Música y folclor
No llores, mujer: el paseo vallenato que el cantante Oswaldo Rojano se oponía a grabar

En 1977, el sello Felito Records lanzó el disco sencillo “No llores, mujer”, interpretado por los Hermanos Sarmiento y Oswaldo Rojano. Éxito musical del que hay una historia que contar.
Félix Butrón, dueño del sello disquero ubicado en Barranquilla, le entregó la canción al acordeonero Papi Sarmiento para ser grabada junto con once canciones que harían parte del primer álbum de esta agrupación de música vallenata.
Era una cumbia de la autoría de Marina Ester Barrios Sánchez que Sarmiento convirtió, con sus arreglos, en un paseo rápido, tal como aparece rotulado en la carátula del disco de treinta y tres revoluciones por minuto Necesito un acordeón, del cual formó parte en el lado A del vinilo.
Pero una vez el tema estuvo listo para ser grabado, Oswaldo Rojano se negó a cantarlo. El argumento para no hacerlo fue la frase de la composición: «Se me fue mi amado», encajada en los siguientes versos:
Como dos góticas de agua rodaban
Las lágrimas tuyas y yo te miraba
Y te preguntaba por qué lloraba
Y me contestaba: Se me fue mi amado
Y le preguntaba
por qué lloraba
Y me contestaba:
Se me fue mi amado.
Él creía que al mencionar lo de la partida de su amado atentaba contra su moral y contrariaba su condición de heterosexual. Pensaba que, al escucharlo cantar esa frase, en una sociedad homofóbica como la nuestra, aún más en los años setenta, se generaría una cascada de comentarios y señalamientos en contra de su dignidad. Imaginaba la burla de la que sería víctima, poniendo en duda su condición de macho.
Además, creía que era una canción que, por su letra, debía ser interpretada por una mujer. Lo pensaba así, pese a que la composición estuviera narrada de forma omnisciente: no es el cantante quien habla de su amado, sino una voz que cuenta lo que le ocurre a otra mujer. En efecto, Marina, quien era secretaria de Discos Machuca, conoció la historia de una dama que a diario lloraba por un amor, un policía que la abandonó. Eso la motivó a asegurarle que le compondría una canción, la que, después de dos años de haberla creado, entregó a Félix Butrón.
Félix insistía en que la grabaran. Pero Oswaldo no cedía. El acordeonero Papi Sarmiento, que esperaba la decisión del cantante, le planteó a Félix una salida al asunto. Le dijo que le asegurara a Rojano que la grabación solo se la entregaría a Marina en una cinta magnetofónica. Y le sugirió que le comprara a Rojano una botella de güisqui para que se la tomara en el estudio y quizá embriagado se animara a renunciar a su decisión.
La recomendación de Papi dio resultados: Oswaldo, después de consumir varias copas de güisqui, se decidió a cantar y grabar el tema de la soledeña Barrios. Lo hizo sin la existencia de una pista, como sí sucedió con las otras canciones del disco de vinilo de larga duración, para evitar que se arrepintiera.
Para sorpresa de Oswaldo, en noviembre, Felito Récord lanzó la canción en un sencillo de 45 revoluciones por minuto. Después, en 1978, fue incluida en el Larga duración que fue el primer trabajo discográfico de los Hermanos Sarmiento y Oswaldo Rojano.
El disco de 45 revoluciones por minuto, después de ser programado en la radio barranquillera, se volvió un éxito en el Caribe colombiano y obligó a Oswaldo a cantarlo en las casetas donde, gracias a “No llores, mujer”, los contrataron.
Álvaro Rojano Osorio





