Música y folclor
‘Solo tú mi Dios’, Martín Elías Díaz y Elías Mendoza en La Familia de Diomedes

En la canción 'Solo tú mi Dios', El Gran Martín Elías le canta a la muerte, al desamor y al dolor, pero también habla de aprender de la vida y del gusto que le dio poder cantar para todos nosotros.
Es un canto triste y al mismo tiempo esperanzador, que fue grabado en el año 2005 e incluido en el álbum de la familia de Diomedes titulado ‘Con Futuro’ donde inició el gran Martín Elías su carrera como cantante, guiado por su tío Elver Díaz director del proyecto.
El acordeón fue grabado por Elías Mendoza, acordeonero de Churo Díaz en la actualidad, esta producción salió al mercado discográfico hace 12 años aproximadamente y hoy recordamos esta interpretación del hijo del Cacique de la Junta el gran Martín Elías que extrañamos y que sigue viviendo en nuestros corazones (aquí puede escuchar la canción).
“Yo tuve que marcharme en solitario, con rumbo hacia un lugar desconocido
Quería dejar atrás todo el pasado, viajando en aquel tren de los olvidos.
El canto de las aves nunca cesa, porque van reflejando un sentimiento
Yo tuve que vencer esa tristeza, aunque ella a su favor se lleva el viento.
Solo tú mi Dios sabes cuánto me duele, cuando el ser que uno ama le cierra el camino.
Quisiera gritar pero el alma no puede. Quiero respirar vida y no he podido.
Pero el tiempo, me ensañaba a comprender la vida, que cuando hay que llorar
es mejor frente al mar y tirar todas las penas, y el silencio en el ímpetu de su medida.
Nos dice que caer, para luego aprender, no es ninguna caída.
Y si Dios se me lleva la voz, tuve el gusto de cantar para ti
mis canciones se partieron en dos, no lo niego, también quise morir.
Me queda del pasado la experiencia, aunque en cosas de amor poco se aprende,
Cuando uno cree tener la fortaleza, llega el amor de nuevo y lo sorprende.
¡Ay! nube veranera tú que sabes bien y conoces muy bien lo que yo siento.
De veras yo quiero buscar a alguien, decime a quien le doy mis sentimientos.
Solo tú, mi Dios, sabes cuánto me duele, cuando el ser que uno ama le cierra el camino.
Quisiera gritar pero el alma no puede, quiero respirar vida y no he podido.
Pero el tiempo, me ensañaba a comprender la vida, que cuando hay que llorar,
es mejor frente al mar y tirar todas las penas, y el silencio en el ímpetu de su medida.
Nos dice que caer, para luego aprender, no es ninguna caída.
Y si Dios se me lleva la voz, tuve el gusto de cantar para ti,
mis canciones se partieron en dos, no lo niego también quise morir”.
Antonio José De León, Toño Cacique
@AntonioJDeleon
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