Música y folclor

Acerca del lanzamiento de Iván David Villazón en Valledupar

Johari Gautier Carmona

28/06/2013 - 12:17

 

Iván David Villazón en Valledupar Del Nuevo aire de Iván David Villazón se han dicho muchas cosas desde su lanzamiento en Bogotá, y se seguirán diciendo, pero sólo los que presenciaron la presentación del artista en Valledupar podrán corroborar lo que a continuación decimos: estamos ante un fenómeno musical en plena ebullición.

Y quitémonos las máscaras. Esto no es un artículo promocional y mucho menos una nota de prensa cualquiera, recibida en la redacción por sorpresa y retocada en beneficio del cantante. No. Este artículo viene a describir textualmente lo que ocurrió el pasado 22 de junio en la Plaza Alfonso López cuando Iván David Villazón lanzaba por primera vez su disco en la ciudad que lo vio nacer.

La presión era notable. Siempre lo es para el hijo de un intérprete famoso (y más cuando se trata de Iván Villazón). Hay que saber causar sensación, desligarse de una imagen, imponer un estilo, y en ese aspecto Iván David supo sortear ese clima de tensión con una nota tranquila, un viento de sencillez que, sin lugar a dudas, le ayudó a cautivar a los espectadores.

Es cierto que los presentes se mostraron impacientes y exigentes. Algunos un poco alterados por el vacío musical que se produjo durante una veintena de minutos (siempre hay algunos espectadores que viven las cosas con pasión). Además, la noche había sido larga y rica en descubrimientos. Estupenda si hemos de colocarnos entre el público.

Pero nada de todo esto afectó el lanzamiento de Ivan David, porque lo suyo no tenía nada que ver con lo demás. Estábamos ante algo distinto. Un nuevo aire. Una música que ni se acerca ni se aleja de nada en el Valle. Un proyecto que respira por sí solo, y eso bastó para que el público se relajara, retomara la lucidez y disfrutara del sonido límpido y melódico de la voz de Iván David.

En un principio, los músicos abrieron el espectáculo con un ritmo jazzístico. Percusiones, bajo y teclado se aliaron en una suerte de Jazz Session enérgica que invitaba a disfrutar de los ritmos afro-latinos. Una verdadera descarga cubana pero con sello vallenato-colombiano (y es que el acordeón y la nacionalidad de los músicos tiene más de Colombia que de Cuba).

Luego, es decir después de diez minutos de una calidad sonora abrumadora, el joven cantante irrumpió en el escenario con un saludo elegante y una sonrisa que no dejó a nadie indiferente. “Buenas noches, Valledupar” eso fue lo que dijo,  antes de que el compás del bongo y las congas le ayudarán a reconstruir uno de los temas más seductores de su CD: “Donde vas paloma”.

En un principio las comparaciones eran inevitables. El timbre de voz de Iván David se acerca mucho al de su padre, pero ahí se detienen los parangones. El autor del “Nuevo aire” ha seguido la vertiente del Jazz para impregnar su música de un aire más volátil, menos predecible que el del vallenato. Y eso es un logro que nadie puede negar.

Siguieron temas como “Qué le voy a hacer” o “El Girasol”,  donde el autor expuso su cercanía con el bolero y la balada. Ritmos más voluptuosos y serenos que, aún así, se beneficiaban de la viveza de las percusiones. Quedó comprobado en ese instante que la música de Iván David Villazón es un gran “Blues”. Así lo define el cantante. Y ese apelativo se estriba de la gran mezcla de influencias y de nostalgias.

Pero lo mejor quedaba por venir. Con las canciones “Cariñito” y “Diosa”, el autor cerró su lanzamiento de manera atronadora y demostró al mismo tiempo su cercanía con la música negra. Los ritmos afrocubanos y Yoruba dieron una dimensión universal y novedosa a un proyecto que sorprende por su búsqueda y originalidad.

Dicho con otras palabras, el Blues del Valle no pasó desapercibido y vino a demostrar que los herederos de la música vallenata –encarnada en la piel de Iván David– están buscando una nueva sonoridad que bien podría revolucionar la música nacional.

 

Johari Gautier Carmona

Para PanoramaCultural.com.co

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