Música y folclor

El Vallenato como género literario

Luis Carlos Ramirez Lascarro

07/03/2018 - 08:25

 

El juglar Leandro Díaz / Foto: Archivo PanoramaCultural.com.co

 

Se cree, de manera general, que el vallenato es un género literario, dejando de lado la parte musical de sus canciones, argumentándose que en sus letras se pueden encontrar muchas figuras literarias, que muchas de estas relatan una historia, lo cual se estima lo hace narrativo, como lo ha sostenido Juan Gossaín1, y porque a García Márquez se le ocurrió decir que Cien años de soledad era un vallenato de trescientas cincuenta páginas.

Revisando estos argumentos nos encontramos con que ninguna de las dos primeras características señaladas (y que no son exclusivas de los cantos vallenatos), permite definirlos como un género literario en sí mismos, ya que en todos los textos literarios se pueden encontrar el mismo tipo de figuras y secuencias narrativas y/o descriptivas como las que predominan en ellos, sin que a cuales quiera de estos grupos de textos o cantos se les tenga como un género literario como tal. No se habla de la Salsa o del Corrido o el Tango como géneros literarios a pesar de que en ellos se encuentran, también, esas dos características.

Por otra parte, si se hiciera el ejercicio de extrapolar al vallenato todas las características representativas de la obra Garcíamarquiana, tampoco se le podría definir a esa obra o estos cantos como un género literario en particular sino como miembros o clasificables en uno de los ya existentes y que están definidos desde la Grecia antigua.

Géneros y subgéneros literarios

Un género literario es una abstracción que se efectúa a partir de una serie de obras que caen dentro de cierto funcionamiento que se denomina de ese modo. En palabras de Wellek y Warren «El género debe entenderse como una agrupación de obras literarias, basada tanto en la forma exterior (metro o estructura específicos) como en la interior (actitud, tono, propósito)»2.

Para poder ser incluido en una de estas categorías un texto debe cumplir con unos requisitos de carácter formal y temático. Y para que un grupo de textos lleguen a fundar un género nuevo debe, en base a la taxonomía de estos, mostrar las rupturas que establece en medio de la tradición literaria de occidente, frente a la cual también debe conservar ciertas continuidades. Las canciones vallenatas presentan continuidades, no rupturas que les permitan fundar un nuevo género. 

Las teorías clasicistas, a partir de la Poética Aristotélica, que se basan en las diferentes formas de mimesis o imitación, definen o delimitan tres tipos de géneros distintos en función del tipo de expresión: Épico (narrativa), Trágico (drama) y Lírico (poesía). Además de estos tres géneros importantes se añade con frecuencia el de la Didáctica (Mística, Ensayos), los cuales se toman como punto de partida para el análisis de la literatura.

J. W. von Goethe habla de las Formas naturales de poesía y propone tres clases de poesía: la que narra claramente (épica), la inflamada por el entusiasmo (lírica) y la que actúa personalmente (dramática). Estas “formas naturales” pueden aparecer juntas en un mismo poema, por lo que se pueden encontrar, también, en una misma canción secuencias narrativas/descriptivas, estremecimientos líricos e incluso varias voces de personajes, aunque estas son poco comunes.

Narciso Alonso Cortés, en sus Nociones de Perceptiva Literaria, nos dice que “la obra literaria, según sus fines, toma varias direcciones, que dan origen a los llamados géneros literarios”. Los géneros de los que se ocupa son: Poesía, Didáctica y Oratoria, diferenciando a la primera por el fin estético que persigue; mientras que las otras dos persiguen un fin práctico.

Una taxonomía de las canciones vallenatas

Estas vastas clases en las que las obras literarias se distribuyen a su vez, se diferencian en tipos y especies dependiendo de los rasgos comunes que los emparentan, por lo cual podemos decir que las letras de los cantos vallenatos se pueden y deben considerar como uno de estos subgéneros literarios.

Cortés nos presenta una división de la Poesía en tres subgéneros: Poesía épica, Poesía lírica y Poesía dramática permitiéndonos diferenciarlas así: En la poesía épica, el poeta narra hechos que pasan en el mundo exterior. En la poesía lírica, el poeta expresa los sentimientos que agitan su alma o la de los demás hombres. En la poesía dramática, el poeta narra hechos y expresa sentimientos, pero poniéndolos en acción por medio de personajes.

La Canción es uno de los subgéneros líricos antiguos, entendida como composición musical hecha para la voz humana. La Canción Popular es el tipo de canción más escuchada en la actualidad, caracterizada por ser de un autor conocido y ser transmitida a través de grabaciones y medios de comunicación a grandes audiencias. Las canciones vallenatas son, por tanto, una de las clases en las que se puede dividir la Poesía como género literario, con lo que se podría definir una taxonomía de la siguiente manera.

Literatura

Poesía

Poesía Lírica

Canción

Canción Popular

Canción Vallenata

De lo épico, lo lírico y lo dramático

La Poesía Épica expresa la belleza de la realidad objetiva, pudiendo, por tanto, presentar los actos de los hombres, las manifestaciones de la Religión, de la Naturaleza y de la Ciencia y los inmutables principios de la verdad y del bien. En esta poesía hay por lo general acción y los pensamientos se dirigen a expresar lo que en el mundo exterior sucede, por lo cual sus formas propias son la narración y la descripción, dos de las cuatro vertientes temáticas que Daniel Samper reconoce en el Vallenato.

Es conveniente advertir que aquí se toma lo épico, como lo hacen todos los preceptistas modernos, en su sentido lato, no en su acepción primera y que comprende únicamente los hechos y empresas grandes, ilustres y memorables. En este sentido, sólo la epopeya y el poema heroico caen dentro de la poesía épica y es más que evidente que en el vallenato no existen cantos con estas características.

En cuanto a lo narrativo en un texto, basta con localizar un agente (sin importar que sea humano o no), un estado inicial, una serie de cambios orientados en el tiempo y producidos por causas (que no necesariamente deben especificarse), hasta obtener un resultado final (aunque este pueda ser provisional o interlocutorio), define Eco, citado por Medina3, pudiendo diferenciarse esto, así, de lo descriptivo, que corresponde a la representación de objetos y personajes4.

La poesía lírica se caracteriza por expresar algo interior, algo que ocurre en el alma del poeta o de otros hombres. Es la poesía del vallenato introspectivo, la tercera de las cuatro vertientes temáticas señaladas por Samper. Es el rasgo predominante en las canciones aun cuando estas presenten características de los demás géneros literarios y se pueden encontrar canciones con diferentes tipos de lirismo, dependiendo del tema que aborden, bien sea el amor – desamor, la muerte de un ser querido, el fracaso en una empresa personal, la revisión de la propia vocación o la relación con el entorno natural y laboral, etc.

La poesía dramática se caracteriza por el desarrollo activo. Mientras la poesía épica narra los hechos, y la lírica expone los estados del alma humana, la dramática realiza aquéllos y expresa éstos por medio de personajes tras de los cuales desaparece la personalidad del poeta.

En la dramática, como en la épica, hay elemento objetivo, puesto que se presentan hechos externos, y hay también, como en la lírica, elemento subjetivo, representado por los sentimientos e ideas que el escritor pone en sus personajes.

Es en esta categoría, por medio del diálogo presentado entre los contendientes, que se pueden ubicar las canciones de la cuarta vertiente temática expresada por Samper, que se presenta en el Vallenato de Contrapunteo o Piqueria, aunque es conveniente aclarar que estos cantos de contienda no han sido grabados teniéndose el contrapunteo en un mismo tema, aunque si existen canciones derivadas de estas piquerias, entre ellas la famosísima Gota fría, derivada de la contienda entre Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales. La rasquiñita y La pastillita, derivadas de una contienda entre Diomedes Díaz y Miguel Herrera, El diccionario y Mi fama está en la calle, derivadas de una contienda entre Rugero Suarez y Enrique Díaz y Con calma y paciencia, de Marciano Martínez que, si bien no se tiene claridad a quien va dirigida, es claro que nace de una disputa o un desacuerdo del mismo tipo que las anteriores.

En este ámbito, por su rareza, al ser pocas, es importante señalar las canciones a varias voces o dialogadas del vallenato: “El torero” de Fabio Zuleta, “Se va a formar” de Kaleth Morales, “Gallo bueno” y “Mercedes” de Adolfo Pacheco, “El niño y la boda” de Carlos Castellón, “Olvídala” de Tico Mercado, “Un osito dormilón” de Jean Carlos Centeno y “Drama provinciano” de Lenin Bueno, quizá la más famosa de éstas.

El ejercicio faltante es el de encontrar letras de canciones enmarcadas en la estética y retórica particular y característica de la poesía hecha para ser escuchada, a las cuales, siguiendo la clasificación de los géneros literarios mostrada, se puedan clasificar como épicas, líricas y dramáticas o una combinación de estos tipos en diferentes proporciones más o menos diferenciables sin dejar de tener presente que los cantos vallenatos no son un género literario como tal, ni pueden serlo de acuerdo a sus características.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

 

Referencias

1 Gossain en Enfoque Vallenato, 2017, http://www.enfoquevallenato.com/vallenato-no-genero-musical-genero-literario-juan-gossain/

2 Wellek y Warren, 1959: 278; citado por Mª Paz Díez Taboada, en “La despedida, moderno subgénero de la elegía”SIGNA

3 Medina Lima, 2016, Mi aporte al estudio del Vallenato.

4 Genette, citado por Medina Lima, 2016, en Mi aporte al estudio del Vallenato.

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro, Guamal, Magdalena, Colombia, 1984. Estudiante de Historia y Patrimonio en la Universidad del Magdalena. Autor de los libros: El acordeón de Juancho y otros cuentos y Semana Santa de Guamal, una reseña histórica; ambos con Fallidos editores en el 2020. Ha publicado en las antologías: Poesía Social sin banderas (2005); Polen para fecundar manantiales (2008); Con otra voz y Poemas inolvidables (2011); Tocando el viento (2012) Antología Nacional de Relata (2013), Diez años no son tanto y Antología Elipsis internacional (2021). Ponente invitado al Foro Vallenato Clásico en el marco del 49 Festival de la Leyenda Vallenata (2016) y al VI Encuentro Nacional de Investigadores de Música Vallenata (2017). Su ensayo: El Vallenato protesta fue incluido en el 4to Número de la Revista Vallenatología de la UPC (2017). En el 2019 escribe la obra teatral Flores de María, inspirada en el poema musical Alicia Adorada, montada por Maderos Teatro y participa como coautor del monólogo Cruselfa. Algunos de sus poemas han sido incluidos en la edición 30 de la Revista Mariamulata y la edición 6 de la Gaceta Hojalata (2020). Colaborador frecuente de la revista cultural La Gota fría del Fondo mixto de cultura de La Guajira. 

 

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