Música y folclor

El ‘Pollo Mono’ y sus trofeos

María Ruth Mosquera

09/03/2016 - 05:40

 

Dyonnel Velásquez

En un cuarto estudio de una vivienda en el barrio Santa Lucía (Arjona), hay una mesita de madera con dos trofeos encima y un espacio reservado para algo especial, muy significativo para el currículo de un artista. No fue uno, sino dos trofeos que Dyonnel Velásquez ganó en el Carnaval de Barranquilla este año, en las categorías Vallenato y Mejor Instrumentista, y que llegarán a ese cuarto a aumentar la suma de la veintena que ya reposan ahí, ganados en festivales de Colombia y más allá de las fronteras, como testimonio de su talento.

Los reconocimientos toman proporciones magníficas si se tiene en cuenta que quien los ganó fue un joven de tan sólo 19 años, en medio de un universo de artistas consagrados que dejaron en la tarima su esfuerzo y sudor, pero que al final debieron aceptar con aplausos el triunfo del muchacho que llegó al Festival de Orquestas, en el estadio ‘Romelio Martínez’,  con la determinación evidenciada en cada nota de su acordeón, ratificando por qué el año anterior había ganado ya el premio a Artista Revelación.

“Solo con el hecho de estar en el Festival de Orquestas es una oportunidad grandísima”, había dicho un par de días antes a un medio de comunicación, consciente de que, por sus capacidades, podía participar al menos en cuatro categorías de las que se premian en dicho certamen. Le entusiasmaba la idea de pensar en un triunfo porque sabía que esa era la vitrina para que le salieran muchas presentaciones a su agrupación musical, lo que es una oportunidad grande para darse a conocer, pero sabía también que la competencia sería fuerte… Y sus deseos se cumplieron.

“Para mí es un orgullo grande, un reconocimiento al trabajo que venimos haciendo; un trabajo serio, de música tradicional, modernamente clásico”, expresa Dyonnel, al que muchas personas recuerdan como Poncho Daza, el niño al que el amor le puso el reto de convertirse en acordeonero para poder componer una canción que le significara el Sí de la niña de sus sueños, teniéndole el destino marcada una línea que lo convertiría en una leyenda, en ‘El ángel del acordeón’, nombre de la película de Ketty Cuello del que fue protagonista. Otros lo evocan como ‘Juancho el pajarero’, personaje protagónico en la obra del escritor David Sánchez Juliao, también llevada a las pantallas.

Los trofeos del estudio en Arjona son proporcionales a la carrera artística maratónica que ha tenido Dyonnel Arturo Velásquez Castro, a quien en el ámbito artístico han empezado a llamar el ‘Pollo Mono’ y que cada vez que sus ocupaciones le dan espacio, vuelve a reunirse con sus amigos de su pueblo, donde creció jugando ‘bolita de uñita’ y fútbol callejero, elevando cometas con las brisas de agosto y disfrutando de una infancia feliz y alimentada por la música.

Desde muy niño, él, menor de tres hermanos, hijo del docente (y su manager) Nelson Velásquez y la empleada de la salud Alcira Castro, familiar lejano de Aníbal y Nelson Velásquez, comenzó a concursar en festivales que se realizan dentro y fuera de la comarca del vallenato, entre ellos el Festival de la Leyenda Vallenata, en el que se coronó Rey Infantil en el año 2008. Este año, con más madurez personal y artística y convertido en un abogado en formación, regresará a Valledupar en abril, en busca de la corona de rey vallenato profesional.

Para eso se prepara todos los días, en su agrupación musical, en la que toca, canta y tiene incursiones en la composición. Pretende, con su estilo, incorporar el vallenato clásico a los estadios modernos, ya que con ello puede marcar la línea a otros jóvenes que quieran sumarse a una apuesta por conservar las raíces del folclor que los ocupa. “Venimos haciendo un trabajo serio, música tradicional, ‘Modernamente clásico’, haciendo homenaje a Andrés Landero, Adolfo Pacheco y Enrique Díaz”, dice.

¿Qué le falta lograr, musicalmente? La respuesta le brota espontánea: “Quiero seguir consolidándome en esto de la música y ocupar un espacio en esa élite; seguir con mi propuesta del acordeonero que toca y canta y compone”.

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

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