Música y folclor

Otros riesgos para el Patrimonio Inmaterial

Juan Cataño Bracho

11/01/2016 - 07:20

 

Otros riesgos para el Patrimonio Inmaterial

Calixto Ochoa tocando acordeón

La UNESCO, además de reconocer el valor de la música vallenata tradicional para declararla Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, consideró los riesgos de los que es necesario preservarla: “Actualmente, la viabilidad de este elemento del patrimonio cultural afronta una serie de amenazas, en particular las derivadas del conflicto armado existente en el país, exacerbado por el narcotráfico. Además, un nuevo tipo de vallenato está marginando el género musical tradicional y atenuando el papel que éste desempeña en la cohesión social. Por último, cabe señalar que cada vez se usan menos los espacios callejeros para las parrandas vallenatas, con lo cual se corre el peligro de que desaparezca un medio importante de transmisión intergeneracional de los conocimientos y prácticas musicales”. Pero, además de esto, existen otros riesgos que atentan contra la pureza de nuestra tradición cultural, entre otras las siguientes:  

Un amigo me encomendó la tarea de reconstruir la historia de “El Corregido”, una anécdota de la vida de Calixto Ochoa, convertida en canto y que tiene como otro protagonista a un hombre llamado “Andrés Blanchar”. 

El amigo, investigador, me encomendó reconstruir esa historia bajo la premisa de que “Andrés Blanchar debió ser un maestro, cuando se atrevió a corregir al maestro Calixto Ochoa”.

Buscando reconstruir la historia de ese canto me desplacé varias veces hacia algunas poblaciones entre Valledupar y Bosconia, entre ellas Valencia de Jesús, Mariangola y Los Venados; tratando de encontrar fuentes fidedignas que me permitieran ser objetivo, como manda una investigación seria y responsable, que debe partir de una hipótesis y su objetivo debe ser confirmarla o desvirtuar la hipótesis, por lo que los resultados de la investigación no se pueden preconcebir.

Lo cierto es que el resultado de esa investigación arrojó que: “Andrés Blanchar” no fue Maestro. Por su escaza gesta musical y trascendencia se concluye que no fue Juglar. Aún, es poco probable que ese nombre haya correspondido realmente a un acordeonero que rivalizó con Calixto Ochoa y sospecho que puede haber sucedido, como solía ocurrir en la provincia, que algunos oportunistas, buscando aceptación en determinados medios utilizaban, imponían o usaban de manera fraudulenta un nombre ficticio, conocido o sonoro; como nos ocurrió en Chiriguaná con un vendedor de cassette que se hacía llamar “Euclides Gómez”, para entonces el afamado “Gavilan Mayor” cuya apología cantada nos hacia delirar de la emoción.

De la gesta de “Andrés Blanchar” en el medio cultural no se conocen herederos tratando de reclamar derechos bajo el orgullo de su historia musical. Para la época Calixto Ochoa no era un descollante acordeonista cuyo revés en una competencia haya derivado en admiración para su “verdugo” por la calidad de la “víctima”. No hay ninguna obra, como solía ocurrir en el medio vallenato, que represente la contestación a El Corregido de Calixto Ochoa, pues como éste lo aseguró más de 60 años después: “todavía la estoy esperando”.

Son abundantes los “personajes” que en el camino de la reconstrucción de la historia del vallenato se autoproclaman protagonistas, abusando de la ingenuidad del “investigador”, haciéndose incluir en el relato, que en determinados casos amparados en su reputación de autoridad es asaltado en su “buena fe” y contribuye a llenar de ambigüedades el espíritu del espectador que multiplica el error.

Pasando la obra por el crisol de lo que significa un clásico, hay pocas evidencias de que “El corregido” constituya un clásico del vallenato. Si es un buen paradigma de la importancia de la competencia en el vallenato.

Andrés Blanchar y Calixto Ochoa no constituyeron Piqueria, pues se deduce de ese encuentro aislado, que no tuvo anteriores ni posteriores y no desencadenó seguidillas de obras que lo certifiquen; como si lo dejaron, los encuentros de Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta, por ejemplo.  

Con lo anterior busco alertar al grupo de los amantes y defensores de nuestra pureza cultural, por la conservación, promoción y defensa del vallenato; porque, seguramente, con la declaratoria de la UNESCO muchos querrán sacarle provecho a la ocasión y antes que aportar tratarán de falsear nuestra identidad, porque es necesario estar preparados para defendernos de la depredación cultural.

En aras de la objetividad, debemos revisar: Metodología de la Investigación, Idoneidad de las Fuentes, los conceptos de Juglar, Obra Clásica, Maestro, Paradigma, Piqueria, Tradición, etc.  

 

Juan Cataño Bracho

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