Música y folclor

Grandes canciones vallenatas: El abrazo guajiro

Eddie José Dániels García

28/09/2026 - 05:30

 

Grandes canciones vallenatas: El abrazo guajiro

 

Apenas se sentían las primeras brisas de diciembre de 1976 cuando las vitrinas de las tiendas disqueras no alcanzaban para exhibir la portada del Long Play “Únicos” que acababa de lanzar Jorge Oñate, llamado “El ruiseñor del Cesar”, con Colacho Mendoza, conocido como “El tronco de acordeón”. Se habían agrupado desde finales de 1975 y éste era el tercer elepé que ponían a disposición de la voluminosa cauda de admiradores oñatistas que aplaudían emocionados cada una de las canciones que habían aparecido en los dos álbumes anteriores: “Los dos amigos” y “Campesino parrandero”. La proclamación del nuevo álbum se había anunciado con varias semanas de anterioridad y la fanaticada vallenata estaba atenta e impaciente por la inminente aparición del elepé. Era una espera que se tornaba desesperante, por cuanto la gente acostumbraba a anunciar, con cierta seguridad, la aparición de los álbumes, cosa que, generalmente, no se cumplía. Se recuerda que cuando por fin apareció el disco, como también se le llamaba a los long play, éste tuvo una venta extraordinaria que agotó la edición, y la CBS tuvo que hacer una rápida reedición para satisfacer al público, que estaba ansioso por adquirir el long play.

La portada del álbum era bastante llamativa. Presentaba las imágenes de los dos artistas, bien adecentados, con una ligera sonrisa que dejaba ver una inmensa nota de satisfacción. Colacho, por supuesto, luciendo su inseparable sombrero, y Jorge Oñate, airoso con su frondosa cabellera negra. Como era de suponerse, la portada deseaba demostrar que, en realidad, estos dos personajes eran “ÚNICOS” en el arte de la música vallenata, donde, desde luego, son fundamentales el manejo impecable del acordeón y la belleza de la voz. Y un detalle que llamó la atención fue que en la carátula ninguno de los dos artistas figuraba como dueño del conjunto. El revés de la portada presentaba una panorámica de Valledupar, mostrando en el fondo la inmensa Plaza Alfonso López, con la tarima Francisco “El hombre”, donde tradicionalmente se realizó el Festival Vallenato desde su fundación en 1968. También llamaba la atención la expresión Valledupar 77, escrito en mayúsculas sostenidas con letras grandes de color negro llamativo, que figuró en la portada y la contraportada del disco. Según la suposición popular, Esta frase tenía una significación tácita: “Únicos” sería la revolución musical del año venidero: 1977.

De las doce canciones que integraron el elepé “Únicos”, todas ellas compuestas por reconocidos compositores, “El abrazo guajiro”, autoría de Carlos Huertas Gómez, fue una de las composiciones que más aplausos conquistó en la fanaticada, sobre todo, por el tema costumbrista, y de actualidad, que cantaba. Apareció acompañada de otros discos fabulosos, la mayoría de ellos en ritmo de paseo, que, también, merecieron la admiración del público y hoy siguen conquistando el fervor popular. Figuraron en el álbum: “Los gavilanes” de Calixto Ochoa, “Cadenas” de Rosendo Romero, “Caminito verde” de Juan Vicente Torrealba, “La inconforme” de Miguel Mora, “Ella” de Lenín Bueno Suárez, “Que vaina las mujeres” de Carlos Huertas Gómez, “Igual que aquella noche” de Emiro Zuleta Calderón, “Razón profunda” de Diomedes Díaz, “El cardenal” de Mateo Torres, “Terrible pena” de Hernando Marín y “Mujer infiel” de Leandro Díaz. Como podemos apreciar, en este álbum, el compositor Carlos Huertas Gómez fue premiado con dos composiciones, detalle que se interpretó, en aquel momento, como una especie de desagravio para el compositor por el inconveniente que había tenido “El abrazo guajiro” en el pasado festival.

Así sucedió: Carlos Huertas, como fue conocido siempre, había compuesto “El abrazo guajiro” a comienzos de 1976 para presentarlo en el concurso de la Canción Inédita durante la novena versión del Festival Vallenato que se realizó entre el 26 al 30 de abril de ese año. Antes de la presentación mucha gente conocía la canción, puesto que el autor la había hecho pública y la cantaba en los encuentros que tenía con otros compositores y con la gente de su fanaticada. Durante la presentación, en pleno festival, “El abrazo guajiro” fue inmensamente aclamado y aplaudido y todo hacía parecer que su triunfo se daba por descontado. Sin embargo, los cinco miembros del jurado: Lourdes Bautte Céspedes, Francisco Calderón, apodado “El negro Calde”, Héctor Arzuaga, Roberto Pavajeau Molina y Álvaro González Pimienta, descalificaron la canción y terminaron ubicándola en el séptimo lugar. Le entregaron el primer puesto a la canción “Yo soy vallenato”, compuesta por Alonso Fernández Oñate, natural de San Diego, Cesar, quien tenía un ligero parentesco con Jorge Oñate y había sido gran impulsor de su vida artística. La decisión del jurado molestó tanto a Carlos Huertas, quien se sintió ofendido, hizo una protesta ligera y juro que nunca más participaría en los festivales. Y cumplió su afirmación.

Sin embargo, Carlos Huertas no se quedó quieto y una espinita lo siguió torturando. El simple hecho de haber ubicado “El abrazo guajiro” en el séptimo puesto, detalle que él consideró burlesco, lo motivó para hacer una composición profundamente crítica contra el Festival Vallenato titulada “Documental guajiro”, en la cual atacaba duramente a Consuelo Araujonoguera, quien siempre fue considerada la brújula del Festival. Mientras estuvo viva, en este evento, todo se orientaba alrededor de lo que ella dijera. Cuando “El cantor de Fonseca” hizo la composición, les pidió a los grandes cantantes que la grabaran, y ninguno quiso hacerlo. Pensaban que llevar la canción al acetato les podría crear problemas o generar retaliaciones en el gremio. Se comenta que los rumores sobre la inconformidad de Carlos Huertas y el contenido de la canción llegaron a oídos de La Cacica, quien afirmó en distintas ocasiones que ella no había tenido nada que ver con la decisión del jurado que había descalificado la canción. Como protesta, Carlos Huertas proponía realizar un gran Festival en Riohacha, argumentando que la mayoría de cantantes y compositores son de La Guajira. Finalmente, la canción Documental guajiro fue grabada por Alfredo Gutiérrez, incluida en el álbum “El Conquistador”, lanzado en 1979.       

Cuando Carlos Huertas presentó “El abrazo guajiro” en el Festival Vallenato de 1976 y meses más tarde cuando este disco fue grabado por Jorge Oñate y Colacho Mendoza, incluido en el elepé “Únicos”, que se proclamó en diciembre de ese año, venía cargando un costal de fama que no podía con él, el cual se lo había proporcionado la grabación de dos grandes canciones: “El cantor de Fonseca” y “Hermosos tiempos” que fueron grabadas por los Hermanos López y Jorge Oñate a finales de 1973. Y para honrar la vena musical del compositor, ese año, el nuevo elepé fue bautizado con la hermosa canción del compositor fonsequero. A partir de entonces, Carlos Huertas fue conocido como “El cantor de Fonseca”, a pesar de que había nacido en Dibuya, como él mismo lo afirma en la canción: “Nací en Dibuya frente al mar Caribe / de donde muy pequeño me llevaron. / Allá en Barranca me bautizaron, / en toda la Guajira me hice libre”. Y, precisamente, el hecho de haberse autollamado “El cantor de Fonseca”, por haber vivido mucho tiempo en esta población, donde era ampliamente conocido, sirvió de inspiración para que se originaran otros cantores: “Álvaro Cabas Pumarejo, “El cantor del Valle”, Fabio Zuleta Díaz, “El cantor de Villanueva”, y Calixto Ochoa Campos, “El cantor de Valencia”.

“El abrazo guajiro” es un bello paseo lírico costumbrista, donde Carlos Huertas demuestra la versatilidad que lo asiste para componer canciones dedicadas a su tierra, mencionando sus costumbres y tradiciones y, sobre todo, los personajes más renombrados y reconocidos del folclor vallenato. Como él siempre consideró, que esta canción resultaría triunfadora en el concurso de la Canción Inédita, comienza dándole un saludo al festival. Se encuentra estructurada en quince estrofas de versos cortos, heptasílabos y octosílabos, que facilitan al “Ruiseñor del Cesar” entonarla con una tierna suavidad melódica. La primera tercerilla incluye el saludo: “Buenos días Festival / fiesta tradicional / folclórico concurso. / Te vengo a visitar / viejo Valledupar / te saludo con gusto”. / “Desde mi tierra / vengo yo con mis cantares, / con alegría / pa la tierra de Chipuco. / De la Guajira / le traigo un abrazo al Valle / y en especial / para mi compadre turco. / Ay hombe. / “Es el abrazo guajiro / para el pueblo vallenato, / en especial pa un amigo / sincero y grato”. Enseguida, el espacio interestrófico se embellece con las notas escalonadas de Colacho, simulando una mancha interminable que causa una emoción irresistible en los oyentes.

En el segundo apartado, el autor habla de su propósito al visitar a Valledupar, en busca de escuchar un poco de acordeón, mientras se interpretan las bellas canciones: “Vine por saborear / un poco de acordeón / al Valle de los reyes”. / “A escuchar la canción, / que en pro de un galardón / elogia tus mujeres”. / “En el sabor de tu cantar / y sones viejos, / que me recuerdan / alguna bella canción, / sentimental / de Tobías Pumarejo / y las parrandas / de Roberto Pavajeau. / Ay hombe. Y yo les traigo mi abrazo / en mis cantares sentidos, / saluda el pueblo guajiro / al vallenato. Nuevamente, un espacio interestrófico cautiva la atención de los oyentes, que siguen mentalmente la melodía. En el último apartado, el autor menciona a los amigos con quienes desea departir: “En pleno festival / necesito encontrar / unos amigos míos: / Enrique Cavas P. / a Tobías Daza Asís, / a Pavajeau Darío. / Para hacer una parranda donde Tina, / con Jorge Oñate, / con Adán y con Colacho, / con Poncho Cotes / y con el pintor Molina / que son valores / de la tierra de Pedro Castro”. / Ay hombe.  / “Entonces si me despido / de todos los vallenatos, / dejándoles el abrazo / de este guajiro”. Las bellas notas del acordeón se armonizan hasta llegar al final.

Sobre “El abrazo guajiro” son muchos los amantes del vallenato, sobre todo, los entendidos en materia musical, que opinan que esta es, si no la mejor, una de las mejores composiciones cantadas por Jorge Oñate. Y le añaden a este concepto la claridad, el timbre, la modulación, los melismas y otros artificios que embellecen la voz al entonar las canciones. Y Jorge Oñate cantando “El abrazo guajiro” demuestra que es “ÚNICO”, tal como lo afirmó en el título del elepé.  Además, se ha demostrado que casi todos los cantantes tienen dos voces: una cuando hablan y otra cuando cantan. La primera es natural y no necesita de adornos y la segunda está llena de artificios y adornos para producir la belleza que despierta el deleite en los oyentes. Y también con el paso del tiempo, la voz de los cantantes va adquiriendo nuevos cambios que son percibidos ampliamente por todas las personas, en particular, por aquellas que han sido aficionadas a determinados cantantes. En Jorge Oñate, estos cambios fueron notorios: cuando grabó “El siniestro de Ovejas” en 1970, tenía un timbre de voz, cuando grabó “Recordado mi niñez” en 1972, tenía otro, y cuando grabó “El abrazo guajiro”, nos sorprendió con otro. “La naturaleza de la voz cambia con el tiempo”, afirman los médicos fonoaudiólogos.

Después de haber grabado “El abrazo guajiro”, el cual entró a formar parte de las bellas canciones compuestas por Carlos Huertas Gómez, cantadas, unas, por Jorge Oñate, entre las que se recuerdan e hicieron historia: “El cantor de Fonseca”, “Hermosos tiempos”, “Que vaina las mujeres” y “Buena parranda”, y otras por Poncho Zuleta, que también se recuerdan y marcaron la historia: “La casa”, “Después de pascuas”, “Tierra de cantores”, que sirvió de título al elepé del mismo nombre, lanzado a mediados de 1978, y “Lola la negra”, el compositor fonsequero se apartó de la composición musical, y su nombre no volvió a figurar en los álbumes de los grandes cantantes. Esto significa que Carlos Huertas fue un compositor exclusivo de Jorge Oñate y Poncho Zuleta. No obstante, el reconocido compositor siguió cantando al tenor de la guitarra, que era su pasión, y se comenta que alcanzó a componer otras canciones que no contaron con la suerte de ser grabadas y permanecen inéditas. Radicado en Maicao, La Guajira, falleció, repentinamente, el 18 de septiembre de 1999, cuando frisaba 64 años. Había nacido el 21 de octubre de 1934. Y en estos momentos, cada vez que escuchamos “El cantor de Fonseca” o “El abrazo guajiro” el nombre de Carlos Huertas ilumina nuestros recuerdos.

 

Eddie José Daniels García

Sobre el autor

Eddie José Dániels García

Eddie José Dániels García

Reflejos cotidianos

Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Te puede interesar

El 47 Festival Vallenato y la dinastía López de La Paz Cesar

El 47 Festival Vallenato y la dinastía López de La Paz Cesar

Pocos días después de la clausura del 46 Festival Vallenato, la Fundación que administra el evento divulgó, sin perder un solo...

El hijo de Diomedes Díaz que optó por el rap

El hijo de Diomedes Díaz que optó por el rap

Se llama Christopher Carrillo Ramón pero muchos lo conocen como Kiko y su calle, su nombre de artista. Kiko es un joven colombiano...

Tras los pasos de Sergio Bermúdez, el ‘Joe’ Arroyo cesarense

Tras los pasos de Sergio Bermúdez, el ‘Joe’ Arroyo cesarense

Caminando por las calles de El Paso, vi en una de sus casas un viejo afiche del joven que hace dos años ‘pegó’ literalmente a los...

Rafa Pérez y la canción del festival

Rafa Pérez y la canción del festival

El pasado martes 21 de Febrero, el cantante Chiriguanero Rafael Pérez Tortello, ex-integrante del Grupo Kvrass, con quienes se dio a...

Valledupar es un canto enmarcado en grandes ausencias sentimentales

Valledupar es un canto enmarcado en grandes ausencias sentimentales

Valledupar es dueña de una característica especial donde el sonido de un acordeón, una caja, una guacharaca, abundantes versos y una...