Música y folclor
Diomedes en Tenerife

En los albores de su fulgurante carrera musical, Diomedes Díaz y su conjunto fueron contratados para una presentación en Tenerife, Magdalena.
“Fue en ese momento cuando Diomedes Díaz y Elberto López decidieron llevar a cabo una presentación el domingo 10 de octubre de 1976 en Tenerife, en la KZ 'La Redentora'.”[1]
Suceso que, además de la gran expectativa que generó en toda la región, incentivó la presentación de connotados conjuntos vallenatos en las populares "casetas" y con posterioridad en tarimas de plazas públicas de la población.
Las casetas eran escenarios populares donde todos confluían. Hoy, para que las nuevas generaciones tengan un referente cultural, se recogen los hitos de lo que ocurrió en una de las más recordadas.
De los empresarios
Los que llevaron a Diomedes a Tenerife en 1976, fueron el profesor Gustavo Rosendo Solaez Herrera y Miguel Antonio Serrano Serrano (Q.E.P.D.). Miguel acababa de retornar de Venezuela y cargaba sus buenos bolívares, que en esa época valían más que el peso.
La confusión en la alusión al señor William Herrera como empresario, nace en que tuvo un nexo comercial con el evento. El mismo profesor Solaez lo aclara: “Él nos suministró el alcohol para esa noche, nos dio el trago en consignación y a la mañana siguiente liquidamos. También nos facilitó la energía con una planta de su casa hasta la caseta, pero no estuvo como empresario[2]”
No tiene comparación o no tiene compasión: duda disipada
Muchos no fueron esa noche solo por oír a Diomedes. Fueron a salir de una duda que tenía peleando a media región en cantinas y estaderos.
Casi al final de Tres canciones, Juan Piña le pregunta: “¿Diomedes, la hembra es muy bonita?” y Diomedes contesta. Para unos decía clarito: “No tiene comparación, Juancho”, que era lo coherente. Pero otros, juraban que decía: “No tiene compasión”. Y por esa frase se apostaba trago, se acababan amistades y se amanecía discutiendo.
Esa noche en Tenerife la expectativa pudo más que la música. Cuando el presentador anunció Tres canciones, los interesados de la cabecera y los que habían llegado de San Luis y San Agustín, alistaron sus grabadoras — las voluminosas Triden, alguna Sony, alguna Hitachi — revisaron baterías y metieron sus cassettes Maxell, Sony y TDK. “Yo los prefiero de 60 minutos, los de 90 son muy pesados”, se decían unos a otros.
La canción avanzaba con las notas acompasadas de “El Debe” López y la expectativa iba in crescendo. Hasta que llegó el momento. Uno de los coristas le lanzó la pregunta esperada:
“¿La hembra es muy bonita?”
Diomedes, que sabía perfectamente de la polémica que se había armado, se paró firme y remarcando sílaba por sílaba, sentenció:
“No tiene com-pa-ra-ción”.
De inmediato algunos detuvieron la grabación, pues ya tenían lo que habían ido a buscar. Otros esperaron a que terminara la canción, y los de San Luis no esperaron más: ni siquiera se quedaron a los otros temas. Arrancaron de regreso a pie, tranquilos, con la duda resuelta y repitiendo por el camino la consabida frase: “Yo te lo dije”.
Del inconveniente con Diomedes
Según las versiones recopiladas, el inconveniente surgió por una discrepancia inicial entre los propios empresarios, que trascendió cuando Diomedes anunció que terminaba su presentación. El anuncio molestó a varios seguidores, que lo increparon, pero no le pegaron, ni mucho menos se trenzaron a puñetazos, como relataron algunos.
De hecho, después del incidente, Diomedes interpretó varias canciones más y no se registraron otros inconvenientes.
Manuel Domingo Ramos García, testigo de excepción esa noche, lo relata minuciosamente:
“Yo entré a esa kz…y observé todo…si fue cierto que Diomedes Díaz había tocado varios discos.. pero en Tenerife la gente estaba acostumbrada con los artistas vallenatos que llevaban que tocaban una tanda de 8 discos y descansaban. Diomedes Díaz las tocó y ya se quería retirar Jorge Marimon y Lucho Ordóñez que era un combo bravo se subieron a reclamar pero no en forma cortés, sino con groserías…” “...y Simón subió a calmar los ánimos y convenció a Diomedes para que siguiera cantando y lo hizo” “…ni tampoco hubo tiradera de botellas como dijo alguien por ahí..”[3]
Versión que concuerda con lo expuesto por Gustavo Solaez, Edilberto Herrera Vázquez, quien también estuvo esa noche en la caseta, y la corrobora Teobaldo Cantillo Cueto en su rememoración.
Para esa presentación Diomedes no llevó escoltas.
El Cacique en manos del doctor Fandiño
Cuenta mi compadre Edilberto Herrera Vázquez, actor presencial, que esa noche Diomedes tuvo molestias por su conocida afectación en uno de sus ojos, ante ello el doctor Edelberto Fandiño del Portillo, eminente médico del pueblo, lo invitó a su consultorio, que quedaba unas pocas cuadras de ahí y le recetó unas gotas oftalmológicas que le sentaron bien.
“Yo estaba dentro de la caseta y sé que el doctor Fandiño le regaló las gotas porque Diomedes Díaz se sentó en la mesa donde estaba sentado el doctor Fandiño”[4]
En el epílogo del evento y haciendo gala de su capacidad de improvisación, Diomedes le dedicó unos versos a Tenerife y en especial de agradecimiento al Doctor Fandiño.
Bebiendo agua de tinaja
Mi amigo y paisano, el profesor y folclorista Teocanticue, Teobaldo Cantillo Cueto, director y fundador del programa radial Acordeones de la Costa, rememora:
“Diomedes Díaz bebió agua en una totuma en la casa... el hombre se la empujó sin problemas”.
“Esa noche, tipo una de la madrugada, el Cacique hizo una pausa para beber agua, salió de la KZ para respirar aire puro y llegó a la casa de los Cantillo Cueto que quedaba al lado. Pidió agua y mi madre, Pabla Cueto, le dijo: señor Diomedes, le podemos brindar agua pero de la tinaja y en totuma... y el joven de 19 años dijo: señora Pabla, esa es la mejor... y ni corto ni perezoso se empacó dos totumas...”[5]
Episodio que habla muy bien de su humildad, característica que lo acompañó a lo largo de su exitosa carrera.
Al cierre de su presentación lanzó la frase: "Al perro macho lo capan una sola vez". Era su advertencia de que no regresaría más por Tenerife. Y la cumplió; en toda su dilatada y aclamada vida artística, nunca más volvió por nuestra tierra.
Tenía 19 años y todavía no era el ídolo inconmensurable que llegó a ser, pero ya tenía lo que nunca se le quitó: la sencillez para tomarse el agua de tinaja en casa de Pabla Cueto o donde se la brindaran.
Enoc Adolfo Guzmán
[1] Jorge Luis Curcio “La Noche que Diomedes Díaz Cantó en Tenerife”, Facebook, 14 de noviembre de 2025.
[2] Entrevista Gustavo Solaez Herrera, 1 de agosto de 2026; 16: 54
[3] Manuel Domingo Ramos Garcia, comentario en publicación de Jorge Luis Curcio “La Noche que Diomedes Díaz Cantó en Tenerife”, Facebook, 14 de noviembre de 2025, refrendado y autorizado mediante conversación vía WhatsApp con Ramos Garcia, 1 de agosto de 2026, 09:16.
[4] Entrevista Edilberto Herrera Vásquez, 1 de agosto de 2026; 18:07
[5] Teobaldo Cantillo Cueto, comentarios en el Facebook de Jorge Luis Curcio, 14 de noviembre 2025, “La Noche que Diomedes Díaz Cantó en Tenerife”. Ratificados vía WhatsApp 1 de agosto de 2026; 17:03.





