Música y folclor

El Yambú

Jairo Tapia Tietjen

15/06/2016 - 06:20

 

El Yambú / Foto: Lajiribilla.cu

Géneros musicales como El Yambú nos remiten a las sociedades de tierra firme y las islas del Caribe y las Antillas que cimentaron sus costumbres afines para solemnizar las celebraciones de sus fiestas religiosas  y paganas tradicionales desarrolladas –casi sin distinciones-, en las plazas donde se ubicaban sus iglesias centrales, o en parroquias y calles cercanas con la nutrida participación de huestes de ambos sexos y condiciones socioculturales, enardecidas con el bullicio e incentivos musicales y de copiosas libaciones.

A mediados del siglo XX ya se establecían los bailes, danzas, festividades y ferias populares afincadas en la promoción de jolgorios populares decembrinos, patronales y de carnavales, acompañados por instrumentos musicales propios y adaptados, con parejas, agrupaciones de bailarines y danzantes, dominadas por tendencias rítmicas y tensiones que imponen sensaciones y gustos musicales de todo orden en la evolución de la inagotable cantera de energías trascendentes que proyectan los géneros populares hacia su universal acogida.

El pueblo también llama Rumba al Yambú, que surge cuando los negros libres llegan a las ciudades en pleno siglo XIX, por lo cual hace parte del folklore urbano, manteniendo su prestigio y abolengo como precursor del Guaguancó, por lo que aún se crean yambúes en el repertorio de las agrupaciones rumberas, y sus cantores espontáneos elevará su clásico fraseo inolvidable:

“¡Aé, eá, aé, eá!  // ¡Qué  bueno, qué  bueno, aé!”    

Los europeos se asombran con el subjetivismo surrealista de su breve canto, como en “Avemaría morena, la meneadera”, y aquella que encierra un universo de imaginería popular y de gracia, repetido incesantemente en su bella y asombrosa melodía:

“El diablo me lleva, mamá, // dígale que no, ¡por Dios!”

Asimismo apreciamos en la rumba antológica que expresa la inquietud de un hombre que con ingenuidad candorosa confiesa:

“Yo quiero  pasar  /  donde  mi negra tiene el cuarto

para ver / si ella lo tiene como quiero yo”.

El Yambú se genera en los barrios populares de matanzas (Cuba) y  las folklóricas barriadas de La Habana de Jesús María y de Belén, entre los muelles, barcos de carga y calles con farolas, donde jóvenes y ancianos se confundían cantando y bailando con  cajones de origen congo llamados ndembos, empleados hasta en New Orleans acompañados con un cajón percutido con un palo con antecedentes como la chacona, la calenda, el chuchumbé y la zarabanda, nacidas en el crisol caribeño-antillano, donde sus cantos tienen influencias en “la tahona”, con el vocablo gabonés “yambú”, para designar un baile de África occidental

Estructura de El Yambú

Semejante a otras variantes rumberas, su esquema  rítmico es del compás de dos por cuatro, de tempo más lento, de mayor regodeo, rítmico y percusivo. Realiza una coreografía lenta y suave –propicio para personas de edad avanzada-, con bailes pantomímicos de contenido erótico derivados de antiguos ritos sexuales, pero sin gestos de posesión llamado “vacunao”; escenificando un romance, conquista y partida de la pareja haciendo filigranas.

El conjunto instrumental clásico que acompaña el canto y baile del yambú está integrado por el cajón de “el salidor”, percutido por un costado con la palma de la mano izquierda, contrapunteado con la mano derecha, que fija la base rítmica alternando dos golpes de los dedos con un golpe seco del puño cerrado en el lado del frente. Un cajoncito, en las piernas de “el repicador”, que se percute con las dos manos y realiza un repiqueteo constante.

Unas cucharas que se percuten sobre una cajita,  haciendo un figurado rítmico estable sobre una pequeña caja, y las claves, que marcan el ritmo lento y tranquilo, el cual se inicia  con el típico toque de calvos, luego se entona el “lalaleo” o diana, sigue una breve parte de canto, responde el coro, viene el estribillo, con pasos provenientes del zapateo, y es cuando salen al ruedo los bailadores, donde la mujer mueve mucho sus hombros y caderas, descrito en estos versos que describen la cadencia femenina:

“La rumba es un baile  donde  /  todo el cuerpo  se menea;

ninguna mujer  se  esconde   /  cuando  bailarla  desea.”

De ritmo lento, pausado, donde el canto va más rápido, se establece un  contrapunto entre el canto y el ritmo para describir un texto lírico con descripciones melodiosas, con la síncopa presidiendo el ritmo intercalado por tresillos, de notoria influencia de los rezos  yorubas y  la visible influencia de los cantos de los orfeones hispánicos, creaciones anónimas cobijadas por el colectivo en letras humorísticas, picarescas y satíricas sobre aspectos de la vida cotidiana.

 

Jairo Tapia Tietjen

Investigador

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras - In Memoriam

Codazzi, Cesar (1950-2018). Columna en memoria de quien fue un destacado colaborador de PanoramaCultural.com.co. Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

¿Por qué en Valledupar es ignorado Don Toba?

¿Por qué en Valledupar es ignorado Don Toba?

  Nuestra música vallenata ya se encuentra registrada como Patrimonio inmaterial de la humanidad, así lo reconoció la Organizació...

Valeria Lozano, una joven cantante que se está abriendo paso en el mundo vallenato

Valeria Lozano, una joven cantante que se está abriendo paso en el mundo vallenato

"Cantar es lo más personal que puedes hacer. Es como respirar" (Céline Dion, cantautora canadiense). La música es como un medio de ...

Un festival vallenato en el que todos los años Dios es el rey

Un festival vallenato en el que todos los años Dios es el rey

Han sido días intensos. Miles de personas tienen puestos sus ojos en Valledupar, ciudad a la que su esencia musical le ha dado el no...

Rafael Ricardo sí fue profeta en su amada tierra

Rafael Ricardo sí fue profeta en su amada tierra

  Como si estuviera caminando por los terrenos mágicos de Macondo, donde la realidad tiene destellos de eternos parpadeos del ayer, ...

El Vallenato, entre el marketing o el símbolo

El Vallenato, entre el marketing o el símbolo

  La problemática cultural en torno de la cual girará este diálogo tiene que ver con uno de los tópicos o variables sociales desd...

Lo más leído

La historia detrás de la canción “La piragua” de José Barros

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Historia y origen del chile

Mercedes Solis | Gastronomía

La lectura, según Paulo Freire

Elsa M. Ramírez Leyva | Literatura

Las 5 canciones más queridas de José Barros

Redacción | Música y folclor

El terremoto de Cúcuta y sus efectos

Guillermo León Labrador Morales | Historia

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados