Música y folclor
Las estrofas del viejo Emiliano

Me lo encontré de chiripa, exactamente a un paso de donde El Paisanito, en Cinco esquinas, ensimismado en los vasos con llenado milimétrico, a la misma altura, de aquella espesidad pastosa, cremosa, con maridaje del agrio proveniente de la fermentación y el dulzor, adrede, que por la leche enaltece la fina coquetería.
A ese potaje se lo conocía, en esos años de gloria comarcal, como la afamadísima “Danesa”, batida con precisión, filigrana internacional y brillosa por el blancor lácteo. Ahí está el hijo de Cristóbal Zuleta y la amadísima Vieja Sara, era Emiliano Zuleta Baquero. Correspondía al saludo de embotadores, transeúntes y gente del común, era conocido, con su altivez corporal, la sonrisa plasmada en su rostro y la ‘chispa’ cautivante en lo que expresaba.
Por aquellos días el canto de “La gota fría”, paseaba por el Valle de Upar, como diría el maestro Escalona, de boca en boca como el bostezo, mientras se anunciaba, con versos ‘de diez’, el nuevo retozo con su hermano Toño Salas.
La Piqueria
En forma magistral, mi madrina Consuelo Araujo Noguera, hizo referencia en su obra, Vallenatologia, con solvencia narrativa, que esta modalidad de las piquerias ha tenido en Emiliano Zuleta a su mejor exponente ya que no solo las perpetuó con “La gota fría” sino que, además es autor de varias composiciones del mismo estilo, dedicadas a su hermano y rival musical Toño Salas, con quien los parciales de ambos lo enfrentaron en diversas ocasiones.
La cualidad más destacada de estas composiciones radica en la facilidad asombrosa con que Emiliano construye las estrofas en octavas y décimas y dentro de los ritmos de merengues y de puyas, que son los más difíciles y exigentes. Como ejemplo, nada mejor que el merengue “La piquería”, compuesto nada menos que en estrofas de diez versos (Diez Palabras, dicen por aquí), en el cual el autor contesta un pequeño “arrempujón” que anteriormente le había dado Toño Salas.
Aburrido y picado con dos personajes de la región que tenían sus días de cargar a Toño “pa’ arriba” y “pa’ abajo”, de la Jagua a Villanueva, de Villanueva a Urumita, pescándolo en parrandas por todas partes y poniéndolo a echarle versos a Emiliano en un franco desafío a sus condiciones musicales y hasta a sus cualidades de hijo muy orgulloso de la vieja Sara, el viejo Emiliano Zuleta se sacude y le canta cuatro verdades a Toño y a sus ocasionales promotores, en un merengue extraordinario compuesto de diez décimas, que, lógicamente, no obtuvo respuesta. Tiempo más tarde, como para clausurar definitivamente las pretensiones de Toño y de sus amigos, creó “El gallo viejo”.
El señor Maximiliano
y José Bolivar Matos
que se han puesto de payasos
de Toño con Emiliano,
ahora vamo’a ver mi hermano
cuál ha sido to’su afán
si es que usté’ me va a ganar
o yo me lo gano a usté’,
y ahora es que vamos a ve’
cómo vamos a quedar.
La estructura de la canción cuenta con más de diez estrofas con décimas nacidas del sentimiento, con el ánimo de transmitir un reclamo, notificar la disposición para llevar la controversia hasta donde fuese posible, entregar un mensaje de superioridad y notificar destinatario de que, si bien no había marcha atrás, la consideración familiar debió prevalecer para no dar lugar al pique en curso.
Yo lo que quiero contarle
del pobre de mi hermanito
que ahora dice por la calle
que se gana a Emilianito,
yo me siento completico
con mucha capacidad
tenga la seguridad
que ni siquiera me asusto,
y a Toño le faltan muchos
arroyitos que pasá’.
La sextilla presente
Como en el caso del maestro Leandro Diaz, el hijo de la Vieja Sara, fue también merenguero supremo, se paseaba por la métrica e irrigaba de versos sus composiciones, sin producir inundación. “El Milagro” es uno de esos cantos sublimes:
Tuve una negra adorada
que si la supe querer
pero me quiso tener
jugando con dos barajas,
y entonces salí de rabia
para más nunca volver.
Entonces me ha contestado
“no te retires papito
yo te quiero Emilianito
y quiero vivir a tu lado”,
pero el otro enamorado
salió en ese momentico.
Le escribí doce palabras
a esa cariñosa negra
cuatro pa’ que me quisiera
cuatro pa’ que me olvidara,
y cuatro pa’ que se apartara
Emiliano junto de ella.
Le comuniqué a un amigo
lo que le pasó a Emiliano
pero yo tengo motivos
para quedarme callado,
por eso digo el milagro
pero el santo no lo digo.
Ese merengue fue grabado en 1969 por el rey Colacho Mendoza con el canto virgen de Tomás Alfonso “Poncho” Zuleta, en aquellos parajes del tiempo, estrenándose el departamento “piloto” del Cesar, dos ediciones después iniciado el Festival de la Leyenda Vallenata. Fue esa la primera incursión discográfica del Pulmón de oro.
“Dos ramos prendidos del mismo palo”
Varios años después también con Nicolás Elias, Poncho llevó al disco el excelente merenguito de su papá, Con la misma fuerza:
La señora Carmen Díaz
me vive mortificando
no sabiendo que Emiliano
se rebusca todavía,
y Emiliano entre más días
vive más entusiasmado
siempre estoy enamorado
consigo mujeres buenas,
no estoy solo en Villanueva
siempre vivo acompañado.
Villanueva, la patria ‘chiquita’ de mi Tocayo Beto Murgas, de José Calixto Quintero, del gran Quique Dangond, de José Casquita Mazeneth, de mi amigo Isaias Celedón Cotes, de dinastías como los Zuleta, Romero, Maestre, Celedón y pare de contar. Vivir acompañado, breve confesión de un hombre resuelto en su cantar, poniéndose en evidencia, pero sin pena para asumir las consecuencias de su confesión.
Dice Zuleta Baquero
el hijo’e la vieja Sara
me dicen que ya estoy viejo
pero no estoy viejo nada,
estoy como una naranja
viviendo a sol y sereno
recibo los aguaceros
prendido del mismo ramo,
y aunque se remeza el palo
nunca arrastro por el suelo.
La infatigable y legendaria Vieja Sara, de quien Héctor Arturo Zuleta, a muy corta edad, lloró su partida, “ahora Escalona no puede visitarla, ni llevarle el traje blanco con su collar, y Poncho Cotes ya no podrá llamarla, porque la pobrecita ya no puede contestar … y calma tu dolor, que no hay nada que hacer, si así lo impone Dios, así tenía que ser.”
Y el que crea que son mentiras
que haga la prueba y verá
y verá cómo le va
si contesta mi salida
porque yo tengo rutina
en acordeón y mujeres
si acaso alguno me viene
a cogerme descuidado,
todavía tengo guardado
para darle al que no tiene.
Alberto Muñoz Peñaloza
Valle del Cacique Upar






