Música y folclor

Un canto al río: el festival que siembra agua, música, cultura y conciencia

Ramiro Elías Álvarez Mercado

27/07/2026 - 07:10

 

Un canto al río: el festival que siembra agua, música, cultura y conciencia

 

“El vallenato también es ecología: es sembrar vida con cada nota” (Ramiro Álvarez Mercado) 

Algunos ríos no solo transportan agua: transportan memoria. En sus corrientes viajan las voces de los abuelos, los juegos de la infancia, los silencios de los enamorados y las melodías que un pueblo convirtió en identidad. El río no es un simple accidente geográfico. Es la manera en que un territorio recuerda quién es.

El Guatapurí pertenece a esa estirpe de ríos que aprendieron a hablar el lenguaje del alma. Sus aguas han refrescado el calor de Valledupar y sus alrededores, y han sido testigos del nacimiento de versos, del eco de los acordeones y del andar de generaciones que encontraron en sus orillas refugio para la vida y para la inspiración. Defenderlo no es un gesto ecológico aislado. Es un acto de gratitud con la historia y un compromiso con el porvenir.

Pero el majestuoso río Guatapurí vale mucho más de lo que alcanzan a ver nuestros ojos. Es la arteria por donde circula la vida de esta tierra. De sus aguas dependen los seres humanos para beber, para cultivar, para sostener el día a día de una población entera. Y su generosidad no termina ahí. En sus riberas anidan las aves que despiertan la mañana con su canto. En sus pozos viven peces y otras especies que sostienen el equilibrio. En sus árboles encuentran casa mamíferos, reptiles e insectos. La vegetación protege el suelo, evita la erosión y guarda la humedad que alimenta el paisaje.

Cada árbol que crece a su lado es una fábrica silenciosa de oxígeno. Cada bosque ribereño es un pulmón que purifica el aire y mitiga el calor. Cada flor, cada hoja, cada criatura que allí habita forma parte de una sinfonía donde ninguna especie sobra. La naturaleza no entiende de protagonistas ni de extras: entiende que la vida solo es posible cuando todo permanece en armonía.

Resulta paradójico que el único ser capaz de comprender la importancia de un río sea, a la vez, el único capaz de destruirlo. Hemos aprendido a tomar de la naturaleza todo lo que necesitamos, pero nos cuesta devolverle el respeto que merece. Olvidamos que no heredamos los ríos de nuestros antepasados. Los recibimos prestados de quienes aún no han nacido.

Y es aquí donde este Festival cobra su verdadero sentido.

El Festival "Un Canto al Río" no es un evento más en la agenda cultural. Es un grito colectivo, es resistencia convertida en música, es la prueba de que un pueblo se niega a ver morir su río. Convocado por la Fundación que lleva su nombre y bajo el liderazgo de su Junta Directiva, encabezada por el doctor Jorge Nain Ruíz Ditta, este certamen ha entendido algo esencial: si el folclor no defiende el agua que lo vio nacer, se queda huérfano.

Por eso, esta quinta versión, los días 29 y 30 de agosto de 2026, viene con una fuerza distinta. Porque aquí el protagonista no es solo el acordeón. 

Aquí el protagonista es la voz infantil. Esos niños que suben a cantarle al Guatapurí son el futuro poniéndose de pie. Cuando un niño canta por su río, está aprendiendo a quererlo, a cuidarlo, a heredarlo. Su voz aguda es la promesa de que el agua seguirá teniendo quien la defienda cuando nosotros ya no estemos.

Y aquí también el protagonista es la canción inédita. Esa que nace del silencio, del dolor y de la esperanza. Cada verso nuevo dedicado al Guatapurí es una denuncia y una caricia. Es un compositor diciéndole al río: "te vi, te escuché, y no te voy a soltar". Sin canciones nuevas, el folclor se repite. Con canciones nuevas, el folclor salva.

El evento académico, los concursos, la música en la orilla, todo confluye en una sola verdad: proteger el Guatapurí es proteger la vida. Es defender una fuente de agua, un hogar para la biodiversidad, un regulador del clima y uno de los pulmones verdes que nos permiten respirar.

Quizá la mayor enseñanza sea esta: un pueblo no se reconoce únicamente por los monumentos que levanta, sino por aquello que decide proteger. Quien salva un río no preserva solo un caudal. Salva el vuelo de las garzas, el canto de los turpiales, la sombra de los árboles, el aire que respiran los niños y la esperanza de un ecosistema completo.

El Guatapurí no nos pertenece. Somos nosotros quienes pertenecemos a su historia. Fuimos pasajeros en sus orillas mucho antes de entender que el agua tiene memoria y que la naturaleza nunca olvida cómo la tratamos.

Que esta quinta edición sea mucho más que una fecha. Que sea un llamado a la conciencia colectiva, un abrazo entre el folclor y la esperanza, una promesa hecha con música de que el Guatapurí seguirá cantando para quienes aún no han nacido.

Porque el día en que un pueblo decide salvar su río, no solo rescata un afluente. Rescata el aire que respira, la tierra que lo alimenta, la biodiversidad que lo acompaña y la esencia misma de su existencia. Mientras el río Guatapurí siga llevando música en sus aguas cantarinas, habrá razones para creer que la esperanza todavía encuentra cauce en el corazón de los pueblos.

Un Canto al Río no es un festival más de los tantos que hay en Colombia. Este nace con la idea de visibilizar la problemática histórica del río Guatapurí a través de la música, el vehículo de comunicación más importante de la región vallenata.

 

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Sobre el autor

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Una copa de folclor

Nacido en Planeta Rica, Córdoba, el 14 de octubre de 1974, radicado en Bogotá hace casi tres décadas. Amante de la lectura, los deportes, la escritura, investigador nato de las tradiciones, costumbres, cultura, música, folclor y gastronomía del Caribe colombiano. 

Estudió coctelería, bar, etiqueta y protocolo con dos diplomados en vinos y certificación de sommelier, campo profesional en el que tiene más de 20 años de experiencia. 

Escribe de manera empírica, sobre fútbol y otros deportes, vinos y todo lo relacionado con el tema, así como publicaciones en distintos medios sobre cultores de la música vallenata y de otras expresiones musicales que se dan en el Caribe colombiano. Sus escritos han sido publicados en distintos medios virtuales.

Desde temprana edad le ha gustado escribir, sin embargo, fue en Bogotá, muy lejos de su terruño, que se le despertó ese deseo incesante de recrear las semblanzas de personajes que han hecho un aporte significativo al vallenato y otras expresiones musicales de la Costa Atlántica de Colombia.

@RamiroEAM

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Te puede interesar

José Juan y Augusto, dos

José Juan y Augusto, dos "Guerra" unidos por el folclor vallenato

El día jueves primero de octubre de 2020 en la primera ronda del concurso de acordeón profesional del 53° Festival de la Leyenda...

El pueblo vallenato seguirá meciéndose y cantando en La hamaca grande

El pueblo vallenato seguirá meciéndose y cantando en La hamaca grande

Al compositor Adolfo Rafael Pacheco Anillo, nacido en San Jacinto, Bolívar, el jueves ocho de agosto de 1940, se le ocurrió hace 53...

¿Existe un vallenato puro?

¿Existe un vallenato puro?

A partir del libro Vallenatología (1973) se han hecho recurrentes en los textos sobre música vallenata una serie de tesis para definir...

Palminita Daza: auténtica, noble y agradecida

Palminita Daza: auténtica, noble y agradecida

La Patillalera Palminita Daza Daza, esposa de Luciano Dangond Guerra; mamá de Leonor, Luciano, Jaime y Lucas es auténtica, noble y...

Las canciones inéditas del Festival Vallenato

Las canciones inéditas del Festival Vallenato

Se entiende por inédito toda clase de sinonimia correspondiente a: desconocido, nuevo, novedoso, fresco; es decir: aquellos...