Música y folclor

Historia y orígenes del Carnaval

Emma Casanova

04/02/2016 - 08:10

 

El Carnaval de Venecia

El Carnaval tiene su origen en las antiguas "bacanales" que eran fiestas celebradas en honor al dios Baco, en las “saturnales” que se celebraban en honor al dios Saturno y en las "lupercales" fiestas en honor al dios Pan que se celebraban en Grecia y en Roma. En ellas imperaba el desorden civil y el desenfreno moral.

En las fiestas en honor al dios Baco  también llamadas "orgías" o "bacanales", las mujeres, medio desnudas, corrían por los campos como locas y entregadas al bullicio y al escándalo que el dios Baco les inspiraba. Detrás de las mujeres, multitud de hombres disfrazados las seguían desaforados y entregados a toda clase de desenfrenos.

Las fiestas de Saturno empezaban el 16 de diciembre y duraban siete días durante los cuales el placer, los juegos, los festines y los escándalos inundaban las calles de pueblos y ciudades.

Las fiestas llamadas "lupercales" en honor al dios Pan consistían en inmolar machos cabríos y cabras con cuyas pieles hombres y mujeres se cubrían y recorrían las calles haciendo toda clase de extravagancias.

Todas estas costumbres paganas se propagaron en los primeros siglos del Cristianismo. Los Padres de la Iglesia y algunos Sumos Pontífices condenaron repetidamente estas fiestas, pero el arraigo en la gente era tanto que tuvieron que aceptarlas y respetarlas.

A partir del siglo XV el Carnaval adquirió gran preponderancia en Italia y especialmente en la ciudad de Venecia donde se celebraba con todo su esplendor.

Su fama se extendió por toda Europa y acudía gente de todas partes, ansiosos por contemplar la sorprendente visión de miles de góndolas guarnecidas con valiosos ornamentos, las fastuosas máscaras que llevaban la alta aristocracia italiana y el ondear de la bandera de San Marcos, con el león alado, en todos los campanarios.

Allí todas las pasiones se daban cita y se permitían toda clase de extravagancias, escándalos y libertinajes.

En el año 1637, en España, el rey Felipe IV decidió celebrar una gran fiesta de carnaval y levantó, en el Retiro, una gran plaza de madera para miles de personas. Dicha plaza se calcula que tenía 488 ventanas y se iluminaba con 7.000 luces. Se inauguró el 15 de febrero de dicho año y en ella asistió toda la corte con lujosísimos trajes de máscaras. Durante los tres días de Carnaval estuvo abierta al público con la obligación de entrar con careta.

Felipe V prohibió la celebración del Carnaval, pero Carlos III la restableció e introdujo en 1767 los bailes de máscaras en el teatro.

Fernando VII prohibió de nuevo el Carnaval, autorizando las máscaras sólo en casos particulares. Su viuda, la reina regente María Cristina, restableció el Carnaval con todo su bullicio y algazara.

En España era costumbre acabar los carnavales con el popular “entierro de la sardina“ que consistía en quemar o enterrar un monigote de paja que representaba el Carnaval, después de haberle paseado en coche, carro o caballería, por las calles y plazas en medio de una algarabía estrepitosa.

Durante la época franquista el Carnaval fue prohibido a excepción de los bailes infantiles con disfraz o con trajes regionales, celebrados en las casas particulares o en locales autorizados por la autoridad gubernativa.

El Carnaval en la actualidad

Hoy en día la fiesta del Carnaval se celebra en casi todos los rincones del mundo y, quien más quien menos, la gente se atavia con disfraces que invaden las ciudades durante esos días.

Algunos de los más famosos y populares son el Carnaval de Río de Janeiro en Brasil y el de Barranquilla en Colombia, en los cuales miles de carrozas decoradas magistralmente recorren las calles de la ciudad con exuberantes chicas que bailan al ritmo de samba, merengue o tambora.

 

Emma Casanova 

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