Música y folclor

Cumbia, Porro y otros aires hermanos

Cumbia, Porro y otros aires hermanos
Muestra folclórica de baile de Cumbia

Hablar de la Cumbia y del Porro, aires musicales originados en la región Caribe colombiana, es aludir a dos de los más preciosos aires musicales de nuestra patria. Aunque tuvieron sus orígenes en formatos muy diferentes a los actuales, lo cierto es que, bien sea con gaitas, flautas de millo, tamboras o guaches, también en Bandas de vientos, orquestas, grupos con guitarras o en conjuntos de acordeón, nunca pierden su sabor y su encanto, sino por el contrario, cada vez que se oyen sonar, en cualquier lugar del mundo, su cadencia y su métrica musical, invitan a parrandear o a mover el cuerpo, de tal manera, de otros ritmos, claramente se diferencian.

Muchos se preguntarán a sí mismos: ¿De dónde proceden estos aires, que cada vez que los escuchamos, nos generan una sensación de alegría y gozo?

Por nada del mundo podemos transigir, y aceptar que la Cumbia, por ejemplo, es de otras latitudes, porque se han hecho adaptaciones, que distan mucho de sus raíces, en países tales como, Argentina, en Chile, Perú, Ecuador, Panamá y México, por citar algunos. No obstante, ninguna de esas versiones posee ese encanto y esa magia que hechiza y hasta contribuye que al cantar y danzar, la persona se transporte y entregue con pasión a algo que forma parte de su vida. Así lo conciben en la región Caribe, en dónde tuvieron su origen, tanto la Cumbia como el Porro.

Vamos a detenernos unos instantes, para escuchar una Cumbia, muy propia de las tierras de la sabana sucreña, bolivarense y cordobesa. Uno de esos juglares que aún tenemos, se llama Carmelo Torres, y lo vamos a ver interpretando el tema “La Pava Congona”, de la autoría del gran Maestro de San Jacinto Andrés Landero.

A diferencia de los aires musicales denominados Vallenatos, los cuales en su expresión folclórica o típica, solo demandan de tres instrumentos, como son el Acordeón, la Guacharaca y la Caja. Para la interpretación de los aires sabaneros, resulta indispensable en su ejecución un cuarto instrumento, como lo es la Tumbadora.

De tiempo atrás se desató una controversia que, por lo visto, va para largo. Aunque la Cumbia y el Porro, son ritmos hermanos del Paseo, el Merengue, el Son y la Puya, por caprichos que no son del caso traer a colación por este momento, lo cierto es que, al efectuar una separación radical, y afirmar que determinados aires se llamarían Vallenatos, esta actitud trajo consigo una división que no ha sido superada aún.

El folclor del Caribe contiene suficientes elementos de integración, porque nadie en particular puede atribuirse autoridad para realizar clasificaciones, sin que haya un sustento de peso. La Cumbia y el Porro se dejaron de tocar en la subregión Vallenata, dado que, a partir de esa declaratoria, se puso el énfasis sólo en los 4 aires ya mencionados, que no son propiedad de un solo lugar sino de toda la Costa Caribe.

Si se pensara seriamente en una real integración folclórica regional, cuánto no se habría avanzado e igualmente consolidado el auténtico folclor de nuestro Caribe colombiano. Son diversos los festivales, los concursos o eventos en los cuales se promueven los aires musicales ejecutados en Acordeón tanto en Colombia como en otras latitudes internacionales. No obstante, se debería ampliar el abanico y no solo limitarlo a determinados aires, ya que con ello se está castrando a nuevos talentos y figuras.

Que todo evento que en Colombia se realizare, tendiente a estimular a las nuevas generaciones, sea de mayor amplitud. Si damos un vistazo general y nos detenemos a cuantificar el número de concursos que crecen y abundan por todo el territorio nacional, observamos que esos nuevos participantes se han venido quedando en el estrecho círculo que les ha sido impuesto por sus organizadores.

Si en Valledupar los organizadores del Festival desean aferrarse a unos parámetros establecidos, pues que prosigan en dicha labor, pero que surjan centenares de eventos, en los cuales haya una mayor libertad y tengan cabida todos aquellos aires tradicionales, que durante decenas de años construyeron nuestros Juglares. De igual modo, en Sincelejo, Sahagun, Arjona, etc, si su intención es la de continuar actuando en esa misma línea que definieron, pues que lo hagan.

El llamado que hago es a un despertar sin prevenciones, para no permitir que la tradición, raizal y clásica se pierda en su esencia. SI bajo el mismo formato se configuran nuevas corrientes, como la llamada Nueva Ola, pues que procuren sus propios espacios, pero no se confunda lo uno con lo otro. A esa riqueza patrimonial, como lo es toda la música de acordeón, en sus diversas vertientes folclórica, no la dejemos perecer, porque ha sido la razón de ser para muchas generaciones.

No limitemos nuestro propio folclor bajo marcas o rótulos que generan divisiones, sino por el contrario demos paso a aquello que conlleve o estimule a la ejecución de mayores aires o ritmos, de los más de 20 que se pueden ejecutar con Acordeón y que ya se encuentran arraigados en gran parte de la población, tales como los descritos y muchos más que no son del caso enumerar.

Antes de continuar con esta reflexión y llamado a las partes involucradas en lo enunciado anteriormente, los invito a detenernos un momento para deleitarnos con “La Cumbia Cienaguera”, tema que originalmente fuera grabado por el Pollo Vallenato, el guajiro Luis Enrique Martínez en el año 1950, pero en esta ocasión con el acordeón y la voz del tres veces Rey del Festival Vallenato, el sabanero Alfredo Gutiérrez.

Cuán importante sería que en Valledupar los organizadores del Festival de la Leyenda Vallenata, convocasen a todos los participantes en las diversas categorías, a que no solo ejecutasen los 4 aires tradicionales, sino también que incluyesen en su repertorio la Cumbia o el Porro. Esos también han sido aires interpretados por músicos de la subregión vallenata. De igual manera, se sugiere a los organizadores de los diversos concursos que se efectúan en la subregión sabanera, incluir el Son y la Puya. Eso sería el génesis para dar inicio a una visión más amplia y menos egoísta de las partes, y obtener cosas mayores, en beneficio de la población colombiana e igualmente de los nuevos talentos y figuras.

Ya los colombianos estamos hartos de tantas rivalidades, que producen una ceguera y no permiten avanzar, porque la altivez no deja que los directivos de muchos festivales cedan en sus posiciones, dado que consideran tener siempre la razón por encima de cualquier consideración, desconociendo el daño que con ello ocasionan.

Escuchemos ahora una selección de Porros clásicos del Caribe colombiano, a cargo de uno de los herederos de ese gran Juglar sabanero, como ha sido Lisandro Meza. Se trata de su hijo mayor, el “Chane” Meza, dueño de un estilo musical, que con su voz y Acordeón nos da una demostración de lo hermoso de este aire musical colombiano.

Vale la pena resaltar cuán grande es el folclor de nuestra patria, y cómo los ritmos del Caribe han traspasado fronteras, y ello se debe en gran medida a que estos aires queridos, alegres y bailables, emanaron de la inspiración de grandes juglares que con su Acordeón en mano, fueron trasegando muchos caminos y produjeron composiciones brotadas espontáneamente de sus mentes y corazones, siendo ello el mejor legado, que no podemos perder, sino conservarlo y ampliarlo, porque forma parte de esa identidad a la cual nos debemos y por ello somos conocidos. No propiciemos más divisiones ficticias subregionales: Somos parte de un todo, y nos debemos integrar, porque de este modo, estaremos fortalecidos y, por consiguiente, mantendremos en alto ese orgullo de ser parte de una nación musical que se esfuerza unida, en pro de una vida mejor.

Terminemos esta convocatoria en pos de la unidad folclórica, escuchando a la Agrupación Vallenata de los Hermanos Zuleta, cuando nos ofrece una selección de Porros para deleite de todos.

 

Alejandro Gutiérrez de Piñeres y Grimaldi

Sobre el autor

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Reflector

Gestor cultural y comunicador, Alejandro Gutierrez De Piñeres y Grimaldi expone en su columna “Reflector” anécdotas y sentimientos valiosos acerca de la Cultura Vallenata y el mundo de hoy. Un espacio idóneo para la reflexión y la memoria.

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