Música y folclor

“El Chiche” Maestre: un compositor agradecido con Dios

José Luis Ropero de La Hoz

01/10/2012 - 11:25

 

El Chiche Maestre En una tertulia realizada en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, el destacado intérprete y compositor de la música vallenata, José Alfonso “El Chiche” Maestre, brindó a los asistentes dos horas de bellas canciones, divertidas anécdotas, y la conmovedora historia de un hombre  luchador, convencido de su gran talento y decidido a alcanzar grandes metas haciendo siempre lo que le gusta.

Sus inicios en la música los recuerda como un juego, en el que con sus dos hermanos recogían por la calle las latas de Aceite Zeta que encontraban tiradas, les hacían unos huequitos (a modo de botones) y se imaginaban tocando un acordeón de onomatopeyas “tipi, tipi, tipi, tipitipitipi, tipi, tipi”.

Al respecto comenta entre risas: “hacíamos concursos para ver quién era el mejor acordeonero, si uno hacía de Alejo Durán  el otro de Alfredo Gutiérrez, hasta que papá nos encargó un acordeoncito a Maicao y ése fue el aguinaldo de diciembre para los tres”.

Los tres hermanos demostraron un talento natural, por lo que pronto organizaron un conjunto y se presentaron en la categoría infantil del Festival Vallenato obteniendo grandes resultados, pues en 1974 Gustavo (el hermano mayor) se coronó Rey del acordeón y en 1978 el logro le correspondió a José Alfonso.

En esa época, “El Chiche” jamás imaginó convertirse en compositor, su sueño era ser el acordeonero de un gran cantante como Jorge Oñate o Poncho Zuleta, pero en su vida sucedieron esos cambios que marcan el destino de todo genio creador y lo diferencian de los demás mortales.

Luego de terminar su bachillerato en el Colegio Nacional Loperena, se fue para Bogotá donde empezó a estudiar comunicación social en la Universidad de la Sabana. Aunque para esa época trabajaba como acordeonero tocando en bares y serenatas, tuvo que retirarse en el cuarto semestre por falta de dinero para continuar la carrera.

En esas circunstancias, alejado de sus seres queridos y solo en la capital, es cuando compone la canción “Que siga la fiesta”: un himno a la nostalgia, en el que expresa la falta que le hace su tierra y sus amores, como bien lo dice uno de sus conmovedores estribillos “... yo me siento solo, ay ay ay, ay ay ay, no hay quien me consuele...”.

Pero no hay mal que dure cien años y el que persevera alcanza, así que la fortuna le sonrió cuando luego de escuchar su canción, Iván Villazón le comunicó: “hemos quedado impresionados y te la vamos a grabar”, corría el año de 1986. Cuando le contó a la señora Elsa, ella con su amor de madre sólo atinó a decir: “no te preocupes hijo, que si la canción no le gusta a ninguno a mí sí me va a gustar”.

Tras semejante éxito la bola empezó a rodar y su fama de buen compositor se regó como pólvora, así empezó una etapa muy prolífica de su vida en la que todos los grandes de la música vallenata han grabado sus canciones.

Respecto a la situación actual del mercado musical el maestro opina que es mucho más competida que antes, dada la gran cantidad de jóvenes compositores e intérpretes; pero a él no le preocupa, pues la mayoría de ellos se enfocan en la moda, en lo que pega, y se han olvidado de llevar un mensaje trascendente, con vivencias y enseñanzas, dejando de lado un estilo tradicional del que él no se aparta.

La velada además sirvió para que uno de sus fans cumpliera el sueño de conocerlo, después de haber ido a Patillal hace cuatro años y no encontrarlo.

También expuso ante el público detalles de su más reciente producción titulada “Agradecido con Dios”, trabajo “sui generis”, pues resulta bastante especial que un artista de su talla lance un álbum gratuito y de libre distribución en el que pueda encontrarse vallenato, balada y salsa, pero en este caso “El Chiche” no le importa lo económico pues como el dice con su magnético humor: “con estas diez canciones quise sacarle una sonrisa a Dios y que él me dijera: ¡gracias hijo!”.

Para finalizar, se despidió con un popurrí lleno de sentimiento en el que acompañado de su guitarra cantó los éxitos “Directo al corazón”, “Devuélveme mis sentimientos” y “Gracias por jugar conmigo”; sin duda una gran oportunidad para que los admiradores del folclor conozcan en la tranquilidad de una conversación facetas imposibles de apreciar en el frenesí de un concierto o la distancia de una emisora.

Sobre el autor

José Luis Ropero de La Hoz

José Luis Ropero de La Hoz

Enfoque directo

Valledupar (1985). Profesor y comunicador por vocación, su columna “Enfoque directo” ofrece una mirada del acontecer cultural sin formalismos. Admirador de la naturaleza y el talento humano.

@Roperodelahoz

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