Música y folclor
¿Y el centro de documentación de la música vallenata?

El segundo de los tres objetivos que se enuncian en la misma página de internet de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, dice: “Defender, investigar, fomentar, cultivar, divulgar y promocionar las tradiciones, leyendas, mitos, historias, relatos, cuentos, ensayos, obras artísticas de toda índole, inherentes a la cultura vallenata en general, dentro y fuera del país”. Gran objetivo aunque muy general.
La manera más elemental de contribuir significativamente al cumplimiento de este objetivo es a través del empleo de las plataformas multimediales que las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones permiten y, en ese sentido, se espera que la página web de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata proporcione gran cantidad de información que permita realizar una aproximación con mediana profundidad, por lo menos, al mundo del vallenato, como lo hace de manera digna de imitar la página http://www.todotango.com/ con el género musical patrimonio de los argentinos y la humanidad. Muy bonita la web de la Fundación, sí. pero pobre en contenidos substanciales que ayuden a cumplir sus objetivos no comerciales…
El cuadro de reyes no se ve completo y últimamente no se puede acceder a él. Todovía no se cuenta con una reseña biográfica ni de los reyes profesionales del acordeón, menos de los reyes de la canción inédita y de la piqueria. Tampoco se tiene la letra de las canciones ganadoras en canción inédita, menos las partituras o registros fonográficos o videográficos que las permitan disfrutar en su esencia.
Realmente, un archivo completo debería contar con todas las canciones presentadas al concurso y que se permita el acceso a ellas a quienes les interese. Si esto sucede con el evento más visible de la música vallenata, es poco lo que se puede esperar de los demás festivales, de carácter regional, más pequeños y con menos recursos, sobre el manejo de toda la gran cantidad de valiosa información que también deben atesorar.
El segundo de los objetivos específicos del Plan Especial de Salvaguardia de la Música Vallenata Tradicional, dice: “Desarrollar iniciativas tendientes a fomentar la enseñanza y el conocimiento de los legados de la música vallenata tradicional desde perspectivas musicológicas, antropológicas, históricas y sociológicas”. En ese sentido plantea unas metas para las medidas de salvaguardia que son ambiciosas, rimbombantes como la mayor parte del lenguaje empleado en este documento, pero poco concretas y prácticamente inalcanzadas, hasta el momento, en la realidad.
Desde el 2012 se ha hablado de un Centro Cultural de la Música Vallenata que contaría, entre otras cosas, con una biblioteca especializada en la materia, espacio sumamente necesario en procura de llenar el vacío que no logran suplir la sala patrimonial de la biblioteca departamental ni la sección de autores regionales de la biblioteca del banco de la república, en las cuales no es posible encontrar un nutrido inventario de la gran cantidad de publicaciones que se han hecho desde el nivel local hasta el internacional.
En la Fundación consulté por la biblioteca, que imaginé tendrían, con los textos de la vallenatología, pero se me remitió a contactar al investigador Tomás Gutiérrez y a visitar la biblioteca departamental, en la cual encontré muy pocos textos y todos apegados al discurso hegemónico de la vallenatología al cual ya me he referido.
La Casa Museo del Acordeón, curada y dirigida por el compositor e intérprete Beto Murgas, es un espacio importante, que adelanta una tarea admirable y que, a la vez, llama la atención sobre la falta que hace un espacio en el cual se conserven, por lo menos en digital, las producciones discográficas de los grupos más representativos de cada época por las que ha pasado la música vallenata, configurando una completa discografía vallenata, la mayor cantidad de escritos (artículos, libros, tesis, cuentos, novelas, guiones, etc.) donde se trate el tema vallenato, las letras de las composiciones más importantes de cada uno de los creadores, las reseñas biográficas de los actores de la expresión, así como de las agrupaciones musicales más destacadas, fotografías y filmaciones cinematográficas que permitan un mejor acercamiento a la historia y evolución del patrimonio cultural inmaterial del que tanto se pavonean muchos con orgullo, pero para cuya real conservación poco se ven acciones concretas, más allá del disfrute público de lo que se tiene como tradicional de esta música. ¿Y las referencias para investigaciones que sí pueden contrarrestar el riesgo del desconocimiento?
En cuanto a una discografía vallenata son un interesante aporte los sitios web: Colección Beto Mireles, Discografías vallenatas, El blog de Beto Mireles, Música vallenata antigua y http://betomireless.blogspot.com.co/, aunque no son los sitios ideales para las necesidades investigativas y de divulgación que se necesitan en procura de la salvaguardia de la música vallenata. Cabe anotar que estas iniciativas no son adelantadas por ningún ente gubernamental ni ninguna de las personas de mayor reconocimiento en el estudio y defensa de esta música.
El Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata es un espacio que permite visibilizar muchos de los trabajos realizados en torno a la música vallenata; sin embargo su impacto podría ser mayor si las ponencias y los números de la revista vallenatología estuvieran disponibles en digital en una plataforma web, como en algún momento estuvieron las ponencias en el blog. Estas ponencias en un canal de Youtube oficial le permitirían ser un referente obligado para los muchos ávidos del conocimiento sobre la música vallenata que ellos atesoran. Adicionalmente, la UPC, ente que lidera este evento, debe articular la visibilización de los trabajos realizados por los grupos de investigación de las otras universidades del Caribe, principalmente, y del resto del país o del mundo en donde se traten los temas de la música popular del caribe colombiano y ponerlos, también, al alcance de los interesados.
Suena muy bonita la meta del PES de propiciar y gestionar la creación de un ente que se ocupe de la investigación, rescate y conservación de la tradición oral en forma permanente que registre la documentación audiovisual relacionada con la expresión tradicional de la música Vallenata, garantizando la asequibilidad, sin fines comerciales, por parte de los diferentes centros de estudio y de la comunidad en general, y que a su vez permita ofrecer y demandar programas de intercambios culturales y no es despreciable la suma millonaria que se estima para alcanzar dicha meta, pero si no ha sido posible, siquiera alimentar de manera adecuada una página web específica sobre la música vallenata, es menos probable que se alcance esa meta tan ambiciosa aunque necesaria que no parece haber pasado de un mero “saludo a la bandera”.
Volviendo a los objetivos de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, ¿la página web de esta entidad podría convertirse en ese centro de documentación multimedial que tanto hace falta en el ámbito de la música vallenata?
Sueño con ver salas como las del Museo del Caribe, enfocadas en la música de acordeón y vallenata en particular en un gran centro cultural, pero no se ve muy realizable ese sueño a pesar del impulso y los fondos que son dados al vallenato.
Luis Carlos Ramírez Lascarro
@luiskramirezl
Sobre el autor
Luis Carlos Ramirez Lascarro
A tres tabacos
Luis Carlos Ramírez Lascarro (Guamal, Magdalena, Colombia, 1984). Historiador y gestor patrimonial, egresado de la Universidad del Magdalena y Maestrante en Escrituras audiovisuales en la misma universidad.
Autor de los libros: Confidencia: Cantos de dolor y de muerte (2025); Evolución y tensiones de las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (en coautoría con Xavier Ávila, 2024), La cumbia en Guamal, Magdalena (en coautoría con David Ramírez, 2023), El acordeón de Juancho (2020) y Semana Santa de Guamal, Magdalena, una reseña histórica (en coautoría con Alberto Ávila Bagarozza, 2020).
Ha escrito las obras teatrales Flores de María (2020), montada por el colectivo Maderos Teatro de Valledupar, y Cruselfa (2020), monólogo coescrito con Luis Mario Jiménez, quien también lo representa. Su trabajo poético ha sido incluido en antologías como: Quemarlo todo (2021), Contagio poesía (2020), Antología Nacional de Relata (2013), Tocando el viento (2012), Con otra voz y Poemas inolvidables (2011), Polen para fecundar manantiales (2008) y Poesía social sin banderas (2005), y en narrativa, figura en Elipsis internacional y Diez años no son tanto (2021).
Como articulista y editor ha colaborado con las revistas Hojalata, María mulata (2020), Heterotopías (2022) y Atarraya cultural (2023), y ha participado en todos los números de la revista La gota fría (No. 1, 2018; No. 2, 2020; No. 3, 2021; No. 4, 2022; No. 5, 2023; No. 6, 2024 y No.7, 2025).
Entre los eventos en los que ha sido conferencista invitado se destacan: Ciclo de conferencias “Hablando del Magdalena” de Cajamag (2024), con el conversatorio Conversando nuestra historia guamalera; Conversatorio Aproximaciones históricas a las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (2024); Primer Congreso de Historia y Patrimonio Universidad del Magdalena (2023), con la ponencia: La instrumentalización de las fuentes históricas en la construcción del discurso hegemónico de la vallenatología; el VI Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata (2017), con Julio Erazo Cuevas, el juglar guamalero; y el Foro Vallenato Clásico (2016), en el marco del 49º Festival de la Leyenda Vallenata, con Zuletazos clásicos.
Ha ejercido como corrector estilístico y ortotipográfico en El vallenato en Bogotá, su redención y popularidad (2021) y Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020), donde además participó como prologuista.
Realizó la postulación del maestro cañamillero Aurelio Fernández Guerrero a la convocatoria Trayectorias 2024 del Ministerio de Cultura, en la cual resultó ganador; participó como Asesor externo en la elaboración del PES de la Cumbia tradicional del Caribe colombiano (2023) y lideró la postulación de las Procesiones de semana santa de Guamal, Magdalena a la LRPCI del ámbito departamental (2021), obteniendo la aprobación para la realización del PES en 2023, el cual está en proceso.
Sus artículos han sido citados en estudios académicos como la tesis Rafael Manjarrez: el vínculo entre la tradición y la modernidad (2021); el libro Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020) y la tesis El vallenato de “protesta”: La obra musical de Máximo Jiménez (2017).
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