Música y folclor

El canto de Martina Camargo, un homenaje al Río Magdalena

Samny Sarabia

25/02/2020 - 06:35

 

El canto de Martina Camargo, un homenaje al Río Magdalena
La cantora Martina Camargo / Foto: Samy Sarabia

Bajo la mirada del hijo más ilustre de Becerril, el cantante Rafael Orozco Maestre, la tambora y los cantos de Martina Camargo se tomaron la plaza principal de este municipio en días pasados. El lugar estuvo lleno de niños y jóvenes que, en su mayoría, están vinculados a los procesos de formación musical que la Casa de la Cultura adelanta por la preservación de los aires de la tambora en la región, y que ven en la cantautora bolivarense, uno de las más grandes figuras de este ritmo en Colombia.  

“El escenario es perfecto”, manifiesta la maestra Martina; conocida en el país y fuera de él como la “Sirena del Río Magdalena”. Y no es para menos, cuando la hija del cantador y compositor, Cayetano Camargo inicia su canto, hechiza. Es como si su voz, unida al sonido de la tambora, desencadenaran un rito de seducción caribeña de la cual es imposible evadirse. El canto de tambora, una tradición ancestral con la que nació y creció, que ha protegido y que desea seguir difundiendo hasta el final de sus días.

De pequeña, en su natal San Martín de Loba, siempre vio y escuchó a su padre, cuidar y hacerle versos al río, versos que hoy se han convertido en bellos cantos que se pueden apreciar en los cuatro trabajos discográficos que ha regalado a la industria musical: ‘Martina Camargo, aires de San Martín: música de la ribera del Río Magdalena’ (2005), ‘Canto y juego a ritmo de tambora’ (2008), ‘Canto, palo y cuero’ (2009) y ‘Paisaje en tambora’ (2018).

Temas como ‘El mohán’, ‘Las olas de la mar’, ‘Me robaste el sueño’, ‘La pluma’, entre otras composiciones de su padre y de otros grandes compositores de la tambora en Colombia, se han amplificado en la voz y en el sentimiento que la maestra Martina imprime en cada una de sus interpretaciones; engrandeciendo al folclor colombiano, pero también lanzando una voz de alerta sobre el cuidado del río que representa la identidad de toda una nación.

Si bien, pertenece a una de las dinastías musicales más representativas de los aires de la tambora en Bolívar, afirma que fue de su papá de quien heredó su amor al río Magdalena; motor económico, cultural, social y existencial de los pueblos ribereños de los departamentos de Bolívar, Cesar y Magdalena. “Para mí el Río Magdalena es vida; fuente de inspiración y comunicación. El agua es más importante que el oro, más importante que todas las riquezas de la tierra, el agua lo es todo. Sin el agua no se puede vivir, por eso a la naturaleza hay que respetarla, apreciarla y cuidarla. Si no cuidamos el agua, no vamos a vivir mucho tiempo”, anota.

En su recorrido por la música ancestral ha llevado los cantos del río y el sonido de la tambora por diversos rincones de Colombia y el mundo, pero son las polvorientas calles de San Martín su mejor escenario, sobre todo si lo visita en el marco del Festival Nacional de la Tambora, certamen que ganó en el año 1989.  “En mi país he tenido muchos momentos mágicos porque he llevado la tambora a lugares donde se desconocía esta sonoridad y la gente queda impactada de la belleza de esta tradición, pero San Martín de Loba es la cuna de la tambora, no porque allí haya nacido este género sino porque se ha mantenido viva, es un pueblo que la preserva; se puede ver a los niños y jóvenes cantando y bailando tambora de manera permanente”.

Aunque en el ámbito cultural, se le considera una innovadora de la música de tambora por los sonidos y la energía que le imprime a su puesta en escena, su preocupación radica principalmente en buscar una manera fresca y llamativa de presentarla a las nuevas generaciones para que éstas la conozcan y se apropien de ella. Prueba de esto es el disco ‘Canto y juego a ritmo de tambora’ con el que ha construido una pedagogía para conservar la memoria de los viejos tamboreros e inculcar valores a los niños y jóvenes que asisten masivamente a los talleres que dirige en las poblaciones donde lleva su canto tradicional.

“Los juegos permiten preservar los valores, porque en los juegos hay reglas y las reglas se tienen que cumplir; así mismo, se tienen que cumplir las reglas de la sociedad. Para eso son los juegos, y es lo que yo transmito en mis talleres a niños, jóvenes y profesores que asisten a estos cursos. Hay que jugar porque el juego mantiene los vínculos de amistad, la familia y la comunidad se integran por intermedio del juego, además, se fortalece la motricidad y la parte cognitiva de las personas.

La satisfacción que Martina Camargo siente, aflora cuando narra las experiencias que la tradición tamborera regala cada día a su vida; su voz ha llegado a varios países de Latinoamérica, Europa y África donde se ha sentido como en casa, porque, al fin y al cabo, es como volver a sus raíces. Su canto se ha escuchado en Egipto, Kenya, Burundi, Etiopia y en el Oriente Medio en el Líbano. “Ha sido fascinante llegar hasta esos lugares, el público queda marcado de la misma manera en que quedo yo con la impresión que se llevan de la tradición que con amor les comparto”.

Para este año, prevé un nuevo lanzamiento discográfico más para celebrar sus 30 años de vida artística, cumplidos en el 2019. Todavía no lo ha bautizado, tampoco sabe en qué fecha lo presentará al público, pero ya prepara este nuevo material, que sin duda seguirá encantando a los amantes del folclor en el país y fuera de él. Lo único que asegura es que, en este, al igual que en sus trabajos futuros, seguirá rindiendo homenaje a su padre y al Río Magdalena, sustento del universo de la tambora.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny

1 Comentarios


Hanner José Freyle Nieves 28-02-2020 11:17 AM

El mundo evoluciona para bien o para mal, más eso sucede en lo cultural que se resiste a no dejar borrar lo ancestral con representantes que sobreviven ante lla mediocridad y el facilisimo comercial. Apoyo totalna Martina Camargo.

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