Rosa Pérez, con el antecedente especial que el seudónimo con el que asimismo se le conoce, inscrito como “El Indio”, se debe a los arraigos indígenas, base de su núcleo familiar.
Unido a sus inicios en el género de la raspacanilla, probó sus dotes en el canto con la ayuda del joropo venezolano que, en palabras de la Unesco (s.f.), “…es una tradición festiva viva que surge del encuentro entre poblaciones indígenas, africanas y europeas. Combina música, poesía, canto y danza, y utiliza diversos instrumentos como el arpa, el cuatro, las maracas, el violín y el acordeón. Las canciones suelen contar historias de amor, naturaleza, humor o vida cotidiana…”[2], no obstante, en plena juventud, y dando cuenta ya, de sus dotes en la música, su talla de intérprete comenzó a figurar en agrupaciones como “Los Mayorales” y “El Combo de Emir Boscán”, aunque alcanzó reconocimiento junto a su compatriota, Nelson Henríquez, hasta conformar su propia agrupación, conocida como “Pastor López y su combo”, fundada por allá, en 1973.
Habrá que decir que, antes de su inclusión en las agrupaciones ya referenciadas, su estreno musical en pleno data del año 1967 con el lanzamiento del trabajo discográfico “La Venezolana” (Discos Malivu), realizado junto a “Los Hermanos López”, __no los vallenatos, aclárese__, en interpretación de las letras de su autoría “El manco” y “El ratón”, ambas, a modo de guaracha, y el porro esencial “Las colombianas”; LP que, entre otras cosas, preludia lo siguiente:
- “…Desde la capital LARENSE nos llegó, lo que pudiera calificarse de la “REVELACIÓN DEL 67”. Se trata de un grupo de jóvenes músicos que ya han cautivado a toda VENEZUELA con sus interpretaciones. El conjunto de los HNOS. LOPEZ es hoy por hoy, todo un acontecimiento artístico y su cantante PASTOR LOPEZ es la figura central de esta agrupación musical. RADIO RUMBOS, la emisora que lleva la señal radial a los más recónditos lugares de nuestra ancha patria, se encargó de difundir el arte popular de PASTOR y sus HERMANOS. Este LP contiene los más relevantes éxitos del conjunto de los Hnos. López y confiamos en que serán de su agrado. Gracias. LEO BENITEZ…”.
Partícipe de los discos “En México” (Discolando, 1973), con “Los Mayorales”, y “Primer compás” (Top Hits – TH, 1973), junto a “Emir Boscán y Los Tomasinos”, en el cual, junto a Boscán, interpretan el título “Melaza” (T. Palencia) y, en solitario, las canciones “El palomo” (R. Padilla); “El parrandero” (R. Barros); “El burro de Estanislao” (T. Palencia) y “Caimito” (D. en D.), su época de oro, sin lugar a dudas, comenzó a gestarse en compañía de Nelson Henríquez, __por demás, otro prominente intérprete de la música tropical__, al hacerse constar su participación en el LP de 1978, producido por Venus, bajo el título “De nuevo”, cantando los temas “Mi trigueñita” (Eliot Romero); “Alicia París” (José Velásquez); “La cabuya” (Tonny “Chiquicha” Moreno); “María Peralta” (Alberto Fernández) y “Por un amor” (César Castro), pese a que algunos de los tantos éxitos de López que, por supuesto, hoy se escuchan, tales como “Baión de Madrid” (G. del Campo; C. Guerra); “Amárrate la cinta” (Gildardo Montoya); “Espiga de amapola” (Henríquez); “Cualquiera va” (Joseíto Mateo) y “Quisiera y no quisiera” (Antonio Fernández), hacen parte del recopilatorio de 1986, propuesto por Discos Victoria, “Los grandes éxitos de: Nelson Henríquez y Pastor López”.
Época de oro muchísimo más sustentada con su himno, “Las caleñas” (Walter León), hallado en el disco de 1979, “El Indio Pastor” (Discos Fuentes), y otros más de renombre que consolidaron su puesta en escena, en especial, el “Calláte corazón”, “Eco de tu adiós” y “Corazón apasionado” (1973); “Traicionera” (Manuel Mantilla P.) y “Brisas del Valle” (Rafael Campo Miranda) (1978); “Sólo un cigarro” (Juán Zambrano) y “Lloró mi corazón” (O. Zárate) (1979); “El ausente” (Manuel Mantilla) y “Vete” (Rafael Padilla) pertenecientes al álbum “¡Aquí está el sabor!” (Disqueras Unidas, 1980); “La cumbia" (López) y “Tienes que regresar” (Carlos Quispe), las cuales conforman el cancionero de “El número uno” (Discos Fuentes, 1981); los paseaítos “”Mujercita buena” (Edilberto Cuestas) y Pecadora” (Luis Alba) para “El exitoso” (Disqueras Unidas, 1982); “Golpe con golpe” (Víctor Gutiérrez) y “No se puede” (Ernesto Diestro) (1982); o las clásicas, halladas en “Para todos” (Velvet, 1983), “Fue por una cerveza” (Víctor Gutiérrez) y “Sorbito de champagne”, obra de Héctor Bustamente.
Que, en su honor, no falte otra de sus más ilustres canciones, “El hijo ausente”: aquel título que, de seguro, en todos los hogares de Colombia y América sonará, a todo dar, a las 12 en punto, en las venideras fiestas decembrina.
In memoriam al cultor de la música tropical en América, José Pastor López Pineda, __Pastor López o “El Indio Pastor__, (Barquisimeto, Venezuela, 15 de junio de 1944-Cúcuta, Colombia, 5 de abril de 2019).
P.S. Festival Vallenato: hace marras, Pastor López interpretó una bellísima oda, dedicada al evento por excelencia de la música vallenata, titulada “Recuerdos del Festival”. Que sea esta la oportunidad, próxima a desarrollarse, en honor al Binomio de Oro, para que semejante título tropical de envergadura resuene por los cuatro puntos cardinales de la Plaza Alfonso López. ¡Ay ombe, juepa je!
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
[1] Pérez, L y Loreto, M. (2026). Raspacanilla: una escena musical subalterna en Venezuela desde su genealogía, construcción identitaria y sus prácticas fonográficas. Revista Científica Internacional CUHSO. https://cuhso.uct.cl/index.php/CUHSO/article/view/995
[2] Unesco. (s.f.). El joropo en Venezuela. Unesco. Patrimonio Cultural Inmaterial. https://ich.unesco.org/es/RL/el-joropo-en-venezuela-02092
Sobre el autor
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
Comunicación sin fronteras
Columnista cultural y redactor web con trayectoria en periodismo cultural, crónica y análisis narrativo, enfocado en música, identidad y territorio. Autor de columnas destacadas entre las más leídas en PanoramaCultural.com.co (2024–2025). Ganador del concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”. Su escritura combina investigación, sensibilidad cultural y claridad narrativa, con especial interés en la divulgación y la memoria cultural.
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