Música y folclor

El Compae Menejo y sus Calabacitos Alumbradores, según Calixto Ochoa

Frank Acuña Castellar

09/06/2020 - 04:15

 

El Compae  Menejo y sus Calabacitos Alumbradores, según Calixto Ochoa
Ilustración del compae Menejo, por Wilfrido Ortega Rey, y el cantautor Calixto Ochoa

Pocas canciones y personajes de la cultura popular han logrado posicionarse a través del tiempo y se han convertido en mitos urbanos de impacto generacional, como el Compae Menejo y los Calabacitos Alumbradores de Sampués. Esta canción ha pasado a ser, tal vez la mejor carta de presentación para cualquier sampuesano que visite o habite otras latitudes del territorio nacional.

La inmejorable composición del célebre Calixto Ochoa se ha convertido en el cántico por excelencia que “identifica” a Sampués y a sus habitantes, comparable con canciones como “Se va el caimán”, “Fiesta en corraleja”, “¡Ay!... mi llanura”, “La Piragua”, entre otras. Temas que, al ser escuchados, nos hacen visualizar de manera inmediata la idiosincrasia propia de un entorno y sus habitantes, haciéndonos pronunciar expresiones típicas relacionadas con la región en particular, y recordar a algún amigo o familiar oriundo de ese territorio.

El Compae Menejo es un personaje, aunque imaginario, muy real para todos los sampuesanos, y de un valor tan espléndido que podría decirse, sin sobrestimarle, que además de histórico y cultural posee un valor sentimental que provoca que cualquier sampuesano que al encontrarse lejos de su tierra la extrañe más al momento de escuchar la melodía; la quiera con más ímpetu y se sienta más sampuesano que nunca.

Aunque la canción lleva por título “El Compae Menejo”, se ha popularizado más con el título de “Los Calabacitos”, tal vez por lo sonoro y nativo del nombre, y por la forma como ha sido utilizada para “mamar gallo” y en cierta forma caricaturizar a los sampuesanos. No obstante, más que ridiculizarlos, la canción y el personaje le han dado y continúan dándole esplendor a Sampués y a los sampuesanos, al ser retratados como los habitantes de un próspero pueblo de la Sabana, pionero en el uso de la luz eléctrica.

Con todos estos antecedentes históricos y vivencias propias, decidí aventurarme y acercarme al Maestro Calixto Ochoa a través de un diálogo directo, para adentrarme un poco más en la génesis del Compae Menejo y los Calabacitos Alumbradores. Sin embargo, entrevistar a Calixto Ochoa, -un legendario juglar viviente de nuestros cantares y un personaje del folclor nacional-, representaba para mí un verdadero desafío. Era la primera entrevista que hacía en mi vida, pero la familiaridad y “bacanería” del Maestro fueron desbaratando cualquier temor o inseguridad que experimentaba al momento de enfrentarme a algo nuevo y de acercarme a la hora final de formularle la primera pregunta.

Pasadas las tres de la tarde, Carlos “El Mono” Palmett y yo fuimos invitados a pasar al acogedor kiosco donde el Maestro aún compone sus excelsas creaciones; recibidos con cerveza charlamos sobre generalidades y a carcajadas fuimos descubriendo quién era cada uno.

En el popular barrio “La Terraza” de Sincelejo nos sumergimos en una travesía por la historia del folclor, la música y la cultura sampuesana. De repente, ese temor se convertía en ansiosa camaradería; y poco a poco fuimos viajando al pasado, y en ese proceso de “retorno a la tierra” me topé con una historia más que fascinante, increíble para mi, al saber que de una u otra manera me encontraba ligado a un episodio clave para la historia y evolución cultural de Sampués.

Ni en mi más desaforado sueño de exageración imaginé que el Compae Menejo y sus Calabacitos Alumbradores pudieran llegar a parecerme tan cercanos y familiares, como ahora que sé que mi abuelo Pacho Acuña fue definitivo para originar una idiosincrasia tan propia y única sobre Sampués y su gente.

A través de este diálogo con el Maestro Calixto Ochoa se recrea un momento irrepetible en la historia casi perdida del pueblo sampuesano.

Frank Acuña: ¿En qué año compuso el tema Compae Menejo?

Calixto Ochoa: Ese tema lo compuse en el año 1960.

¿Por qué escogió precisamente a Sampués como escenario de la canción?

Resulta que para esa época yo me dedicaba a ir de pueblo en pueblo, de fiesta en fiesta cantando mis canciones y tocando en parrandas y bailes, y el tema Compae Menejo inicialmente hablaba de Sincelejo, pero estando en Sampués durante sus fiestas y cantando la canción en una parranda la gente gozaba mucho con la letra, y le hacía mucha gracia la historia, y un señor allí presente, don Pacho Acuña, me sugirió y pidió que fuera Sampués y no Sincelejo el escenario de la historia del Compae Menejo. Inclusive en Tolú Viejo, también me pidieron que fuera ese pueblo el escenario de la canción, pero finalmente acepté la sugerencia de don Pacho; que, por cierto, casi me cuesta la vida.

¿Por qué casi le cuesta la vida?

Al principio, después de grabada la canción, recibí amenazas de gente de Sampués, porque a algunos sampuesanos nos les gustó el tema, tal vez porque no entendieron el significado de la canción o mal interpretaron la letra, y me cuentan que cuando pasaban los buses de otros pueblos por el centro de Sampués y gritaban “¡Menejo!”, “¡Compae Menejo!”, “¡Calabacitos!”; los sampuesanos, les tiraban piedras y les rompían los vidrios. Imagínese lo que hubieran hecho conmigo si llegaba a Sampués para esa época. Pero, si escuchan bien la canción se darán cuenta que de lo que yo hablo es del progreso de Sampués, de que llegó la luz eléctrica a ese pueblo, y que el pueblo estaba “en adelanto”.

Entonces ¿por qué no les gustó la canción a los sampuesanos?

Eso algo que ni yo mismo entiendo, porque la canción no dice nada en contra de Sampués y los sampuesanos, al contrario le reconoce cosas buenas, mal hubiera sido, si yo hubiera dicho que el Compae Menejo era sampuesano y llegó a Sincelejo o a cualquier otro pueblo y allí conoció la luz eléctrica; ahí si hubiera ofendido a los sampuesanos.

¿De qué manera conformó la imagen del Compae Menejo?

El Compae Menejo es un personaje que yo mismo inventé y que nace de las vivencias cotidianas que he tenido a lo largo de mi vida como músico y habitante de estas tierras, es un campesino típico de la sabana.

¿Hubo algún modelo real del cual se derivó la apariencia de este personaje?

No, como ya le dije, el Compae Menejo es un invento mío, puede ser cualquier persona, me basé en mis vivencias y en la gente campesina que conocía.

El nombre Menejo, ¿de dónde sale?

Yo nunca le pongo nombres propios a mis personajes, precisamente para no ofender a nadie, así que Menejo es un nombre también producto de mi imaginación, es un nombre que yo inventé, así como “Remanga” o “El Amigo Chan”.

El periodista Frank Acuña junto a Calixto Ochoa

 

¿Qué recuerdos gratos le dejó esta composición, sabiendo que cada canción le deja más que reconocimientos materiales a los creadores clásicos como usted?

Me dio mucha popularidad, porque la canción gustó en todo el país, fue un éxito nacional, a donde quiera que íbamos con “Los Corraleros de Majagual” siempre la pedían, hasta en los Carnavales de Barranquilla de esa época ganamos el Congo de Oro con “Los Calabacitos”. Aunque, también tuve mis problemas porque algunos sampuesanos se disgustaron, pero me cuentan que en cierta ocasión llegó un señor de Bogotá, un abogado y en plena fiesta de toros reunió al pueblo y le explicó a la gente que la canción le había dado realce a Sampués y que no tenían por qué estar disgustados conmigo, ni con la canción y el mal entendido se fue arreglando.

La imagen o figura del Compae Menejo se ha convertido en un referente de la cultura popular sampuesana. Si hubiera decidido explotar más el personaje, ¿qué otra historia sobre él hubiera contado en otra canción?

Son varias las historias y canciones que se derivan de la primera composición que es Compae Menejo, a la que le siguen, “Calabazo con Bejuco”, “La Muerte de Menejo”, “Rebrundicio” y una contestación que le hice a Joaquín Bettín que se llamó “Se Cabrió Menejo” por una canción que él me hizo referente a “Los Calabacitos”.

Mencionó usted al recordado Maestro Joaquín Bettín. ¿Qué opinión le merece este músico?

Mi compadre Joaco, fue un gran amigo, músico y compositor sampuesano, hijo del pueblo, que le dejó un gran legado a los sampuesanos, como lo es la Cumbia, una composición inmortal, una creación única conocida en el mundo entero. Joaco debería ser un personaje reconocido ampliamente por todos los sampuesanos, porque gracias a él conocieron a Sampués y a su gente, y así como el tema del Compae Menejo, la Cumbia Sampuesana le dio identidad al pueblo sampuesano.

¿Qué lugar cree usted que debe ocupar el Compae Menejo en la vida de Sampués y los sampuesanos?

Depende de los mismos sampuesanos y del valor que le den al personaje y a la canción, porque prácticamente la canción podría convertirse en un himno del pueblo, pero vuelvo y le repito, todo depende del valor que en Sampués le den a la canción y al Compae Menejo. Personalmente pienso que todos los sampuesanos deben sentirse orgullosos por la canción y su personaje.

Si pudiera describir al Compae Menejo, ¿cómo lo haría?

Un campesino con un sombrero vueltiao ó concha e´ jobo viejo, una franela amansa loco, mochila, garabato, cubierta al cinto con su machete, pantalón arregazao con el fundillo remendao, abarcas tres puntás, de unos 60 años, montado en un burro prieto, con las piernas cruzadas ó banquetiao, fumando tabaco y por supuesto con los calabacitos alumbradores en la mano.

¿De qué se sorprendería o asombraría el Compae Menejo si regresara a Sampués?

Creo que ahora el Compae Menejo diría: “Carajo si aquella vez llegó la luz a Sampués, ahora sí que está más adelantao”. Risas.

¿Es el Compae Menejo sampuesano?

No, no es sampuesano, es del monte, de la montaña.

Maestro Calixto, por último, ¿tiene usted alguna anécdota qué contar acerca del tema del Compae Menejo y los Calabacitos Alumbradores?

Hay una anécdota muy buena, que aunque no me pasó a mi me parece muy divertida; resulta que como la canción habla de una tienda donde el Compae Menejo fue a comprar el calabacito alumbrador; a una señora que tenía una tienda en la plaza de Sampués, se la tenían al rojo vivo con el cuento del calabacito; y en una ocasión llegó un chinuano en su carro, y de manera burlona le pregunta a la señora que si había calabacitos alumbradores; la señora ya al borde de la desesperación por el cuento le contestó al chinuano: “el último se lo vendí a tu madre, hijueputa… ”. Risas.

***

La memoria histórica de los pueblos se constituye en un fabuloso medio para lograr finalmente el arribo a un estado superior del espíritu, y por añadidura un progreso material posterior. El sentido de pertenencia que se deriva de la cultura popular y el conocimiento de las raíces, se encuentra en cuidados intensivos en Sampués, por no decir que ha muerto. Sin embargo, la intención de algunos sampuesanos dentro de los cuales me cuento, ha sido desde hace años la promoción de una cruzada por la búsqueda de identidad y brújula cultural e histórica, pretendiendo rescatar la memoria colectiva de otrora a través de distintas actividades y decisiones que despierten el sentido de pertenencia y la conciencia ciudadana.

En este caso en particular del Compae Menejo y su “macondiana” existencia, se pretende resucitar esa idiosincrasia que en otro tiempo identificaba a Sampués de un modo tan sublime, que el hecho de “ser sampuesano” se convertía plenamente en una cualidad insoslayable.

 

Frank Acuña Castellar

Economista. Sampués, 1977. Investigador social y Activista cultural

 

Acerca de este artículo: esta entrevista realizada el 8 de julio de 2005, con la colaboración de Carlos “El Mono” Palmett QEPD y Joaquín Libardo Márquez. Ilustración Compae Menejo Wilfrido Ortega Rey (Dibujo Artístico a la tinta en la técnica Plumilla, en el estilo Realismo Social de la Cultura Popular Caribe, realizado en 2011 y basado en la descripción que hiciera el propio autor de la canción en esta entrevista).

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