Música y folclor

Silvestre Valiente

Luis Carlos Ramirez Lascarro

14/02/2017 - 03:10

 

 

Cerca de los quince años de carrera artística y desde poco antes del estreno de su onceavo álbum de estudio, Gente Valiente, Silvestre Francisco Dangond Corrales ha vuelto a crear polémica en el ámbito de la música vallenata, desatando una tremenda alharaca que evidencia, entre otras cosas, lo siguiente:

1. La persistencia de un enorme y dañino etnocentrismo (que en su momento definió el discurso hegemónico de la identidad de esta expresión cultural), entre quienes pretenden defender, a como dé lugar, el purismo "vallenato" y que se evidencia en los airados reclamos por la supuesta traición al vallenato tradicional hecha por Silvestre en este trabajo y que se contradice con los reclamos hechos anteriormente en los cuales se le señalaba como el líder del grupo de intérpretes que vino a poner acta de defunción a esta música. ¿Lo acabó o lo defendía?

2. El poco conocimiento que tienen sobre esa misma música y las  músicas del caribe colombiano en general, quienes pretenden fungir como defensores del vallenato. La muestra más clara de esto es la afirmación de Iván Ovalle respecto al ritmo de la canción Alucinaciones, a la cual define como un Paseo Rápido, estando ésta en su estructura rítmica y poética enmarcada en los bailes cantados de las músicas de tambores, tales como el Chandé, La tambora, etc.

3. La facilidad con que se acomodan, subjetivamente, los conceptos, para denigrar o ensalzar a una persona (o artista en este caso) y que se evidencia en la contradicción en las opiniones tanto de quienes pretenden defender como quienes pretenden atacar al artista y su trabajo, sin aportar evidencias argumentativas que soporten unas u otras opiniones.

4. La extraña creencia de que una persona que empieza cantando cierto tipo de música debe permanecer en ella y no debe explorar en otros ámbitos. Esto no se ha presentado sólo en el caso de Silvestre, sino que se dio en otros momentos con Omar Geles y Rafael Orozco, en su momento.

5. La falsa creencia de que todo tiempo pasado fue mejor en las letras y de que solo últimamente en el "vallenato" se hacen fusiones, puesto que desde la primera grabación comercial de música de acordeón se han incluido ritmos distintos a los cuatro del canon vallenato y no todas las letras pasadas son superiores a las recientes, ni se puede generalizar al descalificar a estas últimas.

6. El desconocimiento de la REAL dimensión de la declaratoria de la Unesco respecto a la música vallenata.

7. El gran daño que los mismos defensores del “vallenato” le hacen a esta música y que termina siendo peor que el que le puedan hacer sus nuevas estrellas.

Pasando a revisar el material del álbum, es necesario decir, para aclarar a quienes aún dudan al respecto, que ninguna de las canciones de este son vallenatas aunque lleven acordeón, como lo son muchas de las grabadas anteriormente por el mismo Silvestre y la mayoría de sus colegas contemporáneos y precedentes.

En este álbum se encuentran canciones de autores de renombre en el ámbito vallenato, como Julio Oñate Martínez, Wilfran Castillo y Omar Geles, así como de la joven revelación John Mindiola y compositores de otras latitudes musicales como la boricua Kany García y el venezolano Miguel Mendoza, además del productor y guitarrista bogotano Andrés Castro, cuyo toque inconfundible ha permitido que Silvestre se convierta no en la copia barata que muchos desdeñan, sino en un serio y envalentonado competidor para Carlos Vives.

Es significativa la gran cantidad de canciones firmadas por el mismo Silvestre, cosa que pocos artistas del ámbito musical vallenato actual pueden hacer.

El trabajo es de una producción excelente y la calidad en general de los temas es buena, con sus altibajos. Es diferente. Eso, sin embargo, no lo hace malo como muchos creen. Sólo es atrevido, arriesgado, valiente y, a pesar de los cambios no ha dejado de ser el mismo intérprete visceral, espontáneo y hábil que siempre ha demostrado ser, llegando a permitirse, incluso, volver al típico sonido Nueva Ola en canciones como: Ella, Por un beso de tu boca y Yo solo quiero, retomando el estilo interpretativo y el manejo del lenguaje de los momentos fulgurantes de este revitalizador movimiento, características de las cuales se han venido apartando sus más importantes representantes, incluyéndolo.

Revisando las letras de las canciones del trabajo se puede advertir que, en este sentido, demostró que se puede cantar al desamor, sin ser denigrante u ofensivo con las mujeres, desde el mismo primer sencillo: Materialista, en la que se presenta de manera elegante y con referencias contextuales contemporáneas un drama de Amor comprado como otros del ámbito vallenato, pasando por el segundo sencillo lanzado: Ya no me duele más, que nos muestra la tranquilidad alcanzada con la sanidad de las heridas al superar la pérdida de una relación significativa, siguiendo con Es Mentira y Somos Culpables, hasta llegar a la Balada Pop Demasiado Tarde, de bella y desgarrada letra a la cual la excelente interpretación del conjunto y el vocalista logran realzar la angustia vital que su autora condensa en los versos:

…te fuiste demasiado tarde y me quedé, 
¡atado a lo que fuimos alguna vez!

Entre las canciones referentes al amor en este álbum están las dos más arriesgadas rítmicamente: Lola y Lo que a mí me gusta, una Carranga y una Bachata, respectivamente. En la primera la consistencia de la melodía (en la que se sostiene la base rítmica del ritmo andino, demarcados por la guacharaca y la guitarra) es superior a la letra que en ocasiones se desinfla por varias rimas demasiado obvias. En la segunda, la bella imagen del segundo verso de la segunda parte del coro, justifica la canción:

Tú tienes todo lo que a mí me gusta. 
En tus labios se detiene el tiempo. 
No me hacen falta más preguntas: 
Quiero amarte hasta que seamos viejos.

Además de éstas encontramos el fraseo trepidante característico de las canciones de amor de corte alegre de Omar Geles en Vivir sin ti es imposible, que con sus imágenes llanas pero efectivas no se aleja en nada de otras canciones grabadas anteriormente por Silvestre. La austeridad interpretativa puesta a Te Como a Besos, nos permite degustar una bella balada, plena de la  versatilidad y el romanticismo de un autor de sobrados méritos, éxitos y reconocimientos, como lo es Wilfran Castillo.

Finalizando, sólo falta felicitar a Silvestre por la valentía que ha mostrado al querer enfrentarse a los grandes de la música latina con altura, mostrando responsabilidad, entrega y buen criterio, felicitar también a quienes han sabido valorar su esfuerzo más allá de la sorpresa y el desconcierto iniciales e invitar a quienes no comparten su apuesta a ser respetuosos con su decisión, para mi acertada y que no implica que, posteriormente, pueda volver a grabar canciones más cercanas al gusto comercial predominante en el ámbito vallenato o, mejor aún, intercalar ambos estilos e irse consolidando como un referente mundial de la música colombiana contemporánea más allá de la contradictoria estrechez planteada por la crítica generalizada de la esfera vallenata.

Crecer duele, cambiar cuesta.

P.D. Muy probablemente muchos de los que ahora lo han vilipendiado luego cambiarán su discurso… en un futuro no muy lejano. Típico del colombiano.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Guamal, Magdalena, Colombia, 1984. Historiador y Gestor patrimonial, egresado de la Universidad del Magdalena. Autor de los libros: La cumbia en Guamal, Magdalena, en coautoría con David Ramírez (2023); El acordeón de Juancho (2020) y Semana Santa de Guamal, Magdalena, una reseña histórica, en coautoría con Alberto Ávila Bagarozza (2020). Autor de las obras teatrales: Flores de María (2020), montada por el colectivo Maderos Teatro de Valledupar, y Cruselfa (2020), Monólogo coescrito con Luis Mario Jiménez, quien lo representa. Ha participado en las antologías poéticas: Poesía Social sin banderas (2005); Polen para fecundar manantiales (2008); Con otra voz y Poemas inolvidables (2011), Tocando el viento (2012) Antología Nacional de Relata (2013), Contagio poesía (2020) y Quemarlo todo (2021). He participado en las antologías narrativas: Elipsis internacional y Diez años no son tanto (2021). Ha participado en las siguientes revistas de divulgación: Hojalata y María mulata (2020); Heterotopías (2022) y Atarraya cultural (2023). He participado en todos los números de la revista La gota fría: No. 1 (2018), No. 2 (2020), No. 3 (2021), No. 4 (2022) y No. 5 (2023). Ha participado en los siguientes eventos culturales como conferencista invitado: Segundo Simposio literario estudiantil IED NARA (2023), con la ponencia: La literatura como reflejo de la identidad del caribe colombiano; VI Encuentro nacional de investigadores de la música vallenata (2017), con la ponencia: Julio Erazo Cuevas, el Juglar guamalero y Foro Vallenato clásico (2016), en el marco del 49 Festival de la Leyenda vallenata, con la ponencia: Zuletazos clásicos. Ha participado como corrector estilístico y ortotipográfico de los siguientes libros: El vallenato en Bogotá, su redención y popularidad (2021) y Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020), en el cual también participé como prologuista. El artículo El vallenato protesta fue citado en la tesis de maestría en musicología: El vallenato de “protesta”: La obra musical de Máximo Jiménez (2017); Los artículos: Poesía en la música vallenata y Salsa y vallenato fueron citados en el libro: Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020); El artículo La ciencia y el vallenato fue citado en la tesis de maestría en Literatura hispanoamericana y del caribe: Rafael Manjarrez: el vínculo entre la tradición y la modernidad (2021).

@luiskramirezl

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