Música y folclor

Los concursos de acordeones, un espectáculo popular

Redacción

28/04/2012 - 11:00

 

Primera ronda de concurso profesional en Pza. Alfonso LópezEn la plaza Alfonso López, desde las diez de la mañana del viernes 27 de abril, los profesionales se suceden para interpretar 2 aires de merengue y paseo en la primera ronda. Sólo disponen de 4 minutos por tema pero es suficiente para mostrar las ganas y el genio que los acompaña.

Llevan semanas y meses preparándose y este primer contacto con el público puede ser una fuente de crispación. En total son 83 participantes divididos en 8 grupos de similares proporciones. Grupos en los que aparecen nombres conocidos y otros menos.

En el escenario los concursantes se enfrentan a ellos mismos y al calor. Ese calor que rellena cada espacio, que se cuela entre la piel y la camisa, se hace más notable a las horas del medio día, cuando el sol está en lo más alto.

Más allá de la zona reservada a los periodistas, los espectadores observan la competición con atención. Gafas de sol, sombreros, documentos y camisetas sirven para resguardarse y mantener la concentración. Algunos llevan desde la mañana y siguen el concurso con minucia. No se pierden ni un solo detalle.

Rodolfo José es un conocedor de la música vallenata. Viste un amplio sombrero volteao´ que le cubre el cuello y los hombros, y viene de Codazzi para apoyar a uno de los concursantes que todavía no se ha presentado en la tarima. “¡Va a ganar! –dice con plena seguridad–. Es mejor que los que han tocado hasta ahora”.

Le preguntamos por qué motivo opina eso y nos responde que los que han intervenido han cometido leves errores en la armonía y algunos no parecen tener tanta digitación como el que apoya. Son los comentarios precisos de un conocedor.

En el público descubrimos a otra persona que nunca se pierde los concursos. Juan Rafael, de 55 años, es de los que llegan a la primera hora y siguen a los competidores con un tintico. Le preguntamos por el calor: ni lo siente, nos dice. Para él es importante seguir cada detalle del concurso porque a  veces el jurado comete errores de fallo y el pueblo debe estar presente.

Evidentemente, todos los espectadores no son iguales. Unos turistas de Medellín, Cristina y Juancho, consideran que es una locura estar más de treinta minutos observando el concurso. “Todos los acordeoneros se parecen y hace una calor inaguantable”, nos comenta Juancho. A ellos lo que les interesa es observar el ambiente de la ciudad, ver cómo la gente se reúne en la plaza, pasearse y escuchar en el fondo el ruido del acordeón, pero nada más. Su plan es ir a alguno de los conciertos del parque de la Leyenda vallenata y ver la noche de compositores en el Río Luna.

Por su parte, Marta, una joven vallenata de 19 años, nos explica que no quiere oír hablar de concurso. Ella está acá porque su novio quiere apoyar a un amigo. “En cuanto toque el amigo, nos vamos”, dice irónica. Luego, con una sonrisa, añade que es aburrido escuchar tanto acordeón...

Así pues, en estos días de Festival, comprobamos que hay gustos para todo y, si algunos muestran un interés total por los concursos de acordeón, otros prefieren estar en casa frente al ventilador.

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