Música y folclor

Ya llega enero y estrenando el año aparecen las cabañuelas

Juan Rincón Vanegas

07/01/2021 - 05:30

 

Ya llega enero y estrenando el año aparecen las cabañuelas
Roberto Calderón, el autor de Cabañuelas

 

Aquella vez, hace exactamente 38 años, la inspiración le llegó al compositor Roberto Alfonso Calderón Cujia unida a los pronósticos de las cabañuelas, pero no aplicada a los métodos tradicionales de predicción meteorológica de los campesinos, sino a que las lluvias de amor aparecieran pronto para sofocar el calor del olvido.

Era una razón valedera para el hombre enamorado al notar como la mujer que amaba se estaba perdiendo en el adiós de la vida. Entonces, siendo práctico y después de darle vueltas al primer verso lo consignó de la siguiente manera.

“Ya llega enero y estrenando el año rostros alegres de esperanzas sueñan, y comparé mis sentimientos con las cabañuelas, y dibujé mi corazón como cuarteada tierra, que haya tierra mojada”.

En ese trance del sentimiento en crisis y con el corazón afligido plasmó la alternativa de declararse en huelga.

“Que venga mi adorada porque si ella no viene me declaro en huelga. Tanto que la quise que hasta un día juré no volverla a mirar, pero es tanto el amor que no aguanté el dolor y tuve que llorar”.

Con la tristeza en primera fila continuó desabrochando los recuerdos que le atormentaban el alma y ponían en jaque su paz interior.

…Y esas son las cabañuelas de un hombre enamorado, que sueña que se le olviden sus penas, que anhela que este por fin sea su año. Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.

Claro, que ese sinsabor lo acompañó en muchas ocasiones como cuando a una joven le cantó: “Yo sé que tú te alejas como el ave que se va, dejando mi pobre alma triste con una ilusión”.

Historia de ‘Cabañuelas’

El compositor Roberto Calderón, el mismo que aconseja esperar a que el amor desborde el silencio para después escuchar un eco de felicidad, contó la historia de su canción ‘Cabañuelas’ que grabaron los hermanos Zuleta en el año 1982.

“Acostumbraba a ir mucho a la finca ‘Los Haticos’ de propiedad de mi abuelo Enrique Cujia, a unos 15 minutos de San Juan del Cesar. Allá, él solía sentarse a la mesa con un almanaque Bristol en la mano e iba mirando al cielo y analizando cómo sería el tiempo para la siembra de los productos de pan coger”.

Se emocionó contando como aquel veterano agricultor cada comienzo de año trazaba el futuro a través de las famosas cabañuelas.

Ese acontecimiento le quedó calcado en su memoria y no le fue difícil hacer la comparación con una cosecha de amor que necesitaba las lluvias necesarias para germinar y después dar los mejores frutos.

“Todo pasó en un episodio de amor bastante difícil naciendo la canción que estuvo pensada del hecho de las cabañuelas. Pude descifrar ese momento que estaba pasando para lograr rescatar el amor de mi novia Ligia Zarante. Esta obra la hice en una casa del barrio Las Cumbres de Barranquilla”.

Cuando en la canción se preguntaba cómo sería su año, apareció la cuñada a decirle que todo se veía bien en el firmamento del amor.

“En medio de las dificultades me preguntaba si Ligia sería la mujer de mis sueños, la mujer de mi vida y encontré la respuesta en su hermana gemela. Ella me dijo que estuviera tranquilo que ella me adoraba, Enseguida le dije. “Muchas gracias cuñada, con esa confidencia me descansa el alma”.

Al poco tiempo de hacer la canción se la presentó a los hermanos Zuleta, quienes estuvieron de acuerdo en grabarla y lo invitaron a Bogotá para que hiciera la pista.

“Allá se hizo todo y tengo como anécdota que el ‘Intro’ de la canción se la tocó antes Ovidio Granados, quien era el técnico de acordeones, a Emilianito. A él le gustó tanto que después de practicarla la grabó”.

La canción se convirtió en éxito, pero un tiempo después a la misma Ligia le hizo otra canción, ya con el toque del adiós definitivo.

La banca de atrás

Entre tantos intentos de enderezar el amor vino un episodio que le tocó el alma, la tristeza llegó con la mayor fuerza y su corazón se llenó de melancolía.

El epicentro fue la Iglesia Nuestra Señora de Torcoroma de Barranquilla, donde asistió a un matrimonio. Todo lo resumió en la frase: “La que hace una hora era mi novia, hoy se entrega a otra persona diciendo que sí”.

Al invitarlo a contar la versión de este hecho que hizo canción, manifestó: “Ella era mi novia, pero yo poco la visitaba debido a mis estudios universitarios, y a pesar de todos los detalles míos se aburrió y miró para otro lado. Se volvió a enamorar y yo no sabía nada hasta que supe de su matrimonio”. Acá cae como anillo al dedo el famoso dicho: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Roberto Calderón el día de la ceremonia nupcial comenzó a ingerir licor desde temprano y en la tarde partió para la iglesia a estar presente en el acto.

Entró, se sentó en la banca de atrás y cuando la ceremonia avanzaba el sacerdote preguntó si alguien entre los presentes tenía impedimento para que la unión matrimonial se llevara a cabo. Aseveró enseguida. “Que hable ahora o calle para siempre”.

Roberto, tuvo ganas de contar la verdad, sin embargo se quedó quieto y permitió que ella fuera feliz con el hombre que eligió. Dejó quieta la alegría ajena, así el fogón de la tristeza estuviera ardiendo por dentro.

Al llegar a la casa donde hizo la canción ‘Cabañuelas’ no perdió tiempo porque tenía los insumos necesarios. Se sentó, escribió en una libreta, tomó la guitarra y rodeado de intenso dolor se desahogó componiendo ‘Esta es mi historia’, que también grabaron los hermanos Zuleta en el año 1984.

Al final Ligia, aquella hermosa novia, se quedó observando la luna de Barranquilla, esa  que tiene una cosa de maravilla, y él partió para su tierra a seguir cantando su famosa canción ‘Luna Sanjuanera’.

Adiós a las penas

En un largo trayecto de su existencia las penas fueron compañeras del arquitecto y compositor Roberto Calderón Cujia, pero al final encontró el secreto para ahuyentarlas. No llevarlas más a su corazón y menos a las canciones porque tuvo la virtud de enrumbarse por el sendero del amor donde las cabañuelas a las que acudía su abuelo, pronosticaron los aguaceros necesarios que abonaron el terreno. “Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.

 

Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Sobre el autor

Juan Rincón Vanegas

Juan Rincón Vanegas

Cultivo de folclor vallenato

Periodista, escritor y cronista, natural de Chimichagua, Cesar y ganador de distintos premios de periodismo con historias del folclor vallenato y sus distintos personajes. Actualmente se desempeña como Jefe de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

@juanrinconv

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Playa Blanca: el famoso porro que nació como paseo y pudo llamarse Bruselas

Playa Blanca: el famoso porro que nació como paseo y pudo llamarse Bruselas

  El pasado mes de mayo, mi primo, el economista Alberto Osorio Martínez, me reenvió por un medio virtual un texto con característ...

Edgardo José guarda los mejores recuerdos de una Cacica que fue su mamá

Edgardo José guarda los mejores recuerdos de una Cacica que fue su mamá

  En la ciudad de Valledupar el martes 21 de abril de 1981 Consuelo Araujonoguera dio a luz a su último hijo a quien llamó Edgardo ...

El Centro Cultural de la Música Vallenata, un proyecto fundamental para el viceministro de Economía Naranja

El Centro Cultural de la Música Vallenata, un proyecto fundamental para el viceministro de Economía Naranja

Durante su visita a la capital del Cesar, el Viceministro de Economía Naranja, Felipe Buitrago, se refirió al proyecto del Centro Cul...

El Combo de Éibar: una comunidad universal

El Combo de Éibar: una comunidad universal

La Real Academia de la Lengua define el concepto Comunidad como “cualidad de común”, “conjunto de las personas de un pueblo, r...

Los juglares vallenatos

Los juglares vallenatos

  La idea que construye la figura del Juglar en la música vallenata es difícil de definir pues se debate, como la mayoría de los t...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Pesadillas de Gorgona

María Ruth Mosquera | Ocio y sociedad

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

La guerra y la paz, la poesía y el amor

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Los herederos de Benkos

Carolina Mila | Otras expresiones

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

Vallenato: de palabra despectiva a denominación de origen

Joaquín Viloria De la Hoz | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados