Música y folclor

La Ciencia y el Vallenato

Luis Carlos Ramirez Lascarro

04/03/2021 - 05:00

 

La Ciencia y el Vallenato

 

En un debate sostenido en un grupo de Facebook, dedicado a la música vallenata, entre la barahúnda de comentarios, se planteó al profesor Roger Bermúdez la pregunta: ¿Hay que encasillar al vallenato en teorías científicas?, pregunta a la cual presento mi respuesta en las líneas siguientes, esperando que, por supuesto, sea debatida con argumentos, como en todas las otras ocasiones que participo en un debate sobre el vallenato, deseando contribuir a la construcción de nuevo conocimiento acerca de esta manifestación cultural y/o en la revisión del conocimiento existente acerca de ella, bien sea para confirmarlo y usarlo como punto de partida o refutarlo.

Enfoques divergentes

La música en general y las músicas populares en particular, incluido el Vallenato, son un objeto susceptible de estudio, bien sea dentro o fuera de la academia, aunque, hay que decirlo, la aceptación de las músicas populares como objeto válido de estudio por parte de la academia, es bastante reciente. Quizá por esto el tipo de pensamiento predominante en el abordaje de la música vallenata sea el intuitivo, no el crítico, y se considera, mayoritariamente, que la investigación debe centrarse más en la acumulación de hechos, que en su comprensión.

Estas diferencias de enfoques no son necesariamente contrarias, sino complementarias, siempre y cuando los hechos sean verificables, sustentados con evidencias. Los hechos atesorados por la gran mayoría de estudiosos de la música vallenata, frecuentemente no pasan de ser un pintoresco anecdotario sobre la vida de los músicos, anécdotas que no pocas veces parecen inventadas.

Estos, sumados a una erudición –a veces asombrosa– acerca de las carátulas de discos y los créditos de esos trabajos, constituyen un insumo importante para la construcción de las biografías de los actores de esta música o darle un contexto a una investigación más amplia, pero, en sí mismos, no permiten hacer ninguna deducción o interpretación. Se necesita una serie de herramientas para procesar el contenido bruto acumulado y elaborar, a partir de él, hipótesis que pueden ser refutadas o ampliadas en siguientes estudios. Las teorías y el método científico son algunas de esas herramientas.

La utilidad del conocimiento científico

Las teorías científicas constituyen un sistema de referencia necesario que ayuda en la caracterización, clasificación, descripción e interrelación de los hechos e ideas, permitiéndonos adquirir o elaborar nuevos conocimientos, mediante el método científico. Hacer uso de estas herramientas para intentar un desarrollo analítico del vallenato no es, de ninguna manera, encasillarlo. Puede el investigador encasillarse en una herramienta, si, o en una temática en particular o en una visión, pero esto no invalida, per se, sus conclusiones.

Pensar o creer que analizar el vallenato, apoyándose en alguna teoría científica es limitarlo, implica un desprecio o un desconocimiento total del método científico y las ventajas que brinda su uso en el estudio de cualquier fenómeno, sin importar la procedencia de sus desarrolladores o sí estos conocieron o conocen la música vallenata, ya que corresponde al investigador que las aplica realizar sus propios aportes en procura de mostrar su pertinencia y utilidad.

La música vallenata se puede abordar desde diferentes ramas del conocimiento, principalmente las relacionadas con las ciencias sociales, las cuales tienen una serie de métodos y técnicas, para aproximarse a sus objetos de estudio, que varían de acuerdo al fenómeno que se esté investigando y los objetivos planteados. Construir un concepto a partir de los aportes previos de otros autores y citarlos en el desarrollo de una exposición o argumentación sirve para aportar credibilidad a las proposiciones, mostrando, además, que se conoce el estado del arte y a qué línea de pensamiento o investigativa se suscribe el autor.

Las opiniones se pueden dar sin citas, pero los conceptos no

La posibilidad de verificación de las teorías, puestas a prueba metódicamente, permite que se realicen los ajustes necesarios o que, en el ejercicio dialéctico, sea sustituida por otra que se ajuste de manera más adecuada al contexto y brinde una mejor interpretación de los hechos. Esto, sin olvidar que pueden coexistir visiones o teorías que abordan un mismo fenómeno de manera distinta sin refutarse. A veces, siquiera, sin contradecirse.

Se debe tener en cuenta que en el desarrollo de un estudio pueden presentarse errores metodológicos o fallos argumentativos, que pueden llevar a invalidar las conclusiones presentadas, siendo, a mi parecer, más comunes y más difíciles de solventar los segundos. Las falacias argumentativas se presentan como aparentes argumentos, pero su validez es débil o nula, así mismo, incurren en la descalificación o el engaño, fracturando el proceso argumentativo a través del error o una información falsa. La ventaja que tiene presentar una conclusión de manera metódica, a la cual se puedan evaluar sus premisas, para ser refutada o confirmada, frente a una opinión o creencia infundada es que con la primera se puede crecer, se puede construir conocimiento y con las segundas no.

Fallos argumentativos comunes en la vallenatología

En los diferentes espacios donde se estudia a la música vallenata, particularmente en los que se hace de manera informal, aunque no son extraños, tampoco, en el ámbito académico, se advierte una aversión a abordarla científicamente, optando por analizarlo con los parámetros propios o de la propia cultura, impidiendo o queriendo impedir la revisión de ciertos postulados básicos, que se tienen como inamovibles y perpetuando, de esta manera, muchos mitos, infundios y verdades a medias.

Este sesgo etnocentrista implica la creencia de que algunos o todos los aspectos de la cultura propia sean superiores a los de otras y, por ello, quienes caen en este sesgo, tienden a describir las creencias, las costumbres y los comportamientos de su propia cultura en términos positivos, mientras que las costumbres y creencias de las otras son descritas negativamente. Ejemplos de este sesgo en la vallenatología hay muchos, siendo, quizá, los más prominentes: La división en escuelas hecha por la Consuelo Araujo y la idea de cultura vallenata promovido por Tomás Darío Gutiérrez.

Otros fallos comunes recurrentes encontrados en la vallenatología, aunque se pueden observar en todos los ámbitos, son los siguientes:

Autoridad. Es normal recurrir a autoridades en un tema para reforzar nuestras ideas, sin embargo, al acudir a una autoridad no relacionada con el tema a desarrollar, se incurre en la falacia de autoridad, por ejemplo: “El vallenato es un género literario, no musical, aseguró Juan Gossain”.

Se puede pasar a creer que la profesión de periodista, la afición por los diccionarios y sus libros publicados le avalan como estudioso del lenguaje o la literatura, sin que haya realizado una publicación al respecto en la cual sustentar dicha autoridad. Existen lingüistas que han incursionado en el periodismo, como Chomsky; periodistas que han ejercido un ejercicio crítico literario destacado y respetado, como Italo Calvino; lingüistas de referencia que a la vez han escrito narrativa de trascendencia mundial, como Umberto Eco y poetas que han realizado crítica literaria, siendo destacados y referentes en ambos ámbitos, como Octavio Paz, T.S. Elliot, Dereck Walcott y, sin irnos tan lejos, filólogos y poetas de tanta trascendencia como Caro y Cuervo. Ni Gossain, ni Gabo, ni McCausland tienen estudios críticos sobre la lengua española que respalden las opiniones que en la vallenatología han querido tomarse como fundamentos de análisis lingüístico del vallenato, descartando a quienes sí tienen estudios formales al respecto y que no reafirman en ellos sus ideas preconcebidas.

Generalización. No redactar de manera específica o detallada nos puede llevar a caer en una generalización, por ejemplo: “El vallenato es narrativo o El vallenato es poético”.

Es indudable que existen canciones vallenatas que tienen elementos narrativos, en algunas con predominancia y en otras no. Así mismo, se pueden encontrar elementos del género poético o lírico en muchas canciones, lo cual no las convierte, necesariamente, en un poema, ni les permite atrapar la poesía, como tal. Que una o algunas canciones del género vallenato tengan características de uno u otro género literario no implica que estas se puedan trasladar al conjunto en general.

Ataque directo. Busca descalificar u ofender al contendor con enunciados contrarios o inconsecuentes frente a lo que se defiende, de esta manera se desvía la comprobación argumentativa hacia la ofensa, por ejemplo: “No estás autorizado para hablar sobre música vallenata porque no eres músico o compositor”.

Este enunciado en particular inhabilitaría a la mayoría de investigadores y opinadores del vallenato. Se debe tener presente que hay ataques directos que llegan a convertirse en ofensivos, lo cual es una vergüenza.

Apelar al sentimentalismo. Intenta persuadir a partir de razones conmovedoras, pero no consecuentes con lo que se está argumentando.

Esto sucede mucho cuando se echa mano a la nostalgia de los tiempos idos, los cuales, para muchos, siempre fueron mejores, cosa que no es, objetivamente, cierta.

Apelar a la popularidad. Se intenta validar una postura a partir del apoyo mayoritario que pueda tener.

Esto se puede evidenciar al revisar el nivel de verdad que han alcanzado las tradiciones inventadas que el discurso hiperbólico ha llevado a constituirse en mitos y que muy bien señala el profesor Abel Medina Sierra en un reciente artículo.

Causa falsa. Ocurre cuando las razones que empleamos para defender un postulado no comprueban el argumento, ya que tienen una relación circunstancial que genera confusión, por ejemplo: Si el vallenato no es narrativo y no es poético, entonces el vallenato ¡es nada!

Falsa analogía. Presenta una comparación con cierta similitud en algunos aspectos para establecer una razón general, pero las características erróneas de la comparación propician falsedad en la postura, por ejemplo: “Los compositores trabajamos la literatura de una canción con: introducción, desarrollo y fin. Se llama narrativa breve”.  

Esto sólo hace referencia a la estructura clásica de las narraciones, sin embargo, esto no es lo único que define a una narración ni, tampoco, se evidencia en la gran mayoría de las canciones vallenatas, por lo cual la analogía no es adecuada.

Ambigüedad. Surge cuando la redacción es descuidada o busca sensacionalismo, lo que produce confusión en el lector, por ejemplo:

Esto se puede revisar en la mayoría de las publicaciones que se realizan en los foros de internet acerca de la música vallenata. Existen artículos de opinión, donde uno espera que exista un mínimo de rigor, en los cuales se encuentra una redacción descuidada. El sensacionalismo, el lenguaje hiperbólico, si es moneda común entre los comentaristas de la música vallenata, posiblemente, con la intención o por el afán de resaltar una manifestación cultural que les causa mucho arraigo y orgullo, incurriendo en un sesgo que termina por ser dañino.

Volviendo a la pregunta motivo

Revisando, puntualmente, la pregunta del título podemos encontrar que está hecha para dar un tipo de respuesta conducida, lo que la convierte en manipuladora, por lo cual debemos estar muy alertas y así evitar caer en ese juego mediante un pensamiento crítico.

Veremos a continuación la estructura de pensamiento que se encuentra en el trasfondo de la pregunta:

Argumento: Aplicar teorías científicas a un objeto de estudio lo encasilla.

Premisa: El vallenato es un objeto de estudio, que se puede teorizar.

Premisa: Las teorías científicas encasillan lo que describen.

Conclusión: El Vallenato se ha encasillado.

El argumento de fondo de la pregunta es incorrecto en la medida en que el estudio de un objeto no lo limita, no le pone talanqueras, no impide su desarrollo, como se puede evidenciar con todos los desarrollos que ha permitido la ciencia, desde la aparición e implementación de su método, en términos generales, a menos que esta aproximación al objeto sea realizada de manera dogmática y sesgada, como suele suceder en muchas de las publicaciones en donde prima más la emoción que la razón, no solo sobre nuestras músicas populares.

Conclusión

Valorar un fenómeno en su justa medida, como se pretende con los estudios académicos, no implica menospreciarlo como muchos perciben que sucede con el vallenato. Estudiar esta manifestación desde la academia no le hace daño, a menos que esto sea menoscabar algunas verdades que se dan por establecidas y pocas veces se ponen en tela de juicio.

Si es necesario el uso del método científico para el estudio del vallenato y de todo fenómeno en general. Esto, sin embargo, no excluye a otras formas de conocimiento que no sigan este método y que pueden ser complementarias en el abordaje de la manifestación, para lo cual se deben tener presentes los alcances y limitaciones de cada una de las formas de conocimiento o aproximación al fenómeno que sean empleadas.

A un corpus de conocimientos que se le da un nombre de disciplina científica, como la vallenatología, es necesario ponerle un orden que, a mi parecer, solo puede ser aportado de manera efectiva por el método científico, que tiene la gran virtud de generar conocimiento perfectible, que no es inmutable ni estático. Lastimosamente esto va en contra de la pretensión de inmutabilidad de los esencialistas.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro nació el 29 de junio de 1984 en la población de Guamal, Magdalena, Colombia. Es técnico en Telecomunicaciones y tecnólogo en Electrónica. Estudia actualmente Ingeniería de Telecomunicaciones y trabaja para una empresa nacional de distribución de energía eléctrica. Finalista de la cuarta versión del concurso Tulio Bayer, Poesía Social sin Banderas, 2005, en cuya antología fue incluido con el poema: Anuncio. Finalista también del Concurso Internacional de Micro ficción “Garzón Céspedes” 2007. Su texto El Hombre, fue incluido en el libro “Polen para fecundar manantiales” de la colección Gaviotas de Azogue de la CIINOE, antología de los finalistas y ganadores de dicho concurso, editado en 2008. El poema Monólogo viendo a los ojos a un sin vergüenza, fue incluido en la antología “Con otra voz”, editado por Latin Heritage Foundation. Esta misma editorial incluyó sus escritos: Niche, Piropo y Oda al porro en la antología “Poemas Inolvidables”, de autores de diversos lugares a nivel mundial. Ambas ediciones del 2011. Incluido en la antología Tocando el viento del Taller Relata de creación literaria: La poesía es un viaje, 2012, con los poemas: Confidencia y guamal y con el texto de reflexión sobre poesía: Aproximación poética. Invitado a la séptima edición del Festival Internacional de Poesía: Luna de Locos de Pereira (2013) e incluido en la Antología nacional de Relata, 2013, con el poema: Amanecer.

Es autor del libro, publicado de manera independiente: El Guamalero: Textos de un Robavion y de los libros aún inéditos: Confidencia y Libro de sueños.

2 Comentarios


John Jairo Restrepo Valencia 08-03-2021 10:04 PM

Muy bueno el estudio y todo, pero yo sinceramente prefiero ponerme a tomarme mis tragos escuchando vallenatos y hablando de las carátulas, del compositor, de la canción, del aire, etc y no de todo esto que hablan los eruditos.

Roger David 20-03-2021 05:13 PM

Jeje, el método científico se requiere a gritos en esta música dado que es una gran opción para mirar el fenómeno de manera más objetiva.

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