Música y folclor

Diáspora y génesis afrocaribeñas: La habanera

Jairo Tapia Tietjen

25/12/2014 - 07:20

 

Paulatinamente nos acercamos con estas melodías ancestrales a nuestros ritmos de actualidad, al paso que admiramos tanto en la habanera, su permanencia y señorío, como su ejecución y a la pareja que espléndidamente es halagada por la pluma de R. de Maeztu en 1898: “Mozas danzantes, de estaturas majestuosas, colores frescos y caderas olímpicas”.

A lo que se une su contemporáneo, el gran novelista de costumbres Vicente Blasco Ibáñez, en su fervor por las féminas: “La mujer copa de felicidad jamás  vacía por mucho que se apure y cuyos ojos brillan con el ardor de la primavera”.

La Habanera que se impuso y trasciende es obra de un vasco, español, Sebastián Yradier, residente en la Habana en la década del sesenta, muy siglo XIX, y en España y América se hablaba de contradanza habanera o danza habanera, según  artículos en revistas cubanas de Pérez Sardy y Odilio Urfé, se trata de La Paloma:

Cuando salí de la Habana  / válgame dios…

La cual se populariza en México y llega rápidamente en vapores a Europa, paseada por varios continentes por los grupos teatrales de la época, siendo raíz del tango rioplatense. Constituye la primera expresión vocal autóctona dentro de la música cubana, dentro de la evolución natural de la danza, haciendo su tempo lento, moderado y melancólico.

La estrofa cantada surge centrando su melodía sobre el ritmo danzario sincopado. Su raíz más profunda es el “tango congo”, de origen bantú, con mezcla de factores melódicos de procedencia europea, mucho antes, según la cronista de la música cubana, Zoila Lapique en La Prensa, se refiere a una canción habanera,  “La moda en el baile”, en 1842:

“Esta pieza es muy importante para la historia de nuestra, pues es la primera pieza para voz y piano, y en su acompañamiento rítmico presenta el esquema de habanera, reservado para las contradanzas del país, lo cual daría origen a un nuevo género mixto cubano, que asimila los versos, dado paso a una forma nueva que, con el tiempo, se transformaría en la  habanera”.

Una habanera sin fronteras es “Tú” de Sánchez Fuentes, aplaudida internacionalmente desde 1892, conjugando la belleza de su lírica, al canto a la naturaleza isleña y a la esplendidez de la mujer criolla, con un ropaje armónico y delicada melodía:

En Cuba, isla hermosa del ardiente  sol  / bajo su cielo azul

adorable trigueña  / de todas las flores la reina eres tú.

La palma, que en el bosque se mece gentil / tus sueños arrulló,

 y un beso de la brisa  / al morir de la tarde me despertó.

 Y al contemplarte suspira mi laúd  / bendiciéndote hermosa sin par,

 porque Cuba eres tú.

Su importancia se ha medido por la gran cantidad de compositores europeos que siguieron su rastro característico, por su languidez  melancólica  y a la vez alegre, con raigambre en las habaneras españolas: “A la Habana me voy”, “La bella Lola”, “La catalana”, y “Mi madre fue una mulata”, con gran calado en compositores como los españoles Albéniz y de Falla, los franceses Debussy, Bizet, Chabrier, Saint Sáens y Ravel.

Muchos autores cubanos nos han deleitado como los trovadores Oscar Hernández, María Teresa Vera, Miguel Compaioni, Graciano Gómez y Miguel Matamoros, así como los compositores Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona y el de la inmortal “La bella cubana” de José White.

La celebración de festivales de habaneras mantienen su célula rítmica cadenciosa, viva y revitalizada con los aportes y evolución de los creadores de hoy en día, como los de la Nueva Trova cubana y sus epígonos, con piezas aclamadas de Nilo Rodríguez, Carlos Faxas, Isolina Carrillo, “Dos Gardenias”,  Rey Montesinos, Beatriz Corona, entre otros, mientras en España y el mundo escuchamos  reafirmar el amor a esta música con “Nana de las cebollas”, del poeta Miguel Hernández (1910-1942), muerto en la cárcel franquista desde donde la compuso porque su esposa alimentaba a su hijo con pan y cebollas, e interpretada por Joan Manuel  Serrat y Alberto Cortez: 

La cebolla es escarcha cerrada  y  pobre;   /   escarcha de tus días  y de mis noches.

En la cuna del hambre  mi niño  estaba,   /  con  sangre  de  cebolla,  se  alimentaba…

 

Jairo Tapia Tietjen

jtt.stpiritu2@outlook.com

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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