Música y folclor

Julio Bovea (y sus Vallenatos)

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

11/09/2026 - 07:50

 

Julio Bovea (y sus Vallenatos)
Con los Los cantos Vallenatos de Escalona, el conjunto de Bovea ganó una inmensa notoriedad / Fotos: créditos a su autor

 

Septiembre es el único mes de todos estos benditos años que pasan sin darnos cuenta en el que podemos ser testigos de unas cuantas lágrimas en las guitarras. No propiamente de las que hace treinta y tres años embargaron al doctor Hernán Urbina Joiro que Gaby García y el naciente Binomio de Oro de América terminaron descifrando con un “…Y yo no quiero cantar tu canción / Las guitarras que traigan por Dios / Solo lágrimas tendrán en mis manos / Por deber por más daño evitar / Destruyéndonos suelen matar / En nombre de la ley los humanos…”; más bien las que por más de medio siglo embargaron, hasta su muerte, al maestro Julio César Bovea Fandiño, haciéndolas repicar, en simultáneo, por toda Colombia y Argentina a través de los vallenatos de Escalona, de los cánticos de Julio Erazo, José Barros y Crescencio Salcedo y, para amenizar los jolgorios en la región Caribe colombiana y la pampa argentina, al compás de sus reconocibles composiciones de tiempos lejanos como “El montañero”, “El tigre guapo” y “La mujer celosa”.

Bovea, que, en un septiembre nació (día 8 del año 34 en la “Perla” o “Balcón de América”, Santa Marta) y en un septiembre dejó de repicar para siempre las cuerdas de su guitarra en Bogotá (día 11 del año 2009), fue uno de los máximos pioneros del vallenato tradicional en guitarra, masificándolo en los años cuarenta y cincuenta junto al “Jilguero de la Sierra Nevada” o, mejor, la figura legendaria encarnada en el inolvidable compositor de “Ron de vinola”, “Las mujeres a mí no me quieren”, “La araña pelúa” y “La piña madura”, Guillermo de Jesús Buitrago.

Así, aquellas guitarras, propiedad de Bovea y Buitrago, que, de otrora, funcionaron para musicalizar y acompañar versos, coplas y cantos de vaquería en la región del antiguo Magdalena Grande comprendido por el Cesar, La Guajira y Magdalena, fueron las mismas que le sirvieron a Bovea no solo para poder hacer parte del famoso grupo de “Guillermo Buitrago y sus Muchachos” sino para, tiempo después, por allá en 1947, fundar en la “Puerta de Oro de Colombia”, Barranquilla, el sensacional trío “Bovea y sus Vallenatos”, principalmente, conformado por Ángel Fontanilla en la guitarra marcante, Bovea en la guitarra puntera y el aún sobreviviente del grupo, el cuasi centenario, Alberto Fernández Mindiola, como el encargado de tocar la guacharaca y ser, además, la voz principal de tan histórica agrupación, aunque, en diversas ocasiones, fueron partícipes de las serenatas vallenatas el asimismo guitarrista marcante y corista magdalenense, José Alfredo Angarita, y el célebre músico, compositor y cantante originario de Calamar (Bolívar), Julio César Sanjuán Escorcia, “Buitraguito”.

Es que fue tal la popularidad de su trío musical que, inclusive, sus guitarras le valieron una llave de entrada que terminaron convirtiéndolo en un huésped más de la Argentina, en parte, gracias al éxito comercial que, junto a sus compañeros de escena, alcanzaron en dichas tierras durante una gira que data de la década de los años cincuenta.

Tan es así que, después de aquella gira, la Music Hall de la Argentina, __por cierto, país que por ahí cuentan gusta del Vallenato teniendo en cuenta la similitud del bandoneón con el acordeón__, lanzó, en 1972, un cancionero que tituló “Bovea… Rítmico… Melódico… Moderno” que a modo de registros sonoros para la historia incluye el son guajiro “El carretero” de Guillermo Portabales; el merengue “La Vieja Sara” de Escalona; el son “La hamaca grande” de Adolfo Pacheco; el paseo de Villa “La muerte de Abel Antonio” y los ritmos del propio Bovea el merengue “Linda rosa primaveral” (en coautoría con J. San Juan); la canción “Mi canto te seguirá” (en coautoría con C. Fabré); el son “Cantan las aves por la mañana” y las parrandas “Tucumán donde se baila y se goza”, “Vendiendo tela” (en coautoría con R. Cárdenas) y “La basurita” (en coautoría con C. Fabré y R. Cerdá).

Pero, a pesar que aún se resguardan las obras fonográficas “Julio Bovea y su requinto con los Solistas de Oro – Acuarelas Colombianas Vol. 1 y 2” (Tropical) que entre un “Pajarillo amarillo” (Rafael Campo Miranda); “La llorona loca” (José Barros); un “Carmen de Bolívar” (“Lucho” Bermúdez); un “¡Ay! cosita linda” (“Pacho” Galán); el “Cero treinta y nueve” del primer “Rey Vallenato” “Alejo” Durán o los cantos de Escalona “La brasilera”, “La custodia de Badillo” y “La patillalera”, comprenden, por unanimidad, toda una memoria colectiva de lo que significa estos cantares al interior del potpurrí de la música colombiana, imposible no hacer gala de los discos primordiales de “Bovea y sus Vallenatos” comenzando por “Alegría del Caribe” (Sello Vergara, 1958) que, en la voz de Fernández Mindiola, __cantor de su letra, “La primavera”__, se le dio auge a los temas “Mi Vallenata” de Crescencio Salcedo; “La mujer es una nave” (Villa); “La varita de caña” y “El amor de Claudia” (Buitrago); “Blanca palomita” de Gustavo Rada; “Mi pobreza” de Julio San Juan y a las obras del maestro Barros “El pescador”; “Te llevo a Magangué”; “La tanga chata”; “El negro maluco” y “El vaquero”.

En “Merengues colombianos” (Discos Fuentes, 1960), se incluyó la canción insigne de Bovea, “La mujer celosa”, no obstante, fue con los “Los cantos Vallenatos de Escalona” (Tropical, 1962) que el conjunto de Bovea ganó una inmensa notoriedad bajo la interpretación de los paseos “El testamento”; “Rosa María”; “La patillalera”; “El playonero” y “La mensajera”; los merengues “La Maye”; “El villanuevero”; “La molinera”; “La brasilera” y “La resentida” y los sones “La casa en el aire” y “El chevrolito”.

Conjuntamente se animaron a realizar una segunda propuesta en honor a Escalona como en efecto sucedió cuando Tropical hizo público en 1964 el proyecto musical “María Tere y más cantos Vallenatos de Escalona con Bovea y sus Vallenatos (con “Colacho” Mendoza y su acordeón)” en alusión a un “María Tere” (Paseo) de inicio acompañada, entre otras, por “La Vieja Sara” (Merengue); “La custodia de Badillo” (Paseo); “La creciente del Cesar” (Paseo); “El matrimonio de Colacho” (Merengue) y el recordable paseo “Almirante Padilla”.

Y si de otros discos especiales se trata como tributo a una buena variedad de representantes de nuestra música tropical y vallenata, comprenden, por el trasegar de su rica discografía, los títulos “Los trovadores de Tolú con Bovea y sus Vallenatos” (Tropical, 1972); “Más cantos vallenatos – Bovea y sus Vallenatos y la música de Rafael Campo Miranda” (Tropical, 1975); “Bovea y sus Vallenatos y la música de José Barros” (Tropical); “Bovea y sus Vallenatos y la música de Julio Erazo” (Tropical) y “Merengues colombianos” (NuVox), el cual convocó a “Bovea y sus Vallenatos”, “Trío Fonseca” y a Aníbal Velásquez para que le diesen vida, por citar, al jalaito “Solo para ti”, al folcklore mexicano “Cielito lindo” y a la guaracha “Mi novia y mi mujer”.

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Dicen que, desde hace rato, Buitrago, Fontanilla, Angarita, “Buitraguito” y don Bovea se encuentran de parranda en el cielo: ahora, dirigidos por Escalona, no hacen sino cantarle a Ada Luz. Mientras todos corean, don Bovea, con lágrimas en su guitarra, repica las cuerdas, y los sigue con un “…Voy a hacerte una casa en el aire / Solamente pa’ que vivas tú / Después le pongo un letrero muy grande / De nubes blancas que diga Ada Luz…”. Pararon. Y cuando llegaron a la partecita que dice que el tipo tiene que ser aviador, el sabio Bovea “metió la cucharada” y les dijo: pues si le preguntan a Ada que cómo se sube, pues que le diga al compa’ Fernández Mindiola que muchos se han perdido; que, para ir al cielo, cree ella, que no hay camino, aunque ella y él irán en una nube. Mejor: todos iremos con ella en esa nube blanca que dice Ada Luz.

In memoriam a Julio César Bovea Fandiño (Santa Marta, 8 de septiembre de 1934-Bogotá, 11 de septiembre de 2009).

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

 

Sobre el autor

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Comunicación sin fronteras

Comunicador social y redactor web con más de 7 años de experiencia en la creación de contenidos periodísticos, especializado en crónica, análisis y narrativa digital.

Columnista activo en el blog periodístico independiente, Comunicación Sin Fronteras, y en PanoramaCultural.com.co, el periódico cultural de la costa Caribe de Colombia, con artículos destacados desde su arribo, en 2024, a este medio de comunicación alternativo de alcance regional y nacional.

Ganador del primer puesto en el concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”, promovido, en 2022, por la Secretaría de Mujer y Juventud de Funza (Cundinamarca) al postular el texto de su autoría, “Diario de ‘Villa Imperial’”, y acreditado, desde 2025, en el Registro Único Nacional de Agentes Culturales – Soy Cultura del Ministerio de las Culturas.

Posee una sólida capacidad de investigación, redacción clara y enfoque editorial, orientado a la producción de contenidos de alto impacto informativo y cultural.

 

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