Música y folclor

El Vallenato de Carlos Vives

Darío Blanco Arboleda

29/07/2015 - 05:40

 

Carlos Vives

Carlos Vives es el segundo gran innovador y transgresor de los parámetros vallenatos establecidos [después del compositor Rafael Escalona]. Es un artista que se tropieza con el éxito dentro de esta música, sin buscarlo ni quererlo.

Es un actor y cantante muy lejano a la música popular colombiana, que trabajaba con el pop y el rock, hasta cuando fue llamado al papel protagónico de una serie televisiva sobre Escalona, en la que debía cantar las composiciones del maestro. Fue allí donde su carrera se unió definitivamente a este género musical.

Esto hecho le dio un giro radical a su vida y cambió, al mismo tiempo, la recepción en el mercado en relación con la música vallenata en el país. Vives se convirtió en vendedor de millones de discos, y por primera vez en la historia gente de toda la geografía colombiana y de todas las clases sociales se encontró escuchando y bailando vallenatos. Desde ese entonces se dedicó a cantar, en nuevas versiones, la música de acordeón tradicional, la de los grandes juglares, y a hacer canciones propias con grandes innovaciones pero buscando siempre que se encontraran ligadas a las raíces musicales colombianas.

En el discurso de Vives y en las estrategias comerciales utilizadas para promocionar y vender sus producciones más recientes es posible observar como él va entrando a los parámetros del recientemente creado género de las músicas del mundo: world music. Allí, en un doble desplazamiento, se privilegia el regreso a lo primitivo, en una especie de labor de etnología de rescate, que busca preservar los últimos resquicios de lo exótico, suscitando una idealización del mundo periférico por medio de su música, para difundirlo luego de manera global.

Es un rescate de lo regional, de minorías étnicas, para comercializarlo globalmente pero sobre todo en el mundo hegemónico: Europa, Japón y Estados Unidos. En este caso, lo exótico es representado por la Provincia -término que se contrapone al de ciudad- que se refiere a las zonas rurales, con mayor atraso y donde los procesos modernizadores han sido implementados con mayor inconsistencia. El discurso de Vives y sus composiciones se remiten a esta provincia -en la costa atlántica colombiana-, término que denota también a su grupo de músicos. Más adelante él comenzó a referirse a esta provincia como la tierra del olvido, frase que resume parte del proceso simbólico de las músicas del mundo.

Trajo consigo un fenómeno sólo comparable con el de Escalona, dadas las proporciones. Con Vives se dio el segundo gran paso en el proceso expansivo del vallenato. Él hizo con toda la nación lo que Escalona con la costa atlántica. Se dio, definitivamente, el salto de la aceptación regional a su nacionalización.

Antes, otros cantantes y grupos –de performatividad claramente popular- habían logrado que el vallenato se escuchara en gran parte del territorio nacional, e incluso en otros países de la región, pero al igual que le ocurría a la música de acordeón antes de Escalona, que era música de clases bajas de la costa, el vallenato era la de las clases bajas del país: vigilantes, taxistas, empleadas del servicio doméstico constituían el estereotipo de sus fanáticos.

Vives tomó el vallenato y lo transformó de nuevo en dos vías contrapuestas: por un lado, lo modernizó, introduciéndole instrumentos y ritmos ligados al rock y al pop; por otro, lo tradicionalizó, incorporando de nuevo la gaita indígena, que había sido remplazada a principios del siglo veinte por el acordeón. Le dio una nueva imagen al vallenato y logró que todos los estratos sociales del país lo aceptaran. Por esto, debe resaltarse el paralelismo del fenómeno de Vives en lo nacional con el de Escalona en lo regional.

No es ninguna coincidencia que el primero iniciara su vertiginoso ascenso, precisamente, con la música del maestro Escalona, ya que, como él, no pertenece al grupo de los músicos de acordeón tradicionales: es blanco, estrella de la televisión, elegido varias veces el hombre más atractivo de Colombia, ex esposo de una actriz muy importante, ex rockero que mantiene su imagen de pelo largo, camiseta y jeans. Utiliza esa imagen para lograr la aceptación de un grupo que jamás había sido atraído por el vallenato: los jóvenes de clase media y alta. Con la música del maestro Escalona, y catapultado por una serie televisiva, logró la aceptación dentro de las clases privilegiadas de todo el país en las diferentes generaciones.

El autor Ochoa (1998: 111, 112) plantea que el caso de Carlos Vives es un fenómeno clásico de cross-over, que es posible encontrar dentro de los géneros musicales que tienen elementos afroamericanos. Una de las características de este fenómeno es el tránsito de un género musical afroamericano a la aceptación masiva y el auge nacional, cuando es liderado por un músico blanco.

Ejemplos del cross-over pueden encontrarse en la historia del blues y del rock. Según esta interpretación, Vives logró una des-africanización del género musical mediante su imagen, aceptable dentro de las clases medias y altas. El éxito no depende sólo de sus fusiones musicales, sino también de minimizar las raíces populares y africanas del género al mismo tiempo que resalta otras como las indígenas, más aceptadas y, por ende, con un perfil más comercial. De esta manera, blanquea el vallenato y lo hace aceptable a un país al que aún le cuesta aceptarse desde su pluralidad y sus tradiciones populares.

Representa el segundo gran paso en la expansión de la música vallenata, y gracias a él se acepta totalmente tanto en lo vertical, atravesando de arriba abajo las clases sociales, como en lo horizontal, ampliando increíblemente la masa receptora. De igual manera, internacionaliza a gran escala el vallenato y pasa a ser reconocido como la música colombiana en las más diversas regiones del planeta.

Después de su éxito Clásicos de la provincia comenzó a trabajar con la disquera major EMI, y se desplazó a Miami, ciudad centro de la industria del entretenimiento para Latinoamérica. Allí, Vives se asoció con el productor Emilio Estefan, y como fruto de esto sus discos fueron nominados una y otra vez para los premios Grammy y lograron ser un éxito en ventas en toda Latinoamérica.

De esta forma, él abrió la puerta del mercado internacional de la música a otros artistas jóvenes colombianos, como Shakira, Juanes o Andrés Cabas, que hoy en día han alcanzado también reconocimiento internacional.

 

Darío Blanco Arboleda 

Acerca de esta publicación:El artículo “El Vallenato de Carlos Vives” hace parte del estudio “La música de la Costa atlántica colombiana transculturalidad e identidades en México y Latinoamérica” realizado en el marco del Doctorado en Ciencias sociales cursado por Darío Blanco Arboleda en el Colegio de México.

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