Música y folclor

Los mil y un ojos de Leandro

Henry Vergara Sagbini

22/06/2021 - 06:40

 

Los mil y un ojos de Leandro
Leandro Díaz y Gustavo Gutiérrez / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

Eran los tiempos de Matilde Lina, la misma que “cuando camina, hasta sonríe la sabana” y de aquellos lugares que “ya tienen su Diosa Coronada”.

Era también mi primer día de consulta, como médico rural, recién egresado de la Universidad de Cartagena, en el Puesto de Salud de San Diego, Cesar.

Ahí me aguardaban dos seres maravillosos, pertenecientes al mundo mágico de aquellas provincias bendecidas por Dios y la madre naturaleza: el Dr. Maya, quien le pronosticó a Rafael Escalona que “se ahogaría en la corriente del Cesar por andar de enamorao”, y el maestro Leandro Díaz Duarte, un ser intemporal, llegado al mundo en Hato Nuevo, Guajira, el 20 de febrero de 1928.

El Dr. Maya vino a darme la bienvenida, a ponerse a la orden; recuerdo su humildad y modales, propios de caballeros en vía de extinción.

Leandro trajo a Clementina Ramos Ustáris, quien padecía enorme y molestoso coto, pero que, según él, le servía de orientación en las noches de calentura, indicándole dónde quedaba el norte y dónde el sur de su fiel compañera.

Desde ese instante nació una amistad sincera y perdurable. En cierta ocasión, mientras conversábamos en su humilde pero digna vivienda, le solté la duda que tenía atragantada desde el primer día:

-Maestro Leandro, dígame la verdad. Conociendo, como conozco, que el proceso de la visión es sumamente complejo, y es la que nos permite apreciar la esencia del mundo exterior, yo dudo que usted sea ciego de nacimiento: describe en versos y canciones los encantos de la mujer amada, la hecatombe de El Verano y la explosión de colores de La Primavera, ¡con más detalles que el mejor de los videntes!

A lo que contestó meciéndose en su chinchorro guajiro:

–Médico, los ojos no ven lo que la mente no sabe. ¿Quién dice que yo no veo? Tengo miles de ojos sobre la piel, en la frente, oídos, en la punta de mis dedos, que iluminan mi alma… Veo lo que pocos ven… ¡los sentimientos!, y soy capaz de convertirlos en versos melódicos, para que, tanto Gabito como el ordeñador de Tocaimo, jóvenes y ancianos, blancos, indios o negros, los saboreen sin mezquindades. Yo no nací llorando; mi madre, María Ignacia, aseguraba que nací cantando y moriré cantando”.

Así fue, el 22 de febrero de 2013, en Valledupar, a sus 85 años, el maestro Leandro guindó, para siempre, su chinchorro de paseos y merengues, entre racimos de aplausos y luceros.

 

Henry Vergara Sagbini

@SagbinHenry

Sobre el autor

Henry Vergara Sagbini

Henry Vergara Sagbini

Rocinante de papel

Profesor y médico. La columna “Rocinante de papel” es una mirada entrañable a la historia y geografía del Caribe, y en especial de Cartagena (ciudad donde reside el autor).

1 Comentarios


Eriberto Martínez Martínez 11-01-2019 09:23 AM

Hermosa remembranza, profundamente emotiva que me humedeció los ojos. Tuve el privilegio largamente esperado de conocer la Guajira este diciembre que acaba de terminar, recorrer esos pueblos que apenas había escuchado en canciones, como Fonseca, Urumita, Barrancas, Maicao... Hato Nuevo. Y el alma se me quedó enredada en alguno de esos ríos majestuosos que bajan de las sierras. Me faltó haber visitado la tumba de esos grandes maestros, espero poder algún día volver. Gracias doctor Henry Vergara

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

El acordeón que recibió el Rey Vallenato Julián Rojas

El acordeón que recibió el Rey Vallenato Julián Rojas

Las lágrimas de Julián Rojas lo dicen todo. En medio de su lucha existencial, y del esfuerzo que realiza para superar una recaída e...

La Dinastía López y su inminente homenaje en el 48 Festival Vallenato

La Dinastía López y su inminente homenaje en el 48 Festival Vallenato

Tras el anuncio del adelanto de las convocatorias a concursos del Festival Vallenato para este año 2015, la cercanía del mayor even...

El canto vallenato, un cuento bien contado

El canto vallenato, un cuento bien contado

“El canto vallenato” es heredero directo de La Tambora, y al igual que esta, nace, crece y evoluciona en un entorno rural, con ol...

Canción vallenata: entre la tradición y los intereses comerciales

Canción vallenata: entre la tradición y los intereses comerciales

  Hoy parece aceptarse, con pocas discusiones, la tesis que defiende el nacimiento de la música vallenata en la ciudad colombiana de...

Julio Rojas no alcanzó a colgar la nueva foto en el Salón de Reyes Vallenatos

Julio Rojas no alcanzó a colgar la nueva foto en el Salón de Reyes Vallenatos

En una visita al Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, y después de ver la foto suya que está colgada en el ...

Lo más leído

¿Cuál es la función del arte?

Gemma E. Ajenjo Rodríguez | Artes plásticas

La danza contemporánea en Colombia

Vilma Guzmán | Artes escénicas

El fabuloso país del oro

Uriel Ariza-Urbina | Patrimonio

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados