Música y folclor
La evolución espectacular de las canciones de los Mundiales de fútbol

Las canciones de los Mundiales no son solo fondo musical; son el alma vibrante del torneo. Han evolucionado de himnos locales y rockeros a bombazos pop globales que millones corean sin saber ni una palabra de fútbol.
Pero, ¿Cómo llegó la música a tener este protagonismo en los Mundiales de fútbol? ¿Cómo se formaron los primeros éxitos musicales? ¿Y quiénes fueron los visionarios? Prepárate para un viaje de más de 60 años lleno de ritmo, controversias y momentos épicos…
Todo comenzó en Chile 1962 con “El Rock del Mundial” de Los Ramblers. Un temazo rocanrolero, pegajoso y 100% local que se convirtió en la banda sonora del tercer lugar histórico de la Roja. Vendió millones y demostró que la música podía unir al país en la cancha y en la fiesta. Cuatro años después, Inglaterra 1966 trajo “World Cup Willie”, ligada a la primera mascota oficial. Todavía sonaba a canción infantil de los 60, inocente y británica.
Los 70 y 80 mantuvieron un sabor más regional: rancheras mexicanas en 1970, polacos cantando en 1974 o hasta Ennio Morricone en Argentina 1978. Eran bonitas, pero pocas trascendían fronteras. La FIFA aún no había descubierto el filón comercial.
El gran salto llegó en Italia 1990. Con “Un’estate italiana” de Gianna Nannini y Edoardo Bennato (compuesta por el genio Giorgio Moroder), el Mundial tuvo su primer himno verdaderamente internacional. Ese “Naaa na na naaa” todavía eriza la piel a toda una generación. La FIFA olió el negocio y decidió que cada Copa tendría su propio hit oficial.
Luego vino el boom total. Francia 1998 explotó con “La Copa de la Vida” de Ricky Martin. ¡Ale, ale, ale! Esa trompeta, ese coro infeccioso y Ricky moviendo las caderas en la final. La canción no solo ganó el Mundial musical: catapultó al boricua al estrellato global. Fue el momento en que los himnos dejaron de ser “bonitos” para convertirse en fenómenos radiales.
Sudáfrica 2010 elevó la barra aún más. “Waka Waka (This Time for Africa)” de Shakira con Freshlyground mezcló pop, afrobeat y energía tribal. Se convirtió, para muchos, en la canción definitiva de los Mundiales: bailada en calles de todo el planeta, incluso por quienes no vieron un solo partido. Shakira ya había calentado motores en 2006 con “Hips Don’t Lie”, pero en 2010 se coronó reina absoluta.
Desde entonces, la fórmula es clara: colaboraciones globales, ritmos urbanos y multiculturales. Brasil 2014 trajo samba con Pitbull y Jennifer Lopez (“We Are One”), Rusia 2018 apostó por épica (“Live It Up”), Qatar 2022 por vibes árabes y pop, y ahora Norteamérica 2026 cierra el círculo con “Dai Dai” de Shakira y Burna Boy, fusionando latín y afrobeats.
¿Qué hemos aprendido? Las canciones de los Mundiales pasaron de ser himnos locales a armas de la industria musical. Ya no solo acompañan el fútbol: lo venden, lo globalizan y lo hacen inolvidable. Algunas fallan (pobres intentos de los 90), pero las grandes marcan generaciones.
La próxima vez que escuches un “¡Go go go, ale ale ale!” o un “Waka waka eh eh”, recuerda: detrás hay seis décadas de evolución musical. Del rock chileno al dominio global de Shakira, la Copa del Mundo también se juega con notas…
Verónica Salas





