Música y folclor

El bajo electrónico de Calixto Ochoa

Enoc Adolfo Guzmán

25/08/2026 - 06:55

 

El bajo electrónico de Calixto Ochoa
Presentación musical año 1.977, Tenerife, Magdalena. imagen recreada con IA, Meta.

 

10 de octubre de 1977[1], me confirma Hugo Miranda Padilla. Era la época dorada de la rivalidad artística entre El Teatro María y la caseta “El Pataleo”. Para esa fecha se había programado en el teatro María la presentación del Gran Calixto Ochoa. La expectativa en el pueblo era inmensa, dada la inmensa popularidad que gozaba el artista no solo en Tenerife, sino en toda la región y allende de ella.

Esa tarde las hornillas se desocuparon más temprano pues todos querían ir a ver al maestro Calixto. La taquilla estaba a reventar. Pero no todos tenían para la boleta.

“Jorge Miranda Marimón, empresario […], al parecer ésta era la primera vez que lo llevaban porque la afluencia de público fue total, en el teatro María”, cuenta Edilberto Herrera Vásquez[2].

Refrendando la vocación literaria de nuestro pueblo, un aportante —que prefiere preservar su anonimato— refiere con lujo de detalles a ese episodio, cuyo texto, salvo unos ajustes mínimos de puntuación, transcribo en su integralidad:

“Cuentan que para las fiestas patronales de San Luis Beltrán (10 de octubre) se programó la presentación del artista en mención en el “Teatro María”, pleno centro de la población, boletería totalmente agotada. Las ciénagas de “Zura” y “El Morro” estaban al máximo en la producción de pescado en tipo y tamaño.

El señor “Balo” Escobar, no recuerdo su nombre, y su compañero de pesca Noberto Mercado Torres (“El Cuca”) si no estoy mal, se pusieron de acuerdo en separar dos semanas de pesca y así poder tener cómo bailar con los bajos electrónicos de Calixto Ochoa.

Ensayaban el repertorio de pases que harían esa noche, perdían la cuenta de los tragos que se tomarían en su euforia y llegaron a decir que, si se les agotaban los pesos, podían fiar, porque “Zura y El Morro” respondían.

El caso fue que no consiguieron boletas. Cansados y frustrados se sentaron en el pretil de la casa del señor Escobar, la cual tenía como vecina de enfrente la paredilla del Teatro María. “El Balo” observó la paredilla con cálculos precisos y le dijo a su compañero: "Nos la volamos", y ya adentro cuadramos a Mailde, pero, Noberto (“El Cuca”) le sugirió: “No gallo, pa´ eso mejor nos encaramamos en el palo de ciruela que está al lado onde Juan Olivera, está más alto que la paredilla”, en ese momento llegó Lucho “Mico” y lo incluyeron en el plan bajo juramento de no comentar nada.

Llegado el día se espantaban de la emoción y por la tarde se alistaron y se entonaron con cervezas y ron caña, a las 9:00 p.m., arrancó la presentación y aparecieron las tres figuras en lo alto del ciruelo, y llenos de emoción empezaron a estremecer las ramas, el animador se percató y les decía “¡Cuidado! ¡mucho cuidado, se pueden caer!, “El Balo” miró a sus compañeros y les dijo:

“¡Esta vaina está traqueando!”, Noberto gagueando le respondió: “que...que...que...que…va ...gallo...esos son los bajos electrónicos de Calixto Ochoa” y ¡cayeron como guanábana madura!

Con fortuna porque el patio era pura tierra suelta. Al día siguiente los comentarios, Noberto que era penoso bueno y sano, no salió durante la semana porque se había llenado la boca de tierra y había perdido un diente. Lucho “Mico” no hablaba ni con seña por las ciruelas que se tragó y “El Balo” no fue a “Zura” y al “Morro” en esa semana, porque una rama le había golpeado un ojo y reventado la frente.”

Versión convalidada por Edilberto Herrera Vásquez:

En la casa de al lado estaba el palo de ciruela de Juan Olivera, un palo donde no cabía una persona, y había como 20 personas montadas ahí encima.

Del otro lado, desde la pared de los Ramos, había otra cantidad de gente asomada viendo a Calixto Ochoa. Estaba tocando todos sus éxitos: Los Sabanales, Marily...

Estaba en lo mejor, en la mejor parte, ¡pras! Se vino abajo el palo de ciruela. ¡Se cayó!

Adentro de la caseta la gente gritaba: ¡Se cayeron! ¡Se cayeron! ¡Se partió el palo![3]

Y cayeron. Como caen los frutos maduros. Cayeron sobre la tierra suelta del patio, con la boca llena de polvo y de ciruelas, con un diente menos, pero con el alma intacta y el sueño cumplido: ver a su cantante favorito.

 

En Tenerife, cuando un artista pisaba la caseta, el que no tenía pa' la entrada, se encaramaba. Nunca hubo estrato, ni barrera; éramos todos una sola risa, un solo pueblo suspendido en las ramas de la emoción de la música y de la alegría, y que hoy en estas notas lo añora.

 

Enoc Adolfo Guzmán

 

[1] HUGO MIRANDA PADILLA, fecha confrontada con padre JORGE MIRANDA MARIMON, vía WhatsApp, 17 agosto de 2026; 12: 28.

[2] EDILBERTO HERRERA VASQUEZ, conversación vía WhatsApp, 6 de agosto de 2026; 15:50.

[3] Ídem, EDILBERTO HERRERA VASQUEZ, conversación vía WhatsApp, 6 de agosto de 2026; 15:50

Sobre el autor

Enoc Adolfo Guzmán

Enoc Adolfo Guzmán

Hablando de Vallenatos

Enoc Adolfo Guzmán, abogado especializado en derecho administrativo, quien, años atrás mantuvo la columna “Hablando de Vallenatos” en el Diario La Libertad de Barranquilla, alusiva a la temática de canciones y compositores vallenatos, retoma su pluma con registro de publicaciones anecdóticas recientes en medios culturales de la Costa Caribe.

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