Música y folclor

¿De dónde vienen las canciones?

Jairo Tapia Tietjen

06/09/2017 - 07:10

 

El cantante y músico Bola de Nieve / Foto: Archivo FotoCreart

 

Se cumple un siglo desde la creación de una escuela de acompañamiento de la guitarra por parte de un grupo de pioneros y sólidos baluartes de la Edad de Oro de la Trovaen Cuba, deseamos resaltar Longina, de Manuel Corona (1880-1950)entre muchas como Aurora y Alma de mi alma, grabadas por María Teresa Vera, en 1928, con versiones en varios idiomas: 

En el lenguaje misterioso de tus ojos  /    hay un tema que destaca :  sensibilidad.

En las sensuales líneas de tu cuerpo hermoso  /  las curvas que se admiran despiertan ilusión.

Y en la cadencia de tu voz tan cristalina,  /  tan suave y  argentada

de ignota realidad,  /   que impresionada por todos tus encantos,

se conmovió en mí la inspiración.

Por ese cuerpo orlado de belleza  / tus ojos soñadores y tu rostro angelical

por esa boca de concha nacarada  /   tu mirada imperiosa y tu andar señoril.

Te comparo con una santa diosa  / longina seductora cual flor primaveral

ofrendándote con notas de mi lira,  /  con fibras de mi alma, tu encanto juvenil.

Impresionante pléyade que bullía de inspiración y pericia en sus cantos mulatos o criollos, impulsores de un movimiento neoromántico popular desde Santiago de Cuba, presente hasta nuestros días con multitudinarias vertientes devotas de seguidores de los trovadores o troveros iniciales (intérpretes de sus canciones o de las ajenas, con claras intenciones poéticas), tales como lo han sido: Sindo Garay (1867-1968), con sus hijos, quien estuvo con Rita Montaner y “Bola de Nieve”, en plan de divulgación del folklore nacional, hasta su muerte era un héroe nacional con su composición La Bayamesa, Retorna y El huracán y la palma.

Algunos destacados miembros han sido Pepe Sánchez (1856-1918), considerado maestro de trovadores y compositor de uno de los primeros boleros, Tristezas, en 1885. Alberto Villalón (1882-1955), tuvo el mérito de haber fundado el Septeto Nacional de Piñeiro, y haber musicalizado Bodas negras, del poeta colombiano Julio Flórez. Así mismo Emiliano Blez (1879-1973), y el polifacético Rosendo Ruiz (1885-1967), integrante del Cuarteto Cuba y compositor, entre otras de Dos lindas rosas y Mares y arenas.

Otras lumbreras fueron Vicente González, “Guyún”, Isaac Oviedo, Tata Villegas, Manuel Delgado, Gonzalo Roig, Miguel Matamoros, Alberto Villalón, José Banderas, y muchos más entregados a la tarea de investigar y desarrollar las posibilidades armónicas y melódicas de la guitarra, en despliegue de géneros como las criollas, bambucos, claves y boleros, y la estimulación del baile con el son y sus parientes  la conga, pregones, guajiras y rumbas, con decisión y empeño pese al monopolio de la industria fonográfica que obligaba a músicos y compositores a dedicarse simultáneamente a la albañilería, artesanías y la enseñanza,

Al profundizar con mayor precisión su manejo, dejaron a la posteridad centenares de bellas creaciones. También incluyeron números rítmicos de percusión al golpear la guitarra, dando inicio a la inatajable explosión ecuménica de los ritmos afrocaribeños posteriores, consonante con  la idea del chileno A. Mattelard: “La reflexión debe ser siempre coronada como una reina mediante la invención y cultivo de formas originales para gozar la vida”.

Por ello es necesario insistir en que el arte es un reflejo de la realidad, y si esta mejora, así lo hará la música. El Caribe siempre ha sido fértil para cultivar la nostalgia. El canto y el baile reflejan allí su carácter y hábitos sociales y culturales. Como ha señalado C. Träger: “el exorcismo de la realidad cumplido por lenguaje en su llamada función poética, orienta el enunciado hacia la expresión o hacia sí mismo, en una obra de arte abierta”, desde Pound, Joyce y Mallarmé, en proyecto de mensaje dotdo de un amplio abanico de posibilidades interpretativas.

Esto ocurre tantas veces con la música. Se realizan afinidades o relaciones isomórficas en que se encuentran identificaciones de fondo y de forma. Sin disminuir la creatividad e inventiva de los compositores en cada región del Caribe y las Antillas, resaltan los procesos cambiantes de la música en su producción y recepción estética y praxis social, en permanente transformación que impulsa su discusión sistemática en su dinámica de métodos armónicos y melódicos transformadores, que a la vez se ligan desde el presente en mecanismos que mantienen la substancia de su esencia y estatus tradicionales.

 

Jairo Tapia Tietjen

tapiatietjenjairo@gmail.com

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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