Música y folclor

Indiscutiblemente “El Pulmón de Oro” (2)

Eddie José Dániels García

01/11/2018 - 02:50

 

Indiscutiblemente “El Pulmón de Oro” (2)
El cantante Poncho Zuleta / Foto: El Espectador

La imponencia vocalista de Poncho Zuleta siguió marcando su escala ascendente en 1973 cuando lanzan el álbum “Mi canto sentimental”, título empleado para venerar la bellísima canción del artista, la cual, a luz de la opinión, alcanzó el mismo record de aceptación y favoritismo que la interpretada por Jorge Oñate unos meses antes. En ese elepé Poncho hizo gala de su inigualable  potencia musical interpretando el disco “El trovador ambulante”, del recordado cantante y compositor atanquero Pedro García Díaz. Son muchísimos los versados en este campo que consideran que ésta es, si no la mejor, una de las mejores canciones interpretadas por “El Pulmón de Oro” de la música vallenata. En ese long play, también gozó de una aceptación inmensurable el tema “Paso a paso”, autoría del otrora excelente compositor villanuevero Ildefonso Ramírez Bula, también autor de “Rosa Jardinera” y “Terco corazón”, dos hermosas canciones vocalizadas por “El Ruiseñor del Cesar” en 1974 y 1975 respectivamente. 

No obstante, la crítica vallenata, en especial la valorativa, se aferra en afirmar que la máxima expresión vocalista de Poncho Zuleta alcanza la cúspide de la celebridad en 1974 cuando enaltece cada semestre de ese año con la publicación de los álbumes  “Río Crecido” y “Río Seco”, títulos con que inmortalizó las canciones del reputado compositor bolivarense Julio Fontalvo Caro.  En el “Río Crecido”, la tremenda fanaticada ponchozuletista se desbordó hasta el máximo escuchando y bailando los doce temas del elepé.  Y creo que fueron pocos los que se privaron de tararear las letras de “El indio Manuel María”, “Juana Bautista”, Mi Rosalbita”, “Nostalgia de Poncho”, “Río Crecido”, “La celosa”, “La muerte del buen amigo”, “Sabor de Primavera”, “Reminiscencias” y, por supuesto, “Mi salvación”, otra canción magistral de Poncho Zuleta que quedó grabada con letras de oro en las fulgurantes páginas de la música vallenata.

Ese mismo año, las brisas y las noches decembrinas se tornaron propicias e insuficientes para escuchar, bailar y parrandear con los doce discos antológicos que iluminaron el elepé “Rio Seco”, que fue considerado como el mejor regalo de la navidad.   Recuerdo que a las  emisoras no les alcanzaba el tiempo para promocionar las canciones, y en los rostros de la fanaticada vallenata se percibía la satisfacción y el regocijo escuchando los temas “Te sigo esperando”, “El cantante”,  “Río Seco”, “Tus sueños”, “El cantor del Valle”, “La polaca”, “Ojazos negros”, “Carmen Díaz”, “Morenita Manaurera”, “Fonseca”, “El turco Farid” y  “Buen comportamiento”, este último, compuesto por Poncho Zuleta con la intención de hacer una reflexión personal de lo que ha sido su vida y del aprecio que en ese momento  le había prodigado el folclor  vallenato.

Desde entonces, hasta cuarenta años después, la línea musical de Poncho Zuleta se ha mantenido inalterable en el ambiente musical: saboreando las mieles de la fama, cosechando triunfos y aquilatando un prestigio singular, tanto en Colombia como en muchos países extranjeros. Los seguidores del artista sabemos que Poncho es uno de los pocos cantantes que ha sido original en su estilo, y que son varios los vocalistas que en los inicios de su carrera musical no escaparon a la influencia ponchozuletista e intentaron   imitar el tono expresivo del cantante villanuevero. Entre ellos, me atrevo a mencionar, sin temor a equivocarme, a los famosos Diomedes Díaz, Beto Zabaleta e Iván Villazón, quienes en sus primeras grabaciones imitaron los  recursos melodiosos, los vibratos armónicos e inclusive la costumbre de lanzar ciertos dichos y expresiones en el desarrollo   de  los cantos.

Una nota que me ilumina la memoria en este momento fue la súbita separación de Poncho y Emilianito a comienzos de 1975, y que dio origen a una serie de comentarios ligeros en los seguidores de esta agrupación. Sin embargo, esta ruptura sirvió para recrear la música vallenata con la excelente dupleta que formaron Poncho y el consagrado acordeonista Nicolás Elías “Colacho” Mendoza, quien había sido Rey Vallenato en 1969. En el Long Play lanzado por el nuevo conjunto, titulado “Una voz y un acordeón”, la inconfundible voz de “El pulmón de Oro” alcanzó nuevos ribetes interpretando las letras de consagrados compositores. En este álbum fueron célebres “Norfidia” de Calixto Ochoa, “Despertar de un acordeón” de Antonio Serrano Zúñiga, “Con la misma fuerza” del Viejo Emiliano Zuleta, “Recuerdos de mi pueblo” de Camilo Namén Rapalino, “Fortuna y Desdicha” de Sergio Moya Molina, “Herida de mi alma” de Mario Zuleta Díaz, “Invitación Parrandera” de Enrique Pertuz y “Promesas de amor” del folclorista e historiador vallenato Julio Oñate Martínez.    

Un tema llamativo y polémico de este elepé fue la hermosa canción de Poncho titulada “Muero con mi arte”. Apenas empezó a escucharse, se generalizó el comentario de que este gracioso merengue  lo había grabado  Poncho para criticar a Jorge Oñate y lanzarle puyas sobre su incapacidad  para componer canciones: “Se me ocurre pensar que si algún día / ya no puedo cantar como ahora canto / seguiré componiendo mis canciones / para no retirarme de este arte. / Porque cosas que se quieren bastante / cuando son de profunda simpatía / y es que mi vida quizás daría / por el folclor que quiero tanto”. Aunque nunca se supo si fue verdadera la intención de Poncho, lo cierto es que “El Ruiseñor del Cesar” se sintió aludido y le respondió con el merengue “Mal entendimiento”, incluido en el álbum “La parranda y la mujer”, grabado por él y  Emilianito Zuleta a mediados de ese mismo año.

Asimismo, en todo el país y, sobre todo, en el medio vallenato es conocido el profundo respeto y la admiración que otros cantantes reconocidos le han tributado a “El Pulmón de Oro”. En este sentido son muchas los chismes y comentarios   que circulan en el corazón de la fanaticada. Un episodio recuerda que en una ocasión un periodista le preguntó a Jorge Oñate “si él se consideraba el mejor cantante de la música vallenata”. La respuesta de “El Ruiseñor del Cesar” fue espontánea: “Eso será, cuando se muera Poncho”.  Otra anécdota relata que una vez, en medio de una parranda solemne, Poncho le comentó a Diomedes: “Compadre, usted que haría si yo me muero”. Asombrado, “El Cacique de la Junta” le respondió: “Si usted se muere, Compadre, me tocará a mí ser el primero de la música vallenata”. La respuesta generó el asombro de los asistentes. Y para manifestarle su admiración Diomedes le dedicó a Poncho el disco “A un colega”, incluido en la serie Fiesta Vallenata de 1994.   

He tenido la fortuna de apreciar a Poncho Zuleta en algunas de las muchísimas oportunidades que se ha presentado en Sincelejo, ciudad que aprecia y donde, es vox populi, tiene amigos entrañables. También he cruzado con él algunos saludos ligeros en los descansos de sus actuaciones.  No obstante, he podido observar que no es igual el Poncho Zuleta cantando en casetas que el Poncho Zuleta cantando en los discos. Las diferencias se aprecian a primera vista: el timbre, el tono y el vibrato de la voz son diferentes. Es posible que estos cambios obedezcan al cansancio, los viajes, el alcohol, los trasnochos, las aclamaciones y el acoso permanente de sus admiradores.  Pero, con todos estos inconvenientes, siempre que canta, le sobra valor para deleitar a sus seguidores con varios discos que ha convertido en su fórmula sacramental: “Mi hermano y yo”, “El viejo Miguel”, “Luna Sanjuanera”, “Nativo del Valle”, “Arturo García”, “La sangre Llama”, “Indira” y “Así fue mi querer”, el hermoso paseo del destacado compositor romántico Gustavo Gutiérrez Cabello 

Así como sucedió con Colacho en 1975, Poncho se ha separado de Emilianito en otras ocasiones para grabar con Beto Villa, Raúl “El Chiche” Martínez, su sobrino Iván Zuleta y últimamente con Gonzalo “El Cocha” Molina. En este largo recorrido le ha proporcionado al folclor 41 elepés, o cedes, como se dice actualmente, álbumes que agrupan unas quinientas canciones, sin contar muchísimas que aparecieron en la serie anual de Fiesta Vallenata. De esta vasta producción, 33 álbumes fueron grabados con su hermano y Compadre Emilianito, el acordeonista que según la crítica especializada, es el que mejor se adapta y comprende el tono y a la potencia de su voz. Por esta razón, son muchísimos los zuletistas que no pierden la esperanza de ver nuevamente juntos a estos dos exponentes del folclor que tantos aportes y prestigio le han brindado a la música colombiana.

No puedo negar que siempre ha me causado una gran curiosidad el expresivo e infaltable saludo que le ha cursado Poncho   a dos grandes amigos en el recorrido de todos sus discos. Esto me hace pensar que el cantante profesa un alto sentido de la amistad y que existen algunos personajes que se han hecho merecedores de sus mejores afectos. Algunas veces, los saluda por separado y en otras, que son la mayoría, los menciona juntos. Me refiero a Alvaro Morón Cuello y Alvaro Muñoz Peñalosa, “los verticales”, así como él los califica en la  canción “Mañanita de invierno”,  aquel  bellísimo  paseo compuesto por su hermano Emilianito, donde evoca los fríos amaneceres de Villanueva, grabado en 1992. Y también recuerdo la pregunta que algún miembro del conjunto le hace a Poncho en el disco “Diosa de la serranía”, incluido en el long play “El Reencuentro” grabado en 1975: “Oye, Poncho, ¿y quién llegará?”. El cantante le responde: “La hembra con quien se organiza Alvaro Morón Cuello”.  

Y, aunque hace varios años no han vuelto a aparecer en los discos canciones de Poncho Zuleta, porque lentamente se ha ido apartando de la composición, considero que a “El Pulmón de Oro” le bastaron esas pocas letras que grabó en sus primeros tiempos para entronizarse como un excelente compositor en la música vallenata. Un caso similar sucedió con Juan Rulfo, el prestigioso escritor mexicano, a quien sólo la publicación de dos cuentos le fue suficiente para pasar a la posteridad literaria. Así también ocurrió con Ildefonso Ramírez Bula, Emiro Zuleta Calderón y otros recordados compositores. Actualmente, cuando ya está casi frisando los 66 años de edad, aparte de sus ocupaciones personales, Poncho está dedicado de lleno a la interpretación, realizando presentaciones a lo largo y ancho del país, complaciendo a su inmensa fanaticada y demostrando que con el portento de su voz, sigue siendo, indiscutiblemente, “El Pulmón de Oro” de la muy graciosa y aclamada música vallenata.

 

Eddie José Daniels García

Sobre el autor

Eddie José Dániels García

Eddie José Dániels García

Reflejos cotidianos

Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.

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