Música y folclor

Basilio Márquez, el virtuoso cubano de la trompeta

Samny Sarabia

31/10/2016 - 07:15

 

El trompetista cubano Basilio Márquez / Foto: Samny Sarabia

Mucho hay que correr para repasar en media hora de diálogo, los 45 años de vida artística del trompetista Basilio Márquez. Nacido en Las Tunas; una provincia  ubicada muy cerca de Santiago de Cuba, en el extremo opuesto de La Habana; más exactamente en la parte oriental de Cuba. 

Perteneciente a la tercera generación de una familia netamente musical. Su abuelo tocaba el tres cubano, y a su vez, el patriarca de la familia tuvo siete hijos de los cuales todos son músicos, cinco con estudios y sus dos hijas, cantadoras naturales. De ese gen musical devino la fortaleza y capacidad musical del maestro Basilio, sus hermanos y sus primos. Sin embargo, el legado musical de los Márquez en Cuba está garantizado por al menos dos generaciones más, puesto que tres de sus hijos son músicos y algunos de sus nietos han seguido el mismo camino.

Desde pequeño, el maestro Basilio siempre estuvo inmerso en la actividad artística y en la ejecución de varios instrumentos. En su casa empezó con la viola, luego el clarinete y más tarde, a los catorce años se decidió a tocar la trompeta. Después de los estudios en casa, una formación que con orgullo lleva por el compromiso con que la que la asumió y la exigencia propia de su familia, ingresó al plan de estudio de educación nacional en Cuba.

De ahí se graduó a los 19 años como profesor de música y es cuando empieza un extenso recorrido por diferentes agrupaciones en la provincia de Las Tunas, donde también dirigió varios grupos musicales con sentido popular cubano.

Las inquietudes musicales del maestro Basilio en su proceso formativo y sobre todo por sus estudios académicos en la escuela, le llevaron a interesarse por el jazz y otras ramas musicales que no pudo dejar atrás a pesar de ser  Cuba, el país del son, de la guaracha, de la génesis de lo que hoy se conoce como salsa y donde los grupos han tenido siempre el carácter de música bailable.

Su atípica inclinación hacía una música distinta al son y las raíces culturales de su tierra le llevó a ser definido como “alguien” que estaba fuera de las tendencias de la zona pero su persistencia en el tema y los posteriores años de  investigación le llevaron directo a la agrupación Irakere del gran Dionisio Jesús Valdés Rodríguez, más conocido como ‘Chucho’ Valdés a la que entró en el año 1996 y de la que nunca ha salido porque considera que nunca se ha ido, puesto que todavía siguen haciendo algunas grabaciones en conjunto y ciertas inclusiones de él como trompetista en presentaciones importantes de la agrupación.

“Considero a Irakere como una actitud, no un grupo donde tú entras y sales. Entras a Irakere y nunca sales porque aprendes mucho de la música, aprendes mucho de los músicos y sobre todo del maestro ‘Chucho’. Todas esas enseñanzas te llevan a establecer una conducta dentro de lo que haces que evidentemente te llevan a estar enmarcado en lo que allí aprendiste, de lo que ahí pudiste desarrollar independientemente de la cantidad de público que pudiste aprovechar en cada presentación con ese milagroso y formidable grupo”, dice el trompetista cubano.

Irakere era y sigue siendo el objetivo de la mayoría de los estudiantes de música en Cuba, casi místico de alcanzar. La llegada del maestro a la orquesta de Valdés se dio efectivamente por ser lo que es, un músico inquieto, explorador, investigador, constante, perenne y serio porque respeta como nadie lo que hace. Desde siempre ha profesado un profundo respeto por la música y por los músicos.

De manera paralela al trabajo artístico que realizaba con Irakere, fue haciendo un repertorio en las orquestas de música bailable  de su país porque visualizaba más allá todo el trabajo fundamentado, transmitido  y promocionado por la labor de algunos grupos de la época; especialmente por su gran escuela.

Valdés, quien aún conserva una excelente relación con las personas que manejan la música y la contextura del Carnaval de Barranquilla, venía realizando unos talleres y unos asesoramientos musicales en Colombia en el 2005. Ese año le da la oportunidad a Basilio Márquez de ser su reemplazo en esta tarea y es así como se  radica y empieza a escribirse su historia en la ‘arenosa’.  “Por eso y mucho más, yo me considero un hijo malcriado de ‘Chucho’, dice dejando entrever un profunda admiración por el hombre piano.

Es así como se instala en un proceso académico en Barranquilla, auspiciado por la Fundación Mario Santodomingo que atendía en esos momentos a la Cooperativa de Músicos (Musicoop), que agrupaba una cantidad considerable de músicos que jamás habían recibido una formación académica pero que eran formidables, de ese proceso se desprendió la gran orquesta del carnaval.

En medio de los constantes viajes entre Cuba y Barranquilla y los talleres de formación musical, se fue creando un espacio profesional y familiar que pronto le trasladó a la gran encrucijada de su vida: estar carca a su familia o continuar los procesos. Ya en el 2010 regresa a Cuba pero la preocupación de haber dejado esos procesos de formación musical inconclusos, los vínculos de amistad y la calidez de la gente le hicieron regresar en el 2013 a Barranquilla, ciudad que, expresa, es parecida arquitectónicamente a su pueblo y tiene casi la misma magia.

Ya habiendo pasado por la cátedra de armonía, música de cámara, composición y otras más, actualmente funge como profesor de orquestas y trompetas en la Corporación Universitaria Reformada (CUR). La cátedra que ahora está atendiendo recoge a todos los estudiantes de música, es una asignatura medular del programa de música de la universidad.

Su vasta experiencia lo convierte en uno de los trompetistas actuales más destacados de Cuba y uno de los más respetados en Colombia. Dentro de su portafolio musical se registran colaboraciones importantes como la realizada en 1985 en un álbum musical muy sonado en toda la comunidad de habla hispana en el mundo, ‘Querido Pablo’, un compilado de 20 canciones del compositor, músico, cantante y guitarrista cubano Pablo Milanés; cuya introducción fue escrita por el nobel Gabriel García Márquez.

Igualmente, dentro de su recorrido se subraya la conformación y dirección del septeto ‘Eclipse’, una propuesta de ritmos afrocubanos y una gira que realizó en el año 2002 por Europa con el saxofonista David Murray. A propósito de la visita del maestro Basilio Márquez al departamento del Cesar, Panorama Cultural conversó con él.

Usted hizo una colaboración artística con Pablo Milanés ¿qué destaca de esa  experiencia?

Cuba tiene un círculo muy activo de músicas y músicos por la diversidad de géneros que se dan. Si no se conoce ampliamente te puedo decir que Pablo Milanés es uno de los músicos más prolíferos que puede haber en mi tierra. Es un excelente sonero, es un excelente cantor de baladas y excelente músico en general. Lo que sucede es que quizá se haya conocido más como un cantor de sus expresiones a través de la trova y de la nueva trova siendo uno de sus fundadores específicamente pero su bagaje musical es mucho más amplio de lo que se conoce.

Entonces, había pretensiones de grabar un disco que se llama ‘Querido Pablo’, producción inmensa que se hizo con músicos de muchos países y me tocó la lotería como trompetista y ahí estuve en ese proyecto. Estaba en esos momentos radicado en La Habana y te repito, me tocó esa lotería, me convocaron y con mucho gusto asistí a ese proyecto del cual me siento muy orgulloso.

¿Cómo se llega a ser un artista Yamaha?

Yamaha maneja algo que es lo que yo más admiro en las instituciones y es la atención al ser humano. Ellos parten de diferentes puntos de vista de lo que es la humanidad, y para hacerlo más significativo, empiezan a través de los niños, cosa que a mí me encanta.

Un día me puse a observar la página de Yamaha y escudriñando pude ver cosas que necesitaba y por eso vine también a Colombia. Pensé que el trabajo que estaba haciendo se colmaría con la colaboración de una institución de bagaje amplio porque a nadie le gusta tener un trabajo sin repercusiones y era obvio que si trabajaba con estas personas,  mis pretensiones, preocupaciones y mis intenciones se iban a llevar a cabo con mayor reflejo y mayor ángulo que el que yo mismo podía dimensionar.

Por cosas de la vida, hubo un taller específico de vientos metal: trompeta trombón, bombardino y tuba en la universidad en Bellas Artes en Barranquilla, al cual yo estaba invitado a ser tallerista. Ahí estaban los ejecutivos de Yamaha Musical, observaron mi trabajo y simplemente, clasifiqué para el trabajar con ellos.

Me siento muy cómodo porque lo que vine a hacer se está realizando. Supongo que no se ha terminado porque no soy un hombre de carreras cortas, soy de resistencia. Hoy estamos acá en Pailitas, hace una semana estuvimos en San Andrés, el próximo mes tendremos otros talleres, más que todo compartiendo el conocimiento que he podido adquirir a través de toda mi vida y también retribuyéndole a esta tierra un poco de lo que de ella he recibido. Pero más que todo, siendo músico, lo que por herencia me dejaron mis padres y mis abuelos.

Maestro, ¿cómo ve este tipo de escenario como el VII Encuentro de Bandas Musicales del Cesar que muestran los procesos de formación que se están llevando a cabo en el departamento?

Me alegro que me hayas hecho esta pregunta hoy, porque no me hubiera atrevido a contestártela por ejemplo, el año pasado. Tuve la suerte de estar el año anterior en este mismo evento que recorrió esta gran cantidad de bandas e inquietudes de todos estos maravillosos niños pero ya desde el transcurrir del tiempo te puedo hablar con mayor propiedad.

Desde el año pasado hasta acá he visto un mayor desarrollo en las ejecución de cada músico pero así mismo de la visión que tienen las instituciones para apoyar este tipo de procesos.

Siempre es muy dificultoso apoyar proyectos como estos porque es muy numeroso y costoso. Amén de la responsabilidad y sensibilidad que debieran tener los entes gubernamentales para seguir apoyando esto. No obstante diviso una organización en esta zona, en este evento, se han podido manifestar más de 15 bandas cuando el año pasado estuvimos con diez. O sea, el poder de convocatoria se reafirmó, los resultados también de cada músico o pretendiente a ser músico porque son procesos de formadores, es mucha más amplia.

Ayer cuando empecé a dar mi taller me di cuenta que los temas que estaba dando ya estaban obsoletos en un año y entonces tuve que renovarme rápidamente, cosa que me gustó mucho. Lo diviso de una manera positiva. Ojalá tengan todo el apoyo que se necesita para seguirlos fomentando.

¿Precisamente, el taller que está dictando en este encuentro cómo está conformado?

Mi especialidad es la trompeta pero como ésta pertenece a la familia de viento-metal, incluyen bombardinos, fliscorno, trompas, trombones y tubas; son los instrumentos que caracterizan el sonido de las bandas de esta zona. De acuerdo a eso, mis talleres están inclinados al desarrollo técnicos de los músicos. Hay muchos deseos de hacer y muchos deseos de tocar y alguien debe decirles a los jóvenes como deben hacerlo de una forma técnica más apropiada.

Tratando de suplir la carencia de las instituciones encargadas de esa tarea. Todos sabemos que en municipios como estos todo tiene que ser a través de unos procesos pero no hay un conservatorio y sí muchas limitaciones. Estos talleres tratan de calzar un poco ese déficit de formación académica que hay en las regiones.

Los últimos años de su vida profesional han sido más dedicados a la su arte como formador, ¿sigue activo en los escenarios?

No es que no separo eso. La docencia siempre fue algo que me gustó. En el año 1984 mi graduación permite un perfil de profesor y músico profesional. Muchos años estuve de cara a las agrupaciones, ahora estoy en la segunda faceta de mi profesión. No obstante, participo en varios proyectos de grabación musical puesto que soy productor musical en los estudios ABC de Barranquilla.

Allí participo en proyectos musicales bastante ambiciosos. No me gusta hablar de lo que no está pero en algún momento se podrá escuchar que la labor de mi persona en este sentido se ha redimensionado. No he dejado de estar activo. Además, mi hermano ‘Pachalo’, trompetista también que vino conmigo en el 2005, tiene un grupo de música cubana que se llama ‘Pachalo y su sabor cubano’ que está tocando cada fin de semana, cuando el bichito me pica, voy y toco un rato con él. Al igual que mi primo Moisés, mi hermano es profesor de trompeta en la Universidad del Atlántico.

Para finalizar ¿Prevé regresar a Cuba próximamente?

Tengo toda mi familia en Cuba, mis deseos siempre son de estar en mi tierra. Voy periódicamente pero ahora mi función laboral dicta que debo estar un tiempo acá hasta que no me llegue las normales vacaciones no voy a mi tierra. Incluyo en eso mis deseos de multiplicarme laboralmente; en este sentido y puesto a eso, pronto vienen tres de mis hijos que también son músicos y profesores de música, vienen a integrarse a los diferentes procesos educativos de las universidades de aquí de la costa.

De todos modos, voy a mi tierra periódicamente, allá me vuelvo a retroalimentar de mis orígenes, de mis ambiciones como músico, recargo las pilas y vuelvo aquí hasta que la vida me lo permita.  

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny 

 

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