Música y folclor

Al Rey Vallenato Náfer Durán, lo despidieron con la nota más triste

Juan Rincón Vanegas

05/10/2026 - 03:15

 

Al Rey Vallenato Náfer Durán, lo despidieron con la nota más triste
La despedida del juglar Nafer Durán, en su tierra El Paso, fue más triste de lo esperado / Foto: FFLV

 

Toda una hazaña musical logró el juglar Náfer Santiago Durán Díaz, al tocar su acordeón hasta los 93 años y nueve meses. Sin su acordeón no podía estar y la última vez que lo tocó fue hace 15 días. Poco tiempo después de hacerlo los males del cuerpo no lo dejaron más, y como en su canción la nota quedó triste sin saber lo que estaba sufriendo su pobre corazón. Sus hijos, le cumplieron el deseo de ser velado en la casa materna, y llevado al cementerio escuchándose su canción ‘Sin tí’.

Naferito, también había confesado que el momento en que dejaría de tocar su acordeón sería como morir en vida, ya que empezó a la edad de siete años, siendo el más grande tesoro musical porque le regalaba paseos, merengues, sones, puyas, cumbias y tamboras.

Entre sus detalles importantes estuvo la canción dedicada a su pueblo que tituló ‘Mi patria chica’, donde nació el lunes 26 de diciembre de 1932. Jocosamente, señalaba sobre el regalo de Navidad para sus padres Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, el cual les llegó un día después. De todas maneras, la celebración fue en grande hasta decidir que llevaría el nombre de su papá.

‘El negro de ébano’, “Durán, al fin y al cabo”, como solía decir, cuando se ponía el acordeón al pecho le parecía un juguete, pero él no miraba eso, sino que se enfocó en hacerse su propia presentación sin utilizar tarjetas, sino una canción de nombre ‘La grabadora’. “Yo soy el negro Durán, al que llaman Naferito”. Además, recalcaba que nunca jubilaría su acordeón porque era su amigo fiel trayéndole los máximos recuerdos, donde con sus hermanos Alejo, Luis Felipe, hijos y nietos, fortalecieron la música vallenata.

El amor de Naferito

El rey vallenato Nafer Durán / Foto: Ángel MaestreEn cada ocasión que se entablaban diálogos con Naferito, contaba la historia del emblemático vallenato en tono menor ‘Sin ti’, la mamá de sus canciones y más porque estaba dedicada a su esposa Rosibel Escorcia, con quien vivió 68 años y tuvo 12 hijos.

La historia también reseña que Náfer Durán hace 50 años se coronó como Rey Vallenato, estando acompañado en la caja por Simón Herrera y en la guacharaca por Abel Suárez, y presentó tres canciones de su autoría, y otra de su hermano Alejo Durán. Paseo, ‘El estanquillo’; merengue, ‘Teresita’; puya, ‘Déjala Vení’, y el son, ‘Altos del Rosario’.

De igual manera, en el año 1983 fue declarado fuera de concurso en el Festival de la Leyenda Vallenata, siendo jurados Gabriel García Márquez, Enrique Santos Calderón, Rafael Rivas Posada, Miguel López Gutiérrez y Leandro Díaz. El único que siendo Rey Vallenato alcanzó ese honor.

En el registro sonoro de entrevistas al juglar, quedó el concepto sobre el valor de su dinastía: “Nosotros, somos una maravillosa dinastía. Con decirle que se pueden escribir varios libros para contar la historia. Le cuento que, en El Paso, hubo un tiempo donde se llegó a tener más de 80 acordeoneros, y para un pueblo pequeño era mucho. También puedo decir que mi hermana Sabina, tocaba acordeón y Alejo, mi hermano, no la dejó seguir porque le dijo que era para hombres. Eso era en aquella época porque ahora las mujeres se desempeñan bien tocando el acordeón.”.

Naferito, fue el acordeonero que no se embelesó ante los triunfos y reconocimientos, sino que siguió siendo humilde, sencillo y con una gentileza admirable. El abuelo al que se le hacían agua los ojos al hablar de sus nietos, quienes siguieron su línea musical.

Triste despedida

La despedida del juglar en su tierra El Paso, fue más triste de lo esperado, porque se recordó por todas partes al mensajero de glorias cantadas donde quedaron sus notas en miles de oídos, su nombre marcado y bien guardado en el baúl del recuerdo. La plaza Alejo Durán, y su tarima José Antonio Serna, se llenó escuchándose reconocidos cantos y palabras salidas del corazón, volviéndose a repetir un verso de su canción ‘Clavelito’. “Oye Naferito no te vayas a morir, que ese clavelito no puede ser para tí”.

Cuando la tarde caía en medio de un cielo nebuloso y el féretro iba siendo llevado camino al cementerio, uno de sus pequeños nietos Juan de Dios Bordeth Durán, le pidió a su papá que lo dejara cargarlo. En ese instante las lágrimas mataron las letras, y solamente a lo lejos se escuchaban los versos de la canción ‘Sin ti’. “Con mi nota triste vengo a cantarle a tu alma que lo está sufriendo mi pobre corazón. Sin ti no puedo estar mi corazón se desespera”. La canción favorita de Consuelo Araujonoguera, Gabriel García Márquez y Carlos Vives, se repitió en cientos de voces melancólicas amarradas a los trazos del tiempo.

También se trajo al escenario una historia macondiana de Naferito, llevada al canto y titulada ‘El estanquillo’, la cual era una cantina ubicada en Plata Perdida, corregimiento de Chimichagua, Cesar, cuya propietaria Encarnación ‘La Chón’ Morales López, puso en la puerta un letrero bien grande y claro. Se tenía que consultar con el bolsillo antes de tomarse el trago. Nada de fiado.

Adiós a Naferito, quien aprovechó su talento innato teniendo la compañía de cantos adornados con notas de acordeón, para contar con maestría historias de amor, nostalgias, esperanzas, alegrías y hoy ante la ausencia en cada verso late su presencia.

 

Juan Rincón Vanegas

@Juanrinconv

 

Sobre el autor

Juan Rincón Vanegas

Juan Rincón Vanegas

Cultivo de folclor vallenato

Periodista, escritor y cronista, natural de Chimichagua, Cesar y ganador de distintos premios de periodismo con historias del folclor vallenato y sus distintos personajes. Actualmente se desempeña como Jefe de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

@juanrinconv

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