Música y folclor

El Palo de Mayo de Nicaragua

Jairo Tapia Tietjen

31/05/2016 - 06:50

 

Celebración del Festival del Palo de Mayo en Nicaragua

“El hondo estremecido acento, en que trisca la voz de los ancestros, es mi voz”

[Jorge Artel Cartagena, 1907–1994]

El desarrollo de la música del Caribe y las Antillas ha vivido días luminosos entre la hermandad rítmica de sus pueblos. Históricamente tal fraternidad se ha consolidado sin imposiciones y con mutuo  aprendizaje en la evaluación sostenible en toda creación que ofrezca sustancia, altura y novedad.

Es lo que llamarán sus propios creadores como “un canto para todos”, que ha concebido y generado espacios para el más rico intercambio entre los cultores de la canción en toda Latinoamérica.

El Palo de Mayo es el más típico ritmo de la expresión folklórica y danzaría de la costa atlántica de Nicaragua. Surgió en el puerto y bahía de Bluefields, en la cercana isla de Corn Island, trasladándose después al territorio continental, hábitat de miles de nativos procedentes de Jamaica en las Antillas, produciendo extraordinaria fusión étnica y cultural con costumbres y lengua inglesa en el siglo XIX, derivada de la costumbre del colonizador británico de celebrar con una fiesta el primer día de mayo, con la llegada de la primavera.

En los jardines campestres, damas y caballeros se movían con elegancia, mientras los nativos angloantillanos ayudaban en la libación de bebidas y la digestión de comidas y danzas al compás de la mazurka, del vals y la polka alrededor de un árbol adornado, iluminado con faroles. Este hecho sociocultural-musical fue apropiado por el resto de la población fuera de las haciendas, hasta que con su ingenio y atracción creativa fueron aceptados en los patios con sus danzas, cantos y toques enriquecidos con ecos de olas caribeñas azotando las playas y sus movimientos sensuales de brazos y piernas de ébano.

Tradicionalmente se celebraban los bailes en los tres principales barrios de la ciudad de Bluefields: Punta Fría, Beholden y Old Bank. Para el efecto se cortaba y sembraba en un patio amplio el Palo de Mayo de tres metros o más, el cual se cubría de flores amarillas, muy parecido al árbol de cañahuate. Allí las mujeres colgaban cintas multicolores y frutas tropicales; al atardecer se iban aglomerando espectadores y bailarines, dejando un área para la danza y los músicos, que a los instrumentos musicales originales le agregaron tinas de lavar y quijadas de burro, con claras influencias del calypso, el mento y el round dance, presentes en algunos cantos de la música jamaiquina; muchos se acompañaban de viandas   de panes, galletas, cerveza de jengibre y ron. Su rítmica reiterada se emparenta con los sones caribeños:

“Mayaya perdió su llave  / Mayaya ¡Oh! /Mayaya se baila  hasta el suelo /Mayaya ¡Oh!

Dame la llave  para abrir la puerta  / Mayaya se fue a Managua /Mayaya ¡Oh!

Estructura de estos cantos

Es un ritmo muy rápido y alegre que responde a la forma de respuesta y llamada alternando solista y canto. El acordeón o algún instrumento de viento, subrayado por la guitarra establece la línea melódica en sus tiempos fuertes de compás, mientras el bajo es de prosapia sonera.

La sección rítmico-percusiva emplea la conga o tumbadora, marcando el tiempo fuerte con el cencerro, y otro que marca a contratiempo, de timbre agudo, junto a otros sonajeros menores; hoy día se emplea mucho la batería, y con todo las palmadas de los participantes enriquecen el espectáculo.

Los danzantes se mueven alrededor del árbol con sus brazos abiertos, con movimientos ondulantes con el torso, mientras los pies llevan el ritmo de la percusión, las cintas atadas al cuerpo se van entrelazando, la respiración se agita, mezclando lenguajes propios, el inglés y el español. Algunas piezas populares son el Tulululu, Sin saima sin mal low, y Anansi Oh Tingalai, donde a pesar de la pérdida de algunas características básicas con el tiempo, como en toda expresión folklórica viva, no ha perdido aún su espíritu esencial y su pureza tradicional en música y danza en la estampa del arte popular de Nicaragua.

“Anansi oh Tingalai  /  Oh bailemos hasta el suelo, da Tingalai  /   Soy bluefileña, Tingalai

 Soy laguneña, Tingalai  /  Ansi oh Tingalai  /  Oh bailemos hasta el suelo, da  Tingalai

ga  land dang lang lang Tingalai    /   lang ga lang gan gan Tingalai /

Oh mujer del centro comercial, Tingalai / Oh mujer de Managua, Tingalai / Anansi oh Tinagalai

 

Jairo Tapia Tietjen

Investigador y docente

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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