Música y folclor

Juan Muñoz, correo y juglar

Arnoldo Mestre Arzuaga

14/08/2019 - 05:45

 

Juan Muñoz, correo y juglar
El correo y juglar Juan Muñoz / Foto: Magazin Dominical

Mucho se ha hablado y escrito sobre este juglar. Nacido en San Diego de las Flores, conocido como el rey de la puya (son pocas las personas que conocen cómo se salvó de las manos de Blasito).

En sus años de mozo fue correo. En aras de su oficio, recorría una buena parte del viejo departamento del Magdalena. haciendo escalas en fincas de amigos, caseríos y pueblos.

En uno de sus recorridos, cuando se dirigía a los venados, casi es asesinado por un asaltante de caminos llamado Blas Mojica (Blasito). 

Se salvó gracias a la intervención en su viaje de unos resguardos de tabaco y ron. Éstos casi que obligaron a Juan Muñoz a tocarles una parranda cerca de la finca Andalucía, de propiedad del matrimonio amigo conformado por Rafael Maestre Díaz y Mercedes Pinto.

El comerciante de mochilas y pieles de ovejas de apellido Molina pasó por donde estaba apostado Blasito esperando al correo Juan Muñoz; era una mañana lluviosa. Blasito, después de asesinar y despojar a Molina de las pocas pertenencias que llevaba, en su huida dejó pintado su enorme pie en el barro húmedo. Sin remordimiento alguno, se fue para Camperucho y allí enamorado le regaló a una dama del lugar un anillo que había quitado a su víctima. 

Cuando en el pueblo se enteraron del horrendo crimen, el inspector y unos voluntarios llegaron al sitio donde se encontraba el cuerpo de Molina. Uno de los acompañante vio las huellas pintadas en el suelo y le afirmó al inspector que sólo  de un corpulento hombre como Blasito podían ser aquellas pisadas.

Conocedores de la cumbiamba que se producía en Camperucho, se dirigieron hasta allá y precisamente en ese momento Blasito le estaba haciendo entrega del anillo a la hermosa camperuchera. Fue capturado y llevado al sitio del crimen y, al medir la pisada de su pie, éste tenía la medida exacta, prueba suficiente para ponerlo a disposición del juez de Santa Marta.

Blasito fue condenado y pagó un tiempo de su pena en el morro de donde se fugó sin explicación de ninguna de las autoridades. Se decía que Blasito tenía un pacto con el diablo y no había cárcel que lo atajara.

"De Valencia para abajo/ hacen los soles calientes/ salí con el cuerpo malo y un dolorcito en frente.
Dios se lo pague a Mercedes la de Rafael Maestre Días/ que me daba la bebida cuando me daba la fiebre”.

 

Arnoldo Mestre Arzuaga

Sobre el autor

Arnoldo Mestre Arzuaga

Arnoldo Mestre Arzuaga

La narrativa de Nondo

Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.

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