Música y folclor

Por el mismo camino

Alberto Muñoz Peñaloza

17/09/2019 - 05:55

 

Por el mismo camino
Dos gigantes del vallenato: Gustavo Gutiérrez y Alfredo Gutiérrez

 

La imagen permanece fresca, un medio día en la vieja calle 12A, a la altura de la casa del Burrito Vargas, muy cerca de la casa de la familia Aroca Martínez, a pocos pasos del portón posterior del Loperena y del entonces campito de las Tres Ave Marías, parrandeaban alegres debajo de los matarratones, en el centro de la calle, Moncaleano, Gustavo Gutierrez con su famosa “concertina”, Fredy Molina jalándole a la melódica, don Bambino Ustariz, y otros personajes de la época. Íbamos a jugar un picadito de futbol, pero nos quedamos de mirones.

Desde entonces, lo seguí cada vez que fue posible. Lo recuerdo con Gustavo Gutierrez, en visitas continuas a exposiciones de pintura y actos culturales en la recién inaugurada Casa de la Cultura “Cecilia Caballero de Lopez”. Iban juntos cada vez que podían.

El asunto es que primero fue miércoles que martes. Una noche en el club, “el flaco de oro” le ganó en franca lid a su muy reconocida timidez y, pese a la oposición de la mayoría, cantó “la espina” cuya letra impactó de entrada por algunos elementos poéticos diferentes al concepto creativo de los cantos de Tobias Enrique Pumarejo y Rafael Escalona, entre los más, cuyos cantos ya marcaban la tendencia preferencial. El director de la Billos Caracas Boys, que amenizaba la velada y era la orquesta de mayor talla, Billo Frometa, se enamoró de la canción, la grabaron y es un éxito de todas las épocas.

Gustavetas, como solía llamarlo el pintor Molina, había nacido en 1940 a pocos pasos del núcleo fundacional y fue distinto en todo: su pinta no era la del vallenato tradicional, más bien parecía un esquelético hombre venido de oriente, con la nariz que le faltó siempre al Turco Pavajeau para ser idéntico a su apelativo, la vestimenta era de elegancia alejada del caqui, adornaba su presencia con un pañuelo blanco al cuello y se alzó, desde siempre, con un caminaito de estrella de cine, que no de músico. El color de su piel contrastaba con la esencia vallenata que prima en sus creaciones musicales y en las palabras que, muy a los empujones, pronuncia cuando no encuentra excusas para no hacerlo. Parrandero, bohemio, noviero y, sobre todo, sentimental -como quien dice- ‘terreno abonado’ para sobresalir pese al interés suyo de no ir más allá de su liviandad.

Sé, porque lo vi en faenas parranderas, que su gusto musical era más universal, bajo la influencia del ambiente de su casa, donde su padre, Evaristo Gutierrez, fue un hombre que se comportaba como el más autóctono en la temporada carnestoléndica, en las costumbres religiosas y en la vecindad, pero más allá, sus preferencias musicales procedían de instrumentación diferente de caja, guacharaca, acordeón, y de bonanza rítmica distinta de los cuatro aires tradicionales.

Después de la inauguración del Departamento del Cesar, el rebelde del acordeón Alfredo Gutierrez, publicó desde el sello discográfico “costeño” de Codiscos, el Larga duración “Romance Vallenato”, con un contenido musical que constituye el punto de partida del Vallenato romántico como corriente musical en la cual ha trasegado Gustavo Gutierrez Cabello con su estilo cautivante, sin que él hubiera creado el lirismo en el vallenato.

En “romance vallenato” el contenido revela la aparición de nuevas figuras de la composición: cuatro cantos de Alfredo Gutierrez: ojos indios, la que se fue, el amor y cabellos cortos; tres del sincelejano Ruben Dario Salcedo: corazón de acero, ay elena y capullito de rosa; me dejaste solo, de José Garibaldi Fuentes; lejanía, del sandiegano Jorge E. calderón; por qué te marchaste, del Dr Pedro Garcia Diaz; los novios, de Fredy Molina Daza y confidencia, de Gustavo Gutiérrez. Puro romanticismo, fue un éxito ese trabajo y en la misma anualidad Jorge Oñate, cantó seis obras del Dr Alonso Fernandez Oñate, con el conjunto de Emilio Oviedo. Todos los temas sonaron muy bien, pero “los novios” y “confidencia” se hermanaron para permanecer con su carga exitosa como muestra irreversible de su peso histórico.

Vino entonces, el volumen 2 de “Romance Vallenato”, en la misma línea creativa: dos temas de Alfredo Gutierrez: se acabó quien te quería y dientes de marfil; tres de Rubén Darío Salcedo: paraíso, golondrina y tus amores; dos de Fredy Molina: a nadie le cuentes y adiós noviazgo; tus recuerdos de Jorge E. calderon Becerra; vente conmigo, de José A. Rodriguez, irrumpió para quedarse el gran Beto Murgas con el paseo cariñito mío y, de Gustavo Gutierrez Cabello, mariposita.la corriente romántica se movía con paso firme sin que hubiese sido creada por un solo compositor. No todos avanzaron ni la totalidad fue incluida en los trabajos de Alfredo. Santander Duran Escalona, Rita Fernández Padilla, Sergio Moya Molina, Mateo Torres, entre otros, se movían en “esas aguas”, mientras que Emiro Zuleta y otros, alistaban artillería, en materia lírica.

En 1969, para el segundo Festival Vallenato, Gustavo Gutierrez se convierte en el primer ganador del concurso de la canción inédita con la obra bellísima “rumores de viejas voces” que no, por constumbrista, omitio acariciar el alma romántica vallenata con hermosos giros de versos y melodía. Un año después, en 1970, con motivo de tercer Festival, Fredy Molina, resultó ganador del concurso de canción la inédita con el paseo “el indio desventurado”, llevado al disco, como la canción de Gustavo “rumores de viejas voces”, por Alfredo Gutierrez. Resulta llamativo para los curiosos que Gustavo, en su primera participación festivalera, iniciándose el concurso de la canción inédita, se ocupará de un tema costumbrista que fue un campanazo de alerta que derivó, más de cuarenta y cinco años después, en la declaratoria del Vallenato como patrimonio inmaterial de la humanidad: “ya no se escuchan las notas acordes, de viejos sones de  Tobias Enrique, Jaime Molina y sus versos de amores, hoy quieren irse por odios y piques (…) ya se alejan las costumbres, del viejo Valledupar, no dejes que otros te cambien, el sentido musical”. Y lo es también la temática indigenista, con significativo reclamo social a bordo, en “el indio desventurado”: “…en la cabecera ‘el badillo, cerquita de la nevada, quedan dos seres tendidos, sobre una tierra quedan en la nada, abrazados en sueño eterno, como haciéndose el amor, la soledad y el silencio, se contemplan con el dolor; y cuentan de esa leyenda, que el indio desventurado, tan noble sería su pena, que fue y murió a su lado (…)”.

En ese festival de 1970, Calixto Ochoa ganó de manera categórica como rey Vallenato, pero también se presentó Emilianito Zuleta, con Jorge Oñate, en el canto e interpretación de la guacharaca. Y en diciembre, salió al mercado el primer disco de larga duración, con Jorge Oñate en el canto y los hermanos Lopez. No grabaron ninguna canción de Gustavo ni de Fredy Molina. Es más, pasaron varios años para que el jilguero de América interpretara sus canciones en los estudios de grabación. Poncho Zuleta, y Emilianito, grabaron dos años después y tampoco les grabaron en el primer trabajo, pero lo hicieron en el segundo, cuyo título es La cita, grabándole “mis amigos me recordarán” a Gustavo Gutierrez y en 1973, “no hay dolor en mí”.

En 1972, el conjunto de los hermanos López y Jorge Oñate, grabaron, amor sensible, un hermoso paseo de Fredy Molina, que gustó muchísimo y tendría más éxitos veinte años después al incluirlo Carlos Vives en “Clásicos de la provincia”. En esa anualidad, en el album “Reyes Vallenatos”, incluyeron “tiempos de la cometa”, de Fredy Molina, que también fue exitoso en la versión discográfica de Alfredo Gutierrez. En 1974, Jorge Oñate, grabó de Gustavo “inquietud”, y “dos rosas” de Fredy Molina.

A los 27 años de edad, el 14 de octubre de 1972, Fredy Molina partió a la eternidad, en dolorosa, como inesperada partida, que produjo gran consternación en Colombia. La noche anterior al novenario, en La voz del Cesar, en plena Plaza Alfonso López, fue grabado un homenaje especial. Cantó Gustavo “por el mismo camino”: Te canto Fredy Molina, te canto con mil placeres, tú vives muy jovencito, enamorando mujeres, pero se te pasa el tiempo, y sigues mariposeando, no cojas malos ejemplos, ya deja de andar volando; mira que tú vas por el mismo camino que yo, buscas placer y te enamoras de cualquier mujer; mira que yo arrepentido ya de ese vivir, busco un amor Dios quiera pronto lo he de conseguir (…) en el cerrito las cabras que queda allá e Patillal, bajando viene un novillo no tiene donde pastar, tú vas a quedar lo mismo de Pena vas a sufrir, óyeme bien primo hermano si no cambias de vivir…”. Fue grabado por Poncho y Emiliano, en el primer volumen de “Fiesta Vallenata”.

Fredy Molina le respondió, en su momento, con “Buscando un nido”: “(…) tu son después de analizarlo, me dejó un problema que explicar; dejo de andar mariposeando cuando consiga la mujer, esa que Dios pa’l hombre ha creado como su eterno y fiel querer, lógico toca primo hermano de hacer lo posible dar con él; soy ni aquel pajarito que va cansado, ay de tanto volar buscando un nido, busca la compañera que ha soñado, y la suerte no lo ha favorecido; hoy espera Molina de corazón, a la que sea en la vida su eterno amor (…) hay que comprender la vida y vivir la realidad, la esperanza no es perdida mientra’ exista oportunidad, solo es feliz el que camina, en busca de felicidad (…)”.

Se amaron, se respetaron siempre, Gustavo grabó muchas de sus canciones y de Fredy Molina. Diomedes hizo lo propio con nuevas ‘del que vive’ y le puso su sello a algunas de las de Fredy. Septiembre, es el mes de “la nacencia”, como decian antes, de Gustavo -un mes después del natalicio de Fredy y un mes antes de su peregrinaje eterno-, muy buena oportunidad para estas evocaciones.

 

Alberto Muñoz Peñaloza

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

1 Comentarios


Rosana fernandez Angarita 17-09-2019 10:10 AM

Que bueno que vuelvan a los inicios del Vallenato y que descanten todos los personajes que hicieron grande nuestro Folklor ..Mi orgullo más grande es ser hija de quien fui y ha de nacido donde nací y eso es mi sello de presentación ante el mundo .

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