Música y folclor

De La Paz a Aracataca en ritmo de acordeón: los primeros concursos de vallenato

Joaquín Viloria De la Hoz

14/09/2021 - 05:05

 

De La Paz a Aracataca en ritmo de acordeón: los primeros concursos de vallenato
rimer Festival Vallenato en Aracataca, 1966 / Fuente:Diario del Caribe, Barranquilla, 19 de marzo de 1966.

 

La evidencia documental más antigua que se tiene de una competencia de acordeoneros es a finales de los años treinta y principios de los cuarenta, cuando De Lima (1942) encontró en la provincia de Padilla piquerías a la que concurrían trovadores populares acompañados de instrumentos como un acordeón, un pequeño tambor y una guacharaca. Luego, en la década siguiente, se empezaron a organizar festivales espontáneos de música folclórica del Magdalena en diferentes poblaciones, como Fundación, La Paz o Aracataca, en los que fueron protagonistas el comerciante libanés Camilo George, los jóvenes escritores Manuel Zapata Olivella y Gabriel García Márquez, así como el compositor Rafael Escalona.

Camilo George, como buen innovador en asuntos de mercadeo, descubrió que la música de acordeón era un género del Caribe nuevo y en ascenso. Esto lo pudo comprobar en Cartagena, Barranquilla, Salamina, Santa Marta, Ciénaga y Fundación, en donde había vivido o se movía por motivos de negocio. Este comerciante libanés, sin ataduras a los prejuicios sociales de la sociedad lugareña, que despreciaba a los acordeoneros por ser unos "corronchos de abarcas tres puntá y sombrero alón", descubrió que la nueva música podía ser un vehículo de promoción de los productos que vendía en su almacén. Fue así como entre 1950 y 1959 organizó un concurso de acordeoneros al frente de su almacén, donde se presentaron varios de los juglares del momento, como Dionisio Martínez Pitre, Pachito Rada, Chema Martínez, Alfredo Gutiérrez, el niño prodigio del acordeón, Andrés Landero, y Luis Enrique Martínez.

Para la misma época en que Camilo George organizaba el primer concurso de acordeoneros en Fundación, el joven periodista Gabriel García Márquez se fue de gira por Valledupar, invitado por su amigo Zapata Olivella, quien estaba ejerciendo como médico en La Paz. Zapata también invitó al fotógrafo cartagenero Nereo López para que dejara un registro fotográfico de las actividades folclóricas de esta comarca vallenata-magdalenense.

En los primeros meses de 1952, Gabo llegó a La Paz y le pidió a Zapata que reuniera a los principales exponentes locales del acordeón; misión que casi no puede cumplir: "apenas veinte días antes el pueblo había sido víctima de un asalto de la policía que sembraba el terror en la región... Fue una noche de horror. Mataron sin discriminación y les prendieron fuego a quince casas". Eran los tiempos del presidente conservador Laureano Gómez y su temida policía "chulavita". Los nativos empezaron a superar el duelo y la propuesta de los jóvenes Gabo y Zapata tomó fuerza y se organizó un encuentro improvisado de acordeoneros locales, encabezado por Pablo López.

La música costeña puso a bailar a todos los colombianos y no solo a los del litoral Caribe. Las gaitas, los tambores, el acordeón, la guacharaca y el clarinete produjeron todos los ritmos del momento, como la cumbia, el bullerengue, el fandango, la gaita, el mapalé, la puya, el paseo, el merengue, el vallenato y el porro. A mediados del siglo XX también hacen su incursión musical los "Corraleros de Majagual", en los que sobresalían los acordeoneros y cantantes como Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza, Calixto Ochoa, Chico Cervantes y Julio Erazo, exponentes de una música de acordeón alternativa. Para la misma época, el acordeonero Aníbal Velásquez tocaba música cubana y mexicana, con ritmos más rápidos como la guaracha, de gran acogida por el público costeño.

El estilo de estos músicos se salía del "corsé" que impuso Consuelo Araújo (1973) en su definición del vallenato: de primero en la jerarquía ubicó el "estilo puro" llamado vallenato-vallenato, que, por supuesto, era aquel que se cantaba en Valledupar y sus alrededores. Luego, seguían los vallenatos "secundarios" que ella denominó bajero y sabanero. Lo que nunca imaginaron "los puristas" fue que el sabanero Alfredo Gutiérrez, "El rebelde del acordeón", fuera a ganar tres veces el Festival Vallenato.

En plena efervescencia de la música costeña de los años cincuenta y sesenta, García Márquez se mudó a Bogotá y, luego, vivió en el exterior. Cuando regresó a Colombia en 1966, luego de siete años de ausencia, le pidió a su amigo Rafael Escalona que organizara un encuentro con los mejores conjuntos vallenatos, para conocer lo que se había producido en este campo en los últimos años y hacer una película sobre el tema (El Tiempo, Bogotá, 19 de marzo de 1966).

El encuentro se desarrolló en Aracataca, y así nació lo que se denominó el "Primer Festival de la Música Vallenata", el 17 de marzo de 1966. Este evento fue organizado por Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio y Rafael Escalona (Diario del Caribe, Barranquilla, 19 de marzo de 1966). Fueron más de diez horas interpretando vallenato, primero en la plaza de Aracataca y, luego, en la finca Zacapa, propiedad de uno de los grandes bananeros del Magdalena (El Tiempo, Bogotá, 19 de marzo de 1966).

El Primer Festival de la Música Vallenata de Aracataca se celebró solo meses después que la Compañía Frutera de Sevilla (antigua UFCo) abandonara la Zona Bananera de Santa Marta para instalarse en la región del golfo de Urabá, hecho ocurrido entre diciembre de 1965 y mediados del año siguiente.

En el Festival de Aracataca estuvieron, además de los escritores García Márquez y Cepeda Samudio, Rafael Escalona y el pintor Jaime Molina; los periodistas Gloria Pachón y Amado Blanco Castilla; los acordeoneros Colacho Mendoza, Alberto Pacheco, Bovea y sus vallenatos, Andrés Landero, Julio de la Ossa, Alfredo Gutiérrez, Armando Zabaleta y Luis "Mello" Pérez, entre otros. Asistieron delegaciones de músicos de Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Ciénaga, Fundación, Pivijay, Valledupar y otras poblaciones de la comarca costeña. El corresponsal de El Tiempo Blanco Castilla (1966) señaló: "El Festival [Vallenato de Aracataca], primero en su género en el país, fue un verdadero acto de civismo y alegría colectiva".

Escalona, Consuelo Araújo y otros dirigentes de Valledupar vieron de inmediato que la brillante idea de García Márquez de reunir en un festival lo mejor de la música vallenata no podía dejarse escapar a otra ciudad. Es por eso que Escalona, una vez llegó a Aracataca, declaró: "Vengo como un mensajero de mi región... considero que el Festival [Vallenato] se debe rotar. El año entrante será en Valledupar".

Por su parte, el Diario del Caribe (19 de marzo de 1966) informó que los organizadores del Festival "decidieron celebrarlo los próximos años en forma rotatoria en diferentes localidades de la Costa" Caribe. Así se hizo: el Festival se realizó dos años después en Valledupar y se quedó para siempre en esa ciudad. Al respecto, Gabo comentó: "Así empezaron los festivales vallenatos. Después, a las gentes de Valledupar les dio celos y organizaron lo que ahora es el Festival" (El Espectador, 18 de abril de 2014).

Este Festival, el de Valledupar, se organizó por primera vez en 1968 y contó con el apoyo decidido de López Michelsen, Escalona y Consuelo Araújo, entre otras personalidades. El año anterior al primer Festival de Valledupar se había creado el departamento del Cesar y su primer gobernador fue Alfonso López Michelsen, hijo del expresidente de la república Alfonso López Pumarejo, de origen vallenato por su familia materna.

Las composiciones vallenatas le permitieron a Escalona entablar amistad no solo con García Márquez, Cepeda Samudio y los otros escritores del llamado Grupo de Barranquilla, sino entrar a los círculos del poder con presidentes de la república como el general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), Guillermo León Valencia (1962-1966), Alfonso López Michelsen (1974-1978) y Belisario Betancur (1982-1986).

Algunos historiadores argumentan que la creación del nuevo departamento tuvo varias motivaciones y detonantes: el deseo de una parte de la élite de Valledupar de independizarse políticamente de Santa Marta, donde al parecer sentían el estigma de ser provincianos, aunque su máximo líder político, Pedro Castro Monsalvo, no estuvo de acuerdo con su creación; la bonanza algodonera les dio poder económico y figuración nacional; para esa época, la música, que ya se llamaba vallenata, había traspasado las fronteras regionales y empezaba a proyectarse a nivel nacional.

Todo lo anterior confirma que la década de los sesenta fue muy dura para el departamento del Magdalena: en 1965 le fueron cercenados los municipios nororientales para crear el departamento de La Guajira y, en 1967, los municipios centro y surorientales para conformar el departamento del Cesar. En medio de esos dos acontecimientos que golpearon con crudeza lo que quedaba del antiguo departamento, en diciembre de 1965 la antigua United Fruit Company abandonó la zona bananera del Magdalena en medio de una crisis económica del sector.

 

Joaquín Viloria De la Hoz

Universidad del Magdalena, Colombia

Acerca de esta publicación: el artículo “ De La Paz a Aracataca en ritmo de acordeón: los primeros concursos de vallenato ” de Joaquín Viloria De la Hoz, corresponde a un capítulo del ensayo académico publicado anteriormente bajo el título: “ Un paseo a lomo de acordeón: Aproximación al vallenato,la música del Magdalena Grande, 1870 - 1960 ” por el mismo autor.

1 Comentarios


Alberoni del vecchio 15-09-2021 10:12 AM

Felicitaciones, está artículo refleja la realidad en la historia de los inicios del festival vallenato, del cual nos sentimos orgullosos, pero en la institucionalidad de los dirigentes del la Fundación Festival Vallenato el egoísmo los azota y no le dan reconocimiento a quienes desde sus inicios forjaron este evento

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