Música y folclor

El Chachachá

Jairo Tapia Tietjen

15/07/2015 - 06:52

 

Decía Barbarito Diez (1909-1995) en una entrevista que la juventud debería escuchar mucho más y apreciar la música antigua, hasta tomarle más el gusto. Refiriéndose a la música cubana, este celebrado intérprete de  éxitos inolvidables como “Entre espumas” y “Allí donde tú sabes” de Luis Marquetti, “En falso” de Graciano  Gómez con el Sexteto Matancero,  “Perla marina” de Sindo Garay, “Longina” de Manuel Corona, y  centenares más, desarrolló desde la década del 30 una vida plena de satisfacciones con diversas orquestas y agrupaciones.

La nostalgia es una invitación para jamás olvidar a los autóctonos valores del folklore antillano-caribeño: los sextetos y septetos soneros, desde 1930, como "El Boston" de Arsenio Rodríguez, el “Cuba” de F. Collazos, el “Cauto” de Benny Moré,  el “Juventud Habanera” de Joseíto Fernández, el “América” de Jorrín, compositor en 1948 del Chachachá que le da transfusión a la música cubana, arrinconada en los 50 por  el jazz y el Rock and roll. Esta es una institución que da el grito de identidad al Son donde también figuran el Septeto de Occidente (1926), la inolvidable "Madre de la Trova", María Teresa Vera (1895-1965)  y otros destacados como Orquídea, Chappottín con Chocolate, la Sonora Matancera de Rogelio Martínez, Machín, Cienfuegos y Matamoros

En igual sentido se pronuncia el jazzista clásico latino Gonzalo Rubalcaba, quien vincula el mundo de los instrumentos acústicos y la alta tecnología a sus producciones, como en su exitoso álbum "Rapsodia". Músico, como él se denomina, desde niño crece en un ambiente musical de toda la familia. Su padre Guillermo, estuvo con la orquesta de Jorrín, lo cual lo relaciona con Ricardo Barreto, Tata Güines, Gillezpie, Cachao, Changuito, y Chano Pozo, por lo que fue influenciado también por lo popular aparte de sus estudios teóricos en el piano. Sus condiscípulos eran Chucho Valdés, antes de formar Irakere, Frank Emilio y la Orquesta Cubana de Música Moderna. Mi tránsito de lo cubano a lo jazzístico no me ha separado del contexto nacional y las esencias cubanas, con esfuerzos por profundizar la utilización de la rítmica, una de las partes más ricas de la música latina. Por ello no debemos ser irresponsables con nuestra creatividad artística y el compromiso de rescatar valores trascendentes y difundir arte musical a nivel internacional.

Después de sustanciosos fundamentos teóricos en donde nos acercamos al final de este estudio sobre la música y sus músicos, sobre la base sólida de documentos que tratan y analizan las estructuras y características de la creación musical, recapitulamos partiendo desde el fenómeno de la popularización de la música religiosa en el siglo XVIII, lo que acontece en Italia y en España.

Este fenómeno involucra a la iglesia caribeña y antillana con rasgos propios, donde el canto y la polifonía imperan, y donde también se reflejan aspectos concluyentes para la musicología, su valor artístico, riqueza cultural y patrimonio ancestral del pensamiento, el sentimiento y el folklore autóctono de tantas sociedades primigenias en la cuenca afrocaribeña.

En cada párrafo hay aportes de primera mano que, al paso de los años, se convierten en homenaje y agradecimiento para todos aquellos que en él intervienen: PanoramaCultural.com.co, esta revista virtual, las personalidades latinoamericanas que hemos citado y el respaldo indeclinable de mi familia.

Estructura del Chachachá

Enrique Jorrín (Pinar del Río, diciembre de 1926-1987),  gran violinista padre de este ritmo, había creado varios danzones, dentro de la moda del "ritmo nuevo" imperante en los 40, con Arcaño y sus Maravillas, donde  integró esta orquesta tipo charanga, así como la contribución de los hermanos Orestes, Coralia e Israel López, al lado de Félix Reina, autor de El Niche y Angoa, y Antonio Sánchez.

Tuvo el danzón gran influencia sobre estas nuevas propuestas, a través de un planteamiento melódico y armónico en las partes concertantes, y al concebir el continuo ritmo del montuno, que comienza a denominarse mambo, base de lo que Jorrín concibe más adelante. El propio Jorrín explica cómo concibió su sensacional creatura musical. Menciona que en cierta ocasión el público se unía a los músicos en el montuno con eso se lograban tres cosas: "la letra se escuchaba con más claridad, más potencia y además se disimulaba la calidad de las voces de la música, pues en el chachachá los cantantes son los propios músicos".

Entonces surgen, según Jorrín, piezas con una introducción, una parte A repetida, B y A, finalizando con una coda en forma de rumba. Las últimas partes eran independientes, o sea el tercer trío o montuno. Como observaba la dificultad de  los bailadores –explicaba-, cuyos pasos se daban a contratiempo en las melodías en forma de síncopa como el mambo, decidí entonces, no hacer tal acompañamiento y con menos síncopas, o sea, en la segunda y cuarta corchea del compás de dos por cuatro.

Esta estructura vocal-instrumental lleva ese sensacional acompañamiento rítmico-armónico de montuno, y se apoya en el piano, el contrabajo y los violines. Eran melodías muy fáciles para bailar. En el chachachá "La engañadora", emplea un tono humorístico y con texto narrativo como el del danzonete, en esta especie de crónica popular que para algunos era el primer mambo danzonero cantado: 

A Prado y Neptuno,  / iba una chiquita / que todos los hombres / la tenían que mirar.

Estaba gordita  /  muy bien  formadita,  era  graciosita, /  en resumen: colosal.

Este ritmo tenía su propia fisonomía: la combinación percusiva de la tumbadora, subrayando el cuarto tiempo del compás, y el  rítmico rallar del güiro, haciendo un rasgueo que se enlaza con la tumbadora, pero cubriendo  todos los tiempos del compás de cuatro por cuatro.

El sonido de arrastre de los pies de los bailadores, a un lado y otro es el que bautiza a este género, que fue grabado por la orquesta América de N. Mondéjar, en 1953, y con "Silver Star", por el otro lado, con lo que se despierta su acogida mundial.

Jorrín, que pasa a dirigir América y luego interviene en "Las Estrellas de Areíto"; se destaca por la autoría de temas como El alardoso, Me lo dijo Adela, Negro de sociedad, No camino más, Unión de Reyes, El túnel, Nada para ti, me muero; Otros creadores continúan con nuevas obras como Rosendo Rosell,  con la tremenda "Calculadora", Richard Egües con El bodeguero, Rosendo Ruiz Jr. con Rico vacilón y Los Marcianos llegaron ya. Furor que continúan algunas agrupaciones tipo charanga, que después lo fusionan con el bolero, la guajira, el danzón y el montuno.

Esta moda sigue luego con agrupaciones como Sensación, Sublime, con Agua de clavelito, Fajardo y sus Estrellas, y la decana Orquesta Aragón, nacida en Cienfuegos en 1939. Hasta la actualidad nos llegan éxitos interpretados por  Chico O'Farrill, Pérez Prado, Tito Puente, Aznavour, W. Colón, R. Blades, Nat King Cole, y Frank Porcell.

De gran influencia en la revolución musical danzaría ha sido la fusión del chachachá con el bolero y el danzón-cha, como la emocionante creación de Félix Reina:

Si  te  contara

Si tú sufrieras mi sufrimiento,  /   Si te contara la inmensa amargura /  que llevo tan dentro, /  la triste historia que noche tras noche /

de dolor y pena,  /  llena mi alma,  surge en mi memoria /  como ua condena.

Si lo supieras, te importaría,  /   si te dijera que en mí ya no queda /  ni luz ni alegría,  /    que tu recuerdo es el daño más fuerte

que me hago yo mismo /  por  vivir  soñando  /  con que tú regreses  arrepentida.

 

Jairo Tapia Tietjen

jtt.stspiritu2@outlook.com

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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