Música y folclor

A ti, madre Cumbia

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

25/08/2026 - 06:50

 

A ti, madre Cumbia

 

"Bienaventurados los pueblos que poseen identidad, ya que sus nativos jamás querrán romper el cordón umbilical."

Naciste en un hermoso lugar situado en Suramérica, llamado República de Colombia, rodeado de agua y vida: en el norte, el azul del mar Caribe, donde el sol desciende cada día durante el arrebol a besar la blanca arena; en el este, con el misterioso caudal del río Orinoco en Venezuela; al oeste, el ramal del Atrato y el apacible océano Pacífico hacia Panamá; y al sur, el majestuoso río Amazonas, compartido con Brasil, Perú y Ecuador. Todo bajo ese cielo azul donde el cóndor vuela libre y omnipotente, sin importarle el tiempo ni la distancia. A veces pienso que el Gran Arquitecto del Universo, en un momento de inspiración y sosiego, sacó sus acuarelas y te dibujó entre coloridos paisajes, flora y fauna.

La gran Cordillera de los Andes atraviesa tu territorio como un puñal sin causar herida alguna, dejando a su paso diversidad de climas, parajes y sentimientos, desde el Nudo de los Pastos hasta los picos Colón y Cristóbal Colón.

¡Oh! Y el río Tucurinca, hoy de la Magdalena, penetra en ti bendiciendo cada lugar que toca, hasta fundirse en Bocas de Ceniza con el océano Atlántico. Fue allí, sí, en el río de la Magdalena, donde los hombres se vuelven caimanes y se dejan seducir por el canto de la hembra del manatí, convirtiéndose en sus amantes por el resto de sus días. Naciste tú, madre Cumbia.

Sí, te digo madre porque pariste con amor el porro, el chandé y el bullerengue. No importa dónde te interpreten, siempre alegras nuestros días, ya sea en la fértil y hermosa sabana donde está colgada la hamaca grande, desde el Cerro de Maco hasta los Montes de María. Gaita macho, gaita hembra, llamador, alegre, tambora, maracas y guache: el corazón del cardón es extirpado y un noble animal es sacrificado para tomar su cuero y rendirte pleitesía. Madera y cuero en El Banco, Guamal, San Sebastián, Chiriguaná y Mompox. La gaita de millo, descendiente del carrizo o del bambú, retumba en San Jacinto, Sucre, Córdoba, Magdalena y Cesar. Desde Landero y Pacheco hasta los kogis y cunas, eres una fusión de los cantos de la raza de ébano traída de África con el repicar de sus tambores y la melodía de la gaita, instrumento nativo llamado así por la semejanza de su sonido con la gaita europea. La raza blanca aportó cantos, coplas y la vestimenta de largas polleras que se menean como el vaivén de las olas con movimientos sensuales; La pollera colorá y La sampuesana son algunos de tus nombres más conocidos.

El vallenato, tu hijo más talentoso, nació con sus cuatro aires. En sus inicios, los comunicadores de aquella época iban de pueblo en pueblo contando las noticias en forma de canto, haciéndolo primero a capela y más tarde acompañados por la gaita de millo. Después conocieron aquel instrumento de origen primitivo del Oriente —el sompoton de Borneo, el khene de Laos, el sheng de China— que un austriaco radicado en Alemania, llamado Cyrill Demian, inventó en 1829 en su afán por encontrar el instrumento ideal, creando la caja que en la actualidad conocemos como acordeón.

Tus nativos tomaron este instrumento y le pusieron sentimiento y corazón hasta hacerlo suyo. Lo amalgamaron con el aporte chimila, tuppe, arhuaco y guajiro: aquel instrumento parido por la caña brava llamado guacharaca, en honor a la pava silvestre de sonido similar. Sumaron también el aporte de la raza de ébano africana: el madero cantor, descendiente del volador, del algarrobillo, del cañahuate o del matarratón, cuyo parche fue fabricado primero con buche de caimán y más tarde con cuero de marimonda negra o de chivo, al que llamaron caja.

Enmarcada geográficamente por los ríos Sinú, Magdalena, Cesar y Ranchería, el mar Caribe, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, la música floreció. Los cantos de vaquería, con los que los peones de las grandes haciendas acompañaban sus jornadas para recoger el ganado, fueron el origen de las historias cantadas. Así nació la juglaría nombre tomado de los juglares de la Madre Patria, y los músicos se convirtieron en periodistas que iban de pueblo en pueblo llevando las buenas y las malas nuevas.

Tus cuatro aires poseen alma propia:

* El Son: Del latín sonus (sonido agradable realizado con arte), término ligado a la música en diferentes partes del mundo. Es un cantar de ancestro mulato con influencia indígena, el más lento de todos, el precavido, el que tiene la experiencia de andar despacio. Está marcado por el sonido de los bajos uno a uno, haciéndose más notorio que la melodía producida por el teclado. Son crónicas en su mayoría, lamentos del acontecer cotidiano y dramas nostálgicos. Sus más afamados intérpretes fueron Francisco Rada (su creador), Alejandro y Náfer Durán. Alicia adorada, Fidelina y El son del tigre de la montaña figuran entre los más famosos.

* El Merengue: Del vocablo muserengue, nombre de una cultura africana traída de Guinea. Es el más completo y original, sinónimo de elegancia y el verdadero caballero del vallenato por su respeto a la armonía y sus bellas letras. Melódicamente es el más rico y permite al acordeonero desplegar un verdadero alarde de cadencia. Sobresalen obras como La molinera de Rafael Escalona, Tiempos idos y los Saludos cordiales de Luis Enrique Martínez.

* El Paseo: Recoge literariamente y de forma espontánea las historias y relatos del pueblo. Es el aire romántico, concebido para contar vivencias y reemplazar la escritura inexistente, tal como lo hicieron las civilizaciones primitivas. Es el enamorado soñador de hermosas melodías preñadas de letras preciosas que le cantan a la mujer amada, al amor ausente, al amor traicionero, a unos ojos bellos, al sol o a la luna. Los paseos más famosos incluyen El jardín de Fundación, La loma y El pollo vallenato.

* La Puya: La más antigua, cuyo nombre deriva del verbo puyar, de ascendencia indígena. Al principio no tenía canto; imitaba a ritmo rápido el trino de los pájaros y se bailaba en hileras simulando puyar al de adelante. Luego se fusionó con la puya negroide género cantado, logrando el equilibrio entre canto, melodía y un ritmo irreverente. Armónica y rítmicamente guarda semejanza con el merengue, pero es desbocada, jocosa y acelerada; permite que el acordeonero luzca sus facultades en la digitación y en la rutina del solo al igual que el guacharaquero y el cajero. De letras cortas pero contundentes, a veces retando al contendor, es la reina de los festivales y la que decide al ganador.

"Bienaventurados los que sinergizan el arte para que comprendamos la grandeza del amor y de la vida."

 

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Sobre el autor

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Juglares, Espantos y Aparatos

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.

 

@Drjimenez1a

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