Música y folclor

Encuentros con otros mundos produce Chabuco

María Ruth Mosquera

01/06/2018 - 08:40

 

El cantante Chabuco en una entrevista televisiva

 

Entre la Sierra Nevada y la Serranía del Perijá. En el valle inmenso, pero también en las cumbres de las montañas, en los picos de los árboles, los lechos de los ríos y en el murmullo cantarino de las aguas al fluir, vino al mundo Chabuco; envuelto en ese tejido natural que le nutrió el espíritu, junto con las melodías de guitarras, acordeones, pájaros, brisa y muchas otras que le llegaban naturales y se fueron infiltrando en su psiquis desde el momento mismo de nacer, aquella noche dominical de un primer día de junio bajo un cielo de acordeones, de guitarras y sones.

Ese contexto lo expresa como ser, como artista, como José Darío Martínez Acosta. Sólo basta ver el brillo que se instala en su mirada y el matiz particular que adquiere su voz al evocar los tiempos de infancia en Manaure, escucharlo describiendo los caminos para llegar a El Plan de la Sierra Montaña, en Perijá, o trepar el camino agreste hasta Chemesquemena, en la Sierra Nevada y ser testigo allí de la cofradía en torno a su papá, el atanquero Hugues Martínez, emblemático guitarrista de la música vallenata tradicional. Y es que el hijo guarda en su memoria la fotografía nítida de sus pasos del ayer, de cómo desde La Jagua del Pedregal (La Guajira) se cruza una montaña y se llega a Manaure (Cesar). “Es como cruzar la Sierra Nevada y llegar a Santa Marta”, simplifica. O elJugo de guayaba preparado con frutos cosechados por él, el bolis de guineo filo, el arroz de fideo, las viudas monumentales que despiertan el apetito con solo evocarla el bocachico, la costilla de cerdo, el plátano, la yuca, todo eso que se dispone sobre las hojas de plátano.

Cotidianamente, se juntaba con sus trece primos y se iban desde la temprana mañana para el río Guatapurí a jugar ‘La Lleva’. “Jugábamos con piedrecitas, nos perdíamos en los pozos, comamos butifarra…”. En el ocaso del día regresaban, preñados de amistad, de vida, de cantos, a sus casas, unas moradas de puertas abiertas, de común unidad entre vecinos y otras cosas que hoy añora. “Lo más bonito que tiene la tierra de uno es la provincia” y menciona a Fonseca, Villanueva, El Molino y otros pueblos donde “la gente no es de raza mala”.

Siendo hijo de Hugues Martínez, protagonista musical de su época, con su guitarra, con Bovea, galán de la lírica de Escalona (es Hugues ‘El pirata del Loperena’), con Juan Manuel Müegues en Manaure, los Salas en El Plan, los Mindiola en Atánquez, Gustavo Gutiérrez, Don Toba, Santander Duran, Freddy Molina, Octavio Daza… Era apenas natural que José Darío absorbiera el néctar puro no solo de la tradición parrandera y folclórica sino de la connotación de la amistad que subyace en la parranda.

Eran muchas músicas las que le llegaban. Estaban los cantos vallenatos, pero también había música del mundo, de diversos géneros, insignes artistas como los sonidos brasileros de los que el siempre quería saber más; de los peruanos, de Chabuca Granda, cantautora latinoamericana de –entre otras- ‘La flor de la canela’, que le gustaba tanto a su padre que terminó apodando a su hija ‘Chabuca’. “Y a mí, después que a mi hermana, me pusieron Chabuco y me quedé Chabuco”.

No podría decir con certeza en qué momento aprendió a tocar el acordeón, o la caja o la guacharaca o la guitarra, pero en cualquier reunión de amigos, se le ve agarrar el acordeón e interpretarlo con la fidelidad de un rey vallenato. Pero lo que sabe es “lo que me aprendí de oído, como los campesinos. El acordeón no es un instrumento teórico, pero vallenato para que suene lindo tiene que ser tocado como lo hace un campesino, que salen las notas del alma”. Andaba con ‘Coco’ Zuleta, hijo de Emilianito Zuleta, un hermano –no de sangre- que regaló la vida; “éramos parceros, viajábamos juntos para todos lados”, pero a Chabuco le daba temor cantar en las tarimas, espantado por una especie de miedo escénico que conjuró más tarde cuando llegó su búsqueda de nuevos horizontes lo instaló en la fría capital.

En Bogotá estaba su amigo Carlos Huertas Jr. –hijo del Cantor de Fonseca, Carlos Huertas- quien le contó que estaban audicionando para un grupo y hacer una gira; entonces él hizo un alto en su trabajo de oficina, se presentó en la audición y dejó a todos perplejos cuando entonó el canto de un hombre melancólico narrando el cariño que le tiene su pueblo, así: “Yo siempre soy Gustavo Gutiérrez, el que canta muy triste en el Valle, el del cantar herido. Por polvoriento que sea el camino, no le tengo miedo a la distancia, si allí encuentro el olvido” (Gustavo Gutiérrez). No había pasado un mes cuando estaba montado en un avión rumbo a escenarios internacionales, integrando la agrupación Los Pelaos, con la cual grabó una producción musical, en la que cantó un homenaje a Aníbal Velásquez.

Un tiempo como solista, cantando en los bares, explorando en esa herencia musical que le retumbaba en el corazón y en todo lo que podía absorber de las nuevas experiencias lo fueron madurando en lo que es. Así conoció a Alfredo Nodarse, compositor y productor e hizo con él la producción ‘Morirme de amor’. Los resultados no fueron los mejores: “Ni me pararon bolas. Me decían que grabara reguetón”. Pero cuando la pasión toma posesión y los sueños se han echado a andar, la única ruta posible es avanzar. “Me dolía pero ¿qué podía hacer? seguir pa’lante”, cuenta.  Luego vino ‘Nació mi poesía’, con el joven músico Nicolás De los Ríos, y esos cantos que le hablaban de su esencia lo inspiraron para seguir, siempre seguir.

Dos años después, en 2010, llegó Chabuco con ‘Clásicos del café la bolsa’, una producción musical distinta, con aroma a vallenato, tradición, fusión, bolero y latin jazz, que contó con la participación del arreglista, pianista y productor peruano Kike Purizaga y fue una especie de refresco tradicional con un toque internacional que ponía en escena los sonidos que escuchó en la Atánquez, Valledupar, Manaure, las montañas y que no era otra cosa que la integración de mundos que se hace tan posible cuando de música se trata.

Para la siguiente producción musical ‘De ida y vuelta’ (2013) lo esperaba un suceso inédito: La casa editorial El Tiempo sacó medio millón de discos con su edición dominical que estuvieron en manos de igual número de hogares, que les presentaba a Chabuco mostrándoles cantos de su tierra con sabor a flamenco, experimento que atrapó muchos corazones y lo instaló en el mundo con un estilo personal, como un conquistador musical de corazón, incluidos los de famosos artistas de otros géneros.

Ya con el bolero, el latin jazz y el flamenco contados como resultados positivos, el año pasado Chabuco, con su idea de llevar el vallenato sonoramente- con su riqueza lírica y narrativa- a otros lugares del mundo, se fue a Brasil, donde se sumergió en la producción de su nuevo disco, pasó tiempo con personajes como el productor Swami Jr, el dominicano Vicente García, pianista brasileño Zé Godoy, el colombiano José Quiñones, el cantautor español Alejandro Sanz. De allá regresó con Encuentros, una producción de vallenatos clásicos con sabor a zamba y bossa nova que ha sido descrito como una producción sinigual, un exquisito manjar musical, un premio en remanso en medio de tanta turbulencia de grabaciones y muchos otros conceptos de los miles fans que tiene regados por el mundo este artista.

“Siempre que he ido a Colombia, siempre que he tenido la oportunidad, me junto con gente como Chabuco, gente que realmente te enseña lo que es la música colombiana, porque todo el mundo conoce del vallenato, pero hay muchas formas de interpretarlo”, dijo hace poco Alejandro Sanz. Cuando tuvo en sus manos la canción Ausencia (Santander Duran Escalona), Sanz quiso que Chabuco le diera algún indicio de cómo cantarla, pues tampoco la conocía y nunca antes había cantado en bossa nova, pero Chabuco le dijo simplemente “canta como tú cantas” y así lo hizo. Sólo después de enteró que se trataba de un vallenato clásico. “Quedó sublime”, escribió una fanática.

En el caso de Swami Jr, era la primera vez que escuchaba ‘El cantor de Fonseca’ y no podía dejar de asociarlo a raíces folclóricas, a lo esencial; entonces vino otro de esos momentos en los que Chabuco asume su papel de embajador cultural y le contó todo alrededor de esa canción; “le conté que en Colombia todo el mundo se la sabe y que es de las más representativas del folclor vallenato” y todos viajaron al corazón del vallenato y surgieron propuestas sonoras y acomodaron compases para que todo sonara natural, para conectar a estas músicas en su punto preciso de hermanamiento, pues asegura Chabuco que tienen muchas cosas en común, que son músicas que se parecen. “El jazz, el flamenco y la música brasilera tienen cierta familiaridad que uno debe saber detectar y manejar para que el resultado sea excelente y no rechine al oído del oyente”. Y la muestra es la armonía que lograron imprimirle a Encuentros, que hoy está abriendo puertas en Colombia, el sur de California, México, por supuesto Brasil y muchos otros países.

Son en total diez canciones. ‘Amor comprado’ (Armando Zabaleta), ‘Besito de agua’, ‘La casa en el aire’  (Rafael Escalona), ‘Mi samba’, ‘Ausencia’ (Santander Durán Escalona), ‘Amor sensible’ (Fredy Molina), ‘Muñeca de porcelana’, ‘El cantor de Fonseca’ (Carlos Huertas) y ‘El almirante Padilla’ (Rafael Escalona) y ‘Margarita’ (Vicente García) que lanzaron como primer sencillo del disco y que es una obra compuesta e  interpretada por tres mentes: Chabuco con Vicente García y José Quiñones. “Quería mostrar mi faceta como compositor en este trabajo”, precisa y menciona ‘Besito de agua’ y ‘Mi samba’ que hizo con José Quiñones.

Es el de Chabuco un universo de encuentros no solo por la confluencia de las dos montañas más significativas de su vida sino porque su arte ha sido pretexto para hermanar músicas que en esencia son hermanas, para encontrar a personas que concluyen a su arte, atraídos por una especie de imantación especial o buena vibra que lo rodea y que él llama “la fuerza del corazón.   

––Y después de la samba, ¿qué sigue?

–– “El mundo”.

El artista Chabuco en múltiples encuentros con artistas internacionales (Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz, Lolita Flores...).

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya

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