Música y folclor

La estirpe del canto vallenato

José Atuesta Mindiola

02/03/2017 - 04:15

 

 

En el arte lo que perdura es la calidad. El tiempo juzga, porque es el juez sabio que no sentencia de inmediato, pero al final termina dándole la razón a quien la tiene. Las buenas canciones son las que nunca envejecen, porque conservan la frescura de su calidad y permanecen en los sentimientos y en la memoria colectiva, como aquel sombrero que todavía se mece en las ramas del viento o la gota fría que se solaza en los espejos celestes de los acordeones.  

Las buenas canciones conservan el equilibrio entre la armonía musical y la poesía, y se defienden solas; son como la luz del sol y vibran con su esplendor y se repiten en todos los amaneceres. No son canciones de un día ni de una temporada, la empatía de sus versos con la melodía las hace densas para que lleguen a las profundidades estéticas del alma. En la hondura humana de la ensoñación y la belleza.

Pensando en la poesía de mis compositores favoritos y en la frase reveladora de Georges Louis Leclerc, “el estilo es el hombre”, vienen estas breves descripciones, de Rafael Escalona: en la noche lluviosa se apaga la vela del relámpago y en el bosque de su alma el canto de un pájaro invisible; Leandro Díaz: en los espejos de agua del Tocaimo la imagen de la mujer que al caminar hacía reír las sabanas; Alejo Duran: en su correduría busca la filiación de su amada y llora por el adiós de aquel 039; Calixto Ochoa: en la pastoral custodia los altares y la soledad mancha el lirio rojo de su corazón; Juancho Polo: en su ausencia la elegía por su adorada compañera y el verso redondo que brilla en su cielo espiritual;  Gustavo Gutiérrez: despliega el camino largo en las ventanas de luna y arrebol; Adolfo Pacheco: mecido en su Hamaca grande ve el mochuelo cantar la nostalgia del viejo Miguel; Luciano Gullo: en su lealtad romántica bendice La despedida del amor perdido; Carlos Huertas: en el festín de tunas y cardones viaja por el Ranchería en su Tierra de cantores; Rosendo Romero: descubre la Fantasía de robarle los minutos a las horas para conservar la juventud de sus padres; Roberto Calderón: con la sonrisa de la Luna sanjuanera hace eterno el canto para la vida; Santander Durán: en la Ausencia matinal poetiza el silencio del rocío; Emilianito Zuleta: con el aroma de la lluvia corteja a la mujer en la antesala del romance; Emiro Zuleta: con su caligrafía de la conquista deseada, pide que la noche se repita; Julio Oñate: con su profecía clama a las barreras de los bosques que frenen el trote del desierto. De esa estirpe de historia y poesía se ha forjado el canto vallenato, el que perdura y sigue como el ave sonora del tiempo, porque el tiempo es el juez….

El verdadero artista no conjuga su creación con los afanes ni las prisas; pero hoy los autores quieren ganarse el título de "compositores" por el número de canciones grabadas, preocupados más por la cantidad que por la calidad. En las grabaciones recientes uno intenta buscar un ramo de poesía, un verso de armonía estremecedora que cautive, y es muy pobre el resultado.  Muchas de estas canciones no tienen la densidad de la poesía y la armonía, son intangibles a la fuerza gravitacional del alma y la memoria. Muy pronto serán azotadas por el vendaval del olvido.

 

José Atuesta Mindiola 

Sobre el autor

José Atuesta Mindiola

José Atuesta Mindiola

El tinajero

José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).

Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Los Granados, auténticos baluartes del Vallenato

Los Granados, auténticos baluartes del Vallenato

Hoy en día dentro del ámbito musical del Vallenato, se ha hecho muy popular el término “Dinastía”, para aludir a algunas famili...

Chimichagua realizará su 14º Festival Tierra de la Piragua

Chimichagua realizará su 14º Festival Tierra de la Piragua

  Del 7 al 9 de diciembre en la plaza Santander de Chimichagua (Cesar), se llevará a cabo el 14 Festival Tierra de La Piragua, en ...

Cuando Náfer Durán volvió a tocar ‘El pedazo de acordeón’

Cuando Náfer Durán volvió a tocar ‘El pedazo de acordeón’

Una tarde vallenata, cuando el sol pedía permiso para despedirse y la luna se asomaba para brillar, llegó al Parque de la Leyenda V...

La esencia musical y canto en Chiriguaná

La esencia musical y canto en Chiriguaná

De niño tenía la idea que nuestra esencia de pueblo y respecto a orígenes de nuestras iniciativas musicales y canto, estaban enmarca...

"Armadillo invita la comunidad a explorar sus ritmos tradicionales"

El lanzamiento del Cd “Armadillo” en Valledupar, realizado el pasado viernes 12 de abril, es el resultado de un proceso creativo qu...

Lo más leído

Duane, el arhuaco rebelde

Arnoldo Mestre Arzuaga | Pueblos

El regreso del vampiro en el cine de los 80 y 90: viejos temas, nuevas perspectivas

Norma Cabrera Macías y María Carmen Iribarren Gil  | Cine

Borges, en la eternidad

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Literatura

Rafael Orozco Maestre, una leyenda del vallenato

Alcibíades Núñez Manjarres | Música y folclor

Rafael Orozco, de Sempegua al estrellato musical

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

La lectura, según Roland Barthes

Elsa M. Ramírez Leyva | Literatura

Viejos poemas de mi juventud

Diógenes Armando Pino Ávila | Literatura

La lectura, según Paulo Freire

Elsa M. Ramírez Leyva | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados