De Diomedes a Martín Elías

Recreación de las visitas de Diomedes y Martín Elías a Tenerife, Magdalena / Imagen creada con IA
Cuenta un amigo, quien fungía como anfitrión de un reconocido cantante de música vallenata, que éste lo puso en calzas prietas cuando le confesó que había olvidado su colonia favorita y le pidió que le consiguiera una original en Tenerife.
—¡Yo pago lo que sea! —le insistió.
Mi amigo, sin titubear, le endosó una réplica barata de Johann María Farina, que había comprado en el paseo Bolívar de Barranquilla, bajo el sólido argumento que:
—Esa la traje de mi reciente viaje por Europa.
El reconocido cantante se bañó en la presunta colonia original y manifestó con extrema satisfacción:
—¡Ésa es! ¡Igualitica a la que se me quedó en el Valle!
Otro amigo, ya fallecido, me contó las afugias que había tenido con un cantante, éste menos conocido, del cual oficiaba como anfitrión, y quien ad portas del baño le exigió que le consiguiera un “enjuague para cabello claro”.
—Eche, compa, y ¡el man tenía era el cabello oscuro! Ahí se desgargantó pidiendo el “rinse” pues yo no le paré bolas ni le conseguí nada —me comentó el amigo.
En otra ocasión, me enteré de que un cantante, ya en vertiginoso ascenso, exigió zona VIP para su presentación en la tarima del parque del barrio El Carmen.
Ellos contrastan con un episodio narrado en una crónica precedente:[1] “cuando en un intervalo de su primera y única presentación que hizo en Tenerife, Magdalena, el diez de octubre de 1976, Diomedes Díaz solicitó agua en una casa vecina; se la ofreció amablemente la señora Pabla Cueto, progenitora de mi amigo Teobaldo Cantillo, advirtiéndole que provenía de una tinaja y que solo disponía de totumas para tomarla. Él aceptó gustoso, exaltando sus bondades, cuando bien hubiese podido pedir un vaso para tomarla.
Unos 27 años después, hacia octubre de 2003, me dice mi compadre Romer Ordóñez Pérez[2] que contrató para una presentación en la caseta 'Las Tapas' al grupo 'La Familia de Diomedes', bajo la batuta de su tío Elver Díaz, del cual hacían parte, entre otros, Rafael Díaz, Diomedes de Jesús y Martín Elías —quien para esa época tendría unos 13 años y apenas iniciaba su trasegar musical— y dio muestras similares de sencillez en un desayuno ofrecido en casa del empresario.
De entrada, percibí que el número de asistentes se había incrementado y advertí al oferente, quién me aclaró que solo era una picada “Chicharrones” para los invitados, y a Martín Elías y demás músicos se le tenía reservado pescado.
No obstante, el aumento de los inesperados invitados le pasó factura a mi compadre y terminó perjudicando a Martín Elías a quien sólo le tocó un mediano bocachico.
En vista de ello, llamé apresuradamente a mí ex compañera de colegio, Beatriz Bobadillo, casada con mi compadre y médico Gabriel Beltrán, experta en solucionar este tipo de impases, y le pedí con carácter urgente que me mandara “una proteína”, labor que cumplió aceleradamente pues a los pocos minutos apareció mi pariente Henel Barrios con sendas pailas de carne en bistec aún humeante, bollo limpio, queso y suero para completar.
Los más allegados enganchamos de una con el apetitoso “refuerzo” al cual, obviamente, invitamos a Martín Elías, quien para esa época empezaba a evidenciar sobrepeso:
—Venga compa para que complete.
Pero muy elegante Martín afirmó:
—Nombe, gracias, así estoy bien. Gracias.
En medio de la camaradería, varios le insistieron:
—Arrime, compa, arrime sin pena.
Martín, bastante joven, pero con tono firme, comentó:
—¡Nombe, no voy a echar a perder ese bocachico, taba muy sabroso!
A lo largo del domingo fueron atendidos espléndidamente con picadas, sendos almuerzos y cena a cargo de Uldaris Anaya, esposa de Romer, y Mercedes Mojica, y departieron jugando billar y haciendo bromas con los paisanos. La caseta fue todo un éxito y no se registró ninguna petición inusual de parte de los artistas.
Posteriormente, me cuenta Romer que fue objeto de reciprocidad en variadas ocasiones mediante invitaciones a Valledupar, donde compartió con 'Mamá Vila' y a Carrizal, con el señor Rafael María Díaz, papá de Diomedes, quien dio muestras del legado de su sencillez.
Así las cosas, nuestra histórica Villa ha sido testigo excepcional de situaciones donde connotados cantantes de música vallenata hacían exigencias de perfumes de marca, rinse y zonas VIP, mientras que Diomedes Díaz y sus familiares, en especial Martín Elías, hacían gala de su sencillez: tomando agua de tinaja en totuma en casa de la señora Pabla Cueto y comiendo bocachico con la mano donde mi compadre Romer Ordóñez Pérez.
Al final nos queda la reflexión de que la grandeza no se constituye en ostentar una colonia de marca, sino en la sencillez de una totuma.
Enoc Adolfo Guzmán
[1] https://panoramacultural.com.co/musica-y-folclor/11732/diomedes-en-tenerife
[2] ROMER ENRIQUE ORDOÑEZ PÉREZ, entrevista vía WhatsApp, 30 de agosto de 2026; 11. 40 a.m.
16 Comentarios
La humildad y la sencillez son las mejores llaves para abrir las puertas del camino y alcanzar todo aquello que nos propongamos. Esa virtud, gracias a Dios, la tenemos la mayoría de los pueblerinos: gente humilde, sencilla y de buen corazón, que nunca olvida sus raíces.
La sencillez , lo maravilloso de una persona, excelente análisis..!!
Asi es compadre la espontaneidad y sencillez de las personas tienen un valor mas significativo que cualquiera ostentacion material.
Mi estimado, así es, la humildad y la sencillez son dos de los dones más importantes que resaltan la grandeza humana...
Dr guzman ese estilo de traducir con letras y utilizando nombres verdaderos y la descriocion precisa de trasladar eso recordados monentos inolvidables lo convierte en una pkuma unica
Inolvidable el gran Martin Elias
Doc, qué delicia de crónica.\n\nUsted logra lo que pocos: contar a Tenerife sin maquillaje. En dos anécdotas de colonia y de rinse, retrata la prepotencia de algunos, y en una totuma de agua de tinaja y en un bocachico comido con la mano, retrata la grandeza de verdad.\n\nEsa frase final es para enmarcarla: _\"La grandeza no se constituye en ostentar una colonia de marca, sino en la sencillez de una totuma.\"_\n\nEso es Tenerife. Eso es Diomedes y Martín Elías. Y eso es usted escribiendo.\n\nGracias por preservar la memoria de la Villa con esa elegancia y ese humor fino que lo caracteriza. ¿Para cuándo el libro?\n
exelente crónica jefe éso sirve para recodar tiempos pasados
Felicitaciones mi hermano cada día demuestras la facilidad que utilizas para redactar la historia que escribes, demostrando las ganas y el talento Dios te bendiga
Muy hermosa la crónica bendiciones
El título de \"Cacique\" le quedaba grande a Diomedes solo cuando se trataba de ser pretencioso, porque para andar por la vida en chancletas mentales y con la humildad intacta, jugaba en otra liga. Resulta fascinante ver cómo esa nobleza de pueblo no se hereda mediante un notario ni se factura en una notaría, sino que se inyecta directo en las venas con el folclor: Martín Elías era el heredero natural de esa dinastía donde la categoría artística nunca sirvió de excusa para perder el piso. Mientras a más de un corista de cuarta le dan ataques de divismo por una zona VIP o un perfume importado, el más grande de todos los tiempos te bebía agua de tinaja en totuma sin que se le cayeran los anillos, y su muchacho prefería comerse un bocachico sencillo antes que pisotear el plato del anfitrión.\nAl final, esto demuestra que la verdadera grandeza en el vallenato —y en la vida— no se mide en cuántas marcas ostentas en el camerino, sino en cuánta gente te recuerda con cariño en una esquina de Magdalena por haber sido un ser humano de carne, hueso y sencillez. Qué vacío tan monumental dejaron los dos en la tarima y en el corazón de un país que todavía llora la partida tan prematura del Gran Martín Elías, recordándonos que los dioses de la música popular a veces se nos van muy temprano, pero nos dejan la tarea bien aprendida: los grandes de verdad nunca necesitan acordarse de que lo son.
Qué gusto conocer estas historias ocurridas en nuestra tierrita y el actuar de semejantes personajes, que nos recuerdan lo verdaderamente importante en la vida: la sencillez, la humildad y el cariño de quienes nos rodean.\n\nTío Enoc, le reitero mi admiración por la facilidad y excelencia con las que logra plasmar historias. Gracias por brindarnos estos espacios y compartir con nosotros un pedacito de nuestra memoria.
La humildad y sencillez dignas cualidades de usted compadre, lo inspiran a redactar esta crónica que destaca precisamente la humildad y sencillez en otras personas,este reconocimiento es propio de los grandes hombres y ud es uno de ellos...éxitos compadre Enoc !Fort Lauderdale, Florida, USA, 09-02-2026
Exelente aporte compadre Enoc Guzmán, hacer un comentario sobre la desaparecida agrupación vallenata qué en ese momento tuvo mucho auge \"La familia de Diomedes\" de anécdotas acaecidas en nuestro pueblo, también hay unas buenas de Rafael Díaz, hermano de Diomedes una vez que vino por acá para un festival de la virgen del Carmen en compañía de los hermanos Bermúdez.
Buen relato compa, ésos datos para recordar aquellos tiempos en que éramos felices y no lo sabíamos, chevere porque se transporta a ésos de parrandas inolvidables
Vea, yo como anfitrión de esos artistas: Al pretencioso de la maría farina, lo mando a bscar la colonia intragluteos que le ofrecieron al preguntón de una perfumería que está en los chistes de Jose Ponce. Al pretencioso del champu, le hubiera conseguido cinco pomadas de riorrita, facil de encontrar en las tiendas del Tenerife de esos años. Y al gran Martin Elías, le hubiera hecho el primer homenaje, no por su canto, sino por su humildad.