Música y folclor

Ya se oye el eco nostálgico de Hernando Marín

María Ruth Mosquera

03/06/2016 - 06:20

 

Juan Pablo Marín

Quienes lo han escuchado aseguran que es una réplica exacta, que les retrocede los años y les revuelve las añoranzas, que cierran los ojos para verlo con su guitarra cantando de esa forma tan suya, que terminan este episodio con los ojos inundados de nostalgia, el corazón repleto de añoranzas y con ganas de volverlo a oír.

“Frecuentemente me lo dicen: ¡Hombre, qué bien lo haces!, ¡qué bien lo interpretas! Y me estoy creyendo el cuento”, dice –sin poder librar sus palabras de un manto de timidez- Juan Pablo Marín Álvarez, hijo menor del inmortal trovador guajiro Hernando Marín Lacouture, y añade: “El tema no es fácil, porque tú sabes que ya mis hermanos (Hernando y Deimer) comenzaron hace mucho tiempo esta trayectoria y yo inicialmente por hobby aprendí de los casetes de mi papa y tal vez la genética lo va pegando a uno al dejo que él impregnaba en sus canciones”.

Juan Pablo Marín es un joven cantautor, un teniente retirado del Ejército Nacional, ingeniero civil, propietario y gerente de la empresa Building Ingeniería y Arquitectura SAS. Hoy ha enarbolado las banderas poéticas, folclóricas y genéticas de su padre y avanza en la realización de una producción musical, junto a dos maestros de la guitarra: Mancel Cárdenas y Leonardo Bermúdez,con quienes conforma el Trío Cardenales.

Mancel nació en el municipio de La Paz, Cesar y es -en sus palabras- “un ente más de esos que descolgamos melodías de las estrellas (como decía Joan Sebastian) y que se le da mejor la guitarra que hablar”; lo dice tal vez porque es dueño de unas manos prodigiosas, con dedos mágicos que le arrancan sonidos inimaginables a la guitarra; buscado por las más destacadas agrupaciones vallenatas para que les aporte su sapiencia, que también manifiesta como director musical y productor-grabador; entre estas agrupaciones se cuentan Jorge Oñate, Felipe Peláez y Los Betos. Su formación musical tuvo lugar en su natal municipio de La Paz, al lado de su padre, Adalberto Cárdenas, técnico de sonido de agrupaciones destacadas, como la Dinastía López, sumando en este contexto a Jorge Oñate. Así, no había forma de no enamorarse del folclor vallenato.

“Todo se ha ido conjugando a favor de lo que queremos hacer, que no es otra cosa que defender la música vallenata como la conocimos a medida que íbamos creciendo”, expresa Mancel, con toda la razón, pues el trío lo completa el músico sanjuanero Leonardo Bermúdez, quien es compositor, arreglista y productor. De Leo se dice que es “conocedor de los secretos de la guitarra provinciana y las armonías de la música universal”,

De manera independiente, estos jóvenes son mágicos con su arte; por eso es tan grande la expectativa que ha despertado su unión para hacer una producción musical, que es un homenaje a la memoria, la poesía y la esencia de Hernando Marín, pero también es un regalo especial para “todas aquellas personas que todavía recuerdan a mi padre por sus composiciones”, precisa Juan Pablo, añadiendo que “es deber de nosotros sus hijos seguir cultivando el legado para que sus canciones nunca mueran”.

¡Y no morirán! Al menos eso advierte la historia presente, que obligatoriamente recurre a la obra de Marín para ejemplificar la lírica, la simpatía, la esencia parrandera, la genialidad artística… “Qué hombre tan inteligente, qué forma de cantar. Yo siempre he tenido la idea que el gran volcán de la música vallenata era Hernando Marín”, resume el compositor e investigador Santander Durán Escalona, quien vivió una gran amistad con autor de: Los años, La primera piedra, El ángel del camino, Lluvia de verano, Acompáñenme, Locura de amor, Destino, Y te vas, El arbolito, La camorra, La berruguita, La vecina de chavita, Déjame quererte, Sanjuanerita y otras obras incluidas en esta primera producción del Trio Cardenales.

Mancel, Juan Pablo y Leo, El Trío Cardenales, presenta un formato fresco, ameno y contemporáneo de vallenato en guitarra, con el que traerán al presente el legado de los grandes trovadores del vallenato tradicional, de los hombres que verso a verso tejieron el patrimonio inmaterial de la humanidad. ¡Que lleguen pronto esos cantos, cuyo eco ya se alcanza a escuchar en el subconsciente de los amantes del vallenato que es patrimonio inmaterial de la humanidad!

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

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