Serenata frustrada

Casa de Mónica Anaya en Tenerife, Magdalena / Foto: archivo particular del Autor.
En plena época decembrina, y con el propósito de afianzar nuestros lazos sentimentales, nos concertamos con unos amigos para ofrecer sendas serenatas a nuestras novias.
Contando con el acompañamiento en las guitarras de Alvis Munive y Alberto Mojica, y la voz de Miguel Anillo, emprendimos la tarea con el entusiasmo propio de quienes creen que la música puede ser puente hacia el alma.
La noche, cómplice de nuestra ilusión, se llenó de guitarras y voces que buscaban abrirse paso hasta sus corazones.
Las rondas avanzaron felizmente. Las primeras fueron donde Araminta Ramos, novia de Alvis, y Yomaira Márquez, novia de Alberto: luces encendidas y ventanas entreabiertas. Ídem la tercera, en casa de Clari Mójica, novia de Migue, que al día siguiente nuestro amigo Osman Navarro (Q.E.P.D.) describió con su consabida gracia:
—¡Eso parecía un arbolito de Navidad! Se encendieron hasta las luces del traspatio....
De allí pasamos, expectantes, a la casa de mi prometida —hoy mi esposa Mónica—, que vivía en la esquina, diagonal a la casa de Clari.
Ubicados cerca del pretil de su vivienda a prudente distancia —pues era usual en esos lares la despachada de los serenateros imprudentes a punta de orín—, dimos inicio a la larga serenata.
Migue arrancó con canciones de Diomedes, del Binomio, y hasta tiró dos inéditas de su autoría. ¡Sentí que mi compadre había cantado con el alma! Su voz sorprendió a la noche como un arrullo de ángeles.
—¡Joda, mi compadre la tiró toda! —pensé.
Pero nada. Ni luz encendida ni ventana entreabierta…
Ya un poco desencantado le dije a Alberto: —Compadre, tírese La novia del poeta— que era la favorita de mi enamorada y que nos identificaba.
Contados minutos se encendió la luz del cuarto…
Unas sonrisas cómplices afloraron en la semi-oscuridad y cautelosamente nos acercamos a la ventana, esperando que se abriera…
Pero no. Escasos minutos después la luz se apagó.
—Eso fue tía Victo que la regañó... Ella es muy fregada en sus vainas —me susurró Miguel Anillo.
Ya casi despuntando el alba, terminada la fallida serenata, nos fuimos a dormir. A media mañana del día siguiente, Miguel Anillo, acompañado de Alvis y Alberto, llegaron a mi casa.
—Vamos pa” Tapegua Club, yo invito y de paso averiguamos qué pasó con la serenata.
Al llegar a la casa de mi enamorada, nos encontramos con su hermano José Luis en la puerta. Entonces Miguel Anillo, sin ningún preámbulo, le indagó:
—José, ¿y la prima Mónica? —a lo cual José Luis le contestó—: ¡Nombe! Si ella se fue ayer pa’ Medellín que el padrino la mandó a buscar —. Viendo mi cara de desencanto, Miguel Anillo le dio un viraje a la conversación y le preguntó—: ¿Ajá, primo, y qué más?
A lo cual José Luis le respondió:
—¡Nombe, nada! Aquí estranochao. Como Mónica viajó me vine pa’l cuarto de alante, pero ese cuarto es caliente. Y cuando al fin me dormí, en la madrugada unos borrachos perniciosos se arrancharon ahí en el pretil cantando canciones raras… yo estaba que les echaba un poco de meao.
—¡Se lo hubiera echado pa’ que sean serios y respeten! —le interrumpió Miguel Anillo con fingida severidad.
—A lo cual José Luis le dijo:
—¡Nombe! Si ya yo había prendido la luz y tenía en la mano la bacinilla de abuela Celestina que estaba rebosadita… pero en esas se levantó papá José y me dijo que no, porque de pronto la parranda era de esos pelados groseros de ahora y esa bañada con orín iba a ser pa’ problemas…
Sin decir nada, los cuatro nos miramos, y en silencio pensamos lo mismo. Como dijo El Seifar:
—¡De la que nos salvamos!
Enoc Adolfo Guzmán
13 Comentarios
¡Qué joya de relato, doctor Guzmán! Lo felicito por esa capacidad impecable de narrar la transición entre el lirismo más puro (con Miguel Anillo cantando inéditas como un \'arrullo de ángeles\') y la comedia costumbrista más hilarante. Esta \'Serenata frustrada\' tiene la estructura perfecta de un clásico vallenato de Escalona o de Leandro: el romance, la complicidad de los amigos, el viaje inesperado de la musa y el peligro inminente vestido de anécdota. Al final, el destino y el viejo José los salvaron de un bautizo inolvidable. ¡Gracias por mantener viva la memoria de nuestro folclor con tanta gracia y pluma fina!
Dr. Enoc, esta columna se siente como una conversa en el patio: sencilla, cercana y llena de recuerdos. Nos transporta a esas canciones, costumbres de pueblo y amores sinceros que marcaron una época bonita de enamoramiento, de esas que poco a poco se han ido perdiendo.
Jajajaja que vaina buena compa a usted no sé le olvidó nada lo contó completico con lujos y detalles gracias mi hermano por volver atrás nuestros momentos de juventud y respeto por qué hoy gracias a Dios esas mujeres son las madres de nuestros hijos Dios lo siga bendiciendo mí hermano.att Miguel anillo Arrieta
Se nota el corazón que le mete a cada palabra. Escribir así no es de cualquiera. Que gran talento. Esperamos con emoción lanpróxima publicación.\n
Exelente doc que siga cosechando éxitos
Las parrandas inolvidables del Compadre Enoc Guzmán eran interminables un día su esposa nos contrato al amigo Alberto y otros más a qué le hiciéramos una serenata para usted que estaba de cumpleaños esa noche, recuerdo que ya estábamos en su casa cuadrando las canciones que íbamos a cantar cuando la Comadre Mónica le mando un mensaje a mi tía Edith que estaba también con nosotros que no cantamos nada porque el serenateado aún estaba en otra parranda fuera de casa y por último nos dijo \"\" esperen otro ratico más porfa ya no se que decirle para llevármelo para allá\"\"... Al fin llegó y apenas con el preámbulo de la canción salió y el que quedó cantando hasta el amanecer fue el serenateado...
Que relato tan chévere tío! Como siempre, disfruto mucho sus historias y admiro su capacidad narrativa... Hoy nuevamente una anécdota ha sido tema de conversa y responsable de risas en la familia. \nQuedo a la espera de su próxima publicación\n\n\n\n
Qué serenata jajajajsjajaja y la promesa que se fue pa’ Medellín… Duele y da risa al mismo tiempo. Gracias por guardar estas historias que ya no se viven. \nLas serenatas no siempre terminan en abrazo, pero terminan en anécdota pa’ toda la vida. 10/10 \nSiga escribiendo y recreando la mente he imaginación con sus vivencias. Felicidades
Compadre Enoc,que Dios siga bendiciendo su talento y conserve su memoria intacta para que siga contándonos muchas más anécdotas de aquellos tiempos que fortalecieron nuestra amistad y consideración...seguimos a la espera de unas más, éxitos Compadre!!!. Fort Lauderdale, Florida, USA, 06-09-2026
Lo que más risa me da es que ya se había ido para Medellín jajajajaja
Que epocss bonitss esss de nuestro pueblo Tenerife, cuando ers ususl alagar a ls dama de la cuaal estabaa uno enamorado con serenata. Ya eso no se ve.
Gran relato, familia, menos mal que no les tiraron el meao porque en esa esquina, la altura hace que la gravedad se vuelva complice del buen tino, jaja
Hay que quitarse el sombrero ante el doctor Enoc y su gallada. ¡Qué detalle tan bonito y qué berraquera de época esa donde el amor se ganaba a pulso de guitarra, trasnocho y canciones cantadas con el alma! Hoy en día la gente manda un enlace de Spotify por WhatsApp y ya cree que enamoró; en cambio, armar ese operativo en pleno diciembre, con temas inéditos y los compadres firmes con su guitarra, eso es tener verdadero estilo y señorío romántico. El detalle de la serenata es una joya de esas que ya no se fabrican.\nPero venga acá... analizando bien la jugada del día siguiente, el aplauso mayor de esta parranda se lo lleva Papá José.\n El futuro suegro sabía perfectamente quiénes eran los que estaban allá afuera pasando frío. Reconoció el empuje, las ganas. El señor llevaba gusto con el doc Enoc.