Música y folclor

Samuel Antonio Martínez Muñoz, Samuelito: el juglar de La Loma

Ramiro Elías Álvarez Mercado

29/07/2022 - 04:55

 

Samuel Antonio Martínez Muñoz, Samuelito: el juglar de La Loma
El 2 de septiembre del 2022, La Loma, Cesar, celebra el centenario del Natalicio de Samuelito Martínez / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

"La música es un arma en la guerra contra la infelicidad": Jason Mraz (guitarrista, cantante y compositor estadounidense).

Los juglares vallenatos poco a poco se fueron convirtiendo en verdaderas leyendas, enciclopedias abiertas con incontables canciones y sucesos que se distinguieron por su habilidad con la palabra, el canto y la interpretación del acordeón. De ahí que la música vallenata se haya convertido en un instrumento que ha ayudado a robustecer el tejido social de la región del Caribe colombiano y ha permitido por varias décadas propagar mediante sus letras, las noticias y mensajes de sus moradores, al igual que esas bellísimas melodías y letras repletas de amor, vivencias e historias cotidianas.

Uno de estos maestros que también aportó su grano de arena, en la construcción de este inmenso edificio en lo que hoy en día se conoce como Vallenato, de esos que abrieron la compuerta y marcaron la senda para que esta expresión musical alcanzara la dimensión histórica que posee fue el juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz, conocido cariñosamente como "Samuelito".

Este hijo epónimo de La Loma: un rinconcito pintoresco, alegre y bullanguero, de gente noble, sencilla y trabajadora, corregimiento de El Paso (Cesar), le abrió los ojos a este mundo terrenal el sábado 2 de septiembre de 1922 en el hogar conformado por Felipina Santiaga Muñoz Vázquez y el legendario juglar Pedro Nolasco Martínez, a quien el investigador Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa, ubica en la primera generación de acordeonistas de la música vallenata.

Esa vena y gusto musical heredada directamente de su progenitor, sumado a la tambora y al ambiente festivo de su terruño y alrededores, lo convirtieron en un músico de esos que llamamos completo, porque componía, cantaba, interpretaba el acordeón, también era un excelso repentista e improvisador.

Samuelito, al igual que los juglares de su época, tenía la capacidad de dividir el alma, entre su voz y su instrumento bendito, que lo acompañó por siempre: eran inseparables como si fuese un hueso más de su mano.

Su vida transcurrió como la de cualquier joven criado en el campo, aprendiendo labores agrícolas y ayudando a sus padres con los quehaceres diarios y poca formación académica, pero recompensado con una inteligencia natural y una picardía que a la postre le sirvieron para ser un músico empírico muy respetado por propios y extraños. 

Martínez Muñoz es compositor de muchas piezas de la música vallenata, pero un gran porcentaje de sus creaciones quedaron inéditas, lo que no impide que sea un creador de gran valía al interior de ese vallenato añejo. Sus canciones más representativas son el merengue 'Potrerillo' y el clásico paseo 'La Loma' dedicado a su hermano Ignacio a quien, por cariño, le decía "Nachera", quien en su momento abandonó su pueblo y buscó hacer hogar en otras tierras. Y a raíz de eso lo plasmó en este bellísimo canto, con el cual el Juglar de La Loma escribió su propia historia desde su terruño que perdurará por la eternidad; tan es así, que está entre los temas más interpretados en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Reyes como los maestros Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital y Álvaro López Carrillo, entre otros, han sido galardonados como reyes vallenatos con la ejecución magistral de este icónico paseo.

Samuel Martínez fue un juglar caminante, de esos que con el acordeón al pecho se desplazó por diversos lugares, cantando, tocando y verseando, deleitando con su arte musical a los nacientes seguidores de esta música que en esa época aún no era tan conocida, ni difundida. 

En esos ires y venires, conoció a muchos colegas de profesión y, como era común en esa época, se trenzó en varias contiendas musicales o piquerias, siendo muy famosas las que sostuvo con los Hermanos Durán Díaz (Luis Felipe, Gilberto Alejandro y Náfer Santiago), al igual que con otro músico conocido y respetado en la región Germán Serna, donde las ofensas alcanzaron un grueso calibre y producto de ese enfrentamiento musical  nacieron canciones como:  'El Negro Maldito', 'La Bulla de Samuel' de Serna y 'La Angarilla' de Samuelito.

Hizo vida marital con Felipa Venicia Castro Rodríguez, musa inspiradora de varias de sus composiciones, tuvo 10 hijos algunos de ellos herederos de su vena artística.

Entre el catálogo de canciones de este maestro, a parte de las ya mencionadas y más reconocidas 'La Loma' y 'Potrerillo' también encontramos: 'El gavilán copetón', 'Los primeros días', 'La morenita', 'María Barba', 'Benito Barros', 'La desgracia', 'Los lamentos de Juana', 'El Tigre de Chiriguaná', 'La bicicleta', 'El candado de las mujeres', 'La mujer tetona', 'Felíz carnaval', entre muchas más.

Corría el año 1990, cuando un grupo de amigos inquietos por la música, el folclor y la cultura de nuestros pueblos, liderados por el abogado, compositor, verseador y escritor Jorge Naín Ruiz Ditta, llevaron a cabo la fundación y realización del “Festival de Canciones Samuel Martínez”, como un homenaje a este gran juglar que llenó su existencia de música, cantando, verseando, ejecutando su acordeón y componiendo bellísimas canciones con las que alegró y seguirá alegrando los corazones de todos los amantes de esta expresión, musical cultural y folclórica .

La noche del lunes 27 de septiembre del año 2004, a la edad de 82 años y, después de unos achaques de salud y la pérdida de la visión, el acordeón de Samuel Martínez se cerró y su voz se apagó de este mundo terrenal, pero que lo más seguro es que haga parte de esa parranda celestial, al lado de sus colegas que también partieron y hoy alegran al Dios del universo con sus cantos y melodías que hacen parte de nuestro cancionero vallenato.

Si en el vallenato existe un listado de maestros y juglares que los exaltan por su grandeza, aporte y trayectoria el nombre de Samuel Antonio Martínez Muñoz debe estar escrito con letras indelebles, porque su maravillosa obra no puede quedar por fuera. 

Así como el escritor mexicano Juan Rulfo que se consagró con sólo dos obras; el libro de cuentos "El Llano en Llamas" y la novela "Pedro Páramo", y fueron suficientes para ser reconocido y sobresaliente el universo literario, asimismo el maestro Samuel Martínez sólo dos obras "La Loma" y "Potrerillo" le fueron suficientes para ser reconocido en el universo de la música vallenata.

El 2 de septiembre del 2022, La Loma, Cesar, se viste de gala para celebrar el Centenario del Natalicio de Samuelito Martínez. Están todos cordialmente invitados

 

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Sobre el autor

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Una copa de folclor

Nacido en Planeta Rica, Córdoba, el 14 de octubre de 1974, radicado en Bogotá hace casi tres décadas. Amante de la lectura, los deportes, la escritura, investigador nato de las tradiciones, costumbres, cultura, música, folclor y gastronomía del Caribe colombiano. 

Estudió coctelería, bar, etiqueta y protocolo con dos diplomados en vinos y certificación de sommelier, campo profesional en el que tiene más de 20 años de experiencia. 

Escribe de manera empírica, sobre fútbol y otros deportes, vinos y todo lo relacionado con el tema, así como publicaciones en distintos medios sobre cultores de la música vallenata y de otras expresiones musicales que se dan en el Caribe colombiano. Sus escritos han sido publicados en distintos medios virtuales.

Desde temprana edad le ha gustado escribir, sin embargo, fue en Bogotá, muy lejos de su terruño, que se le despertó ese deseo incesante de recrear las semblanzas de personajes que han hecho un aporte significativo al vallenato y otras expresiones musicales de la Costa Atlántica de Colombia.

1 Comentarios


Danilo Rico 01-08-2022 08:18 PM

Siempre en las Parrandas de mi tio Rafael Rico, Médico de Profesió, quién ejercicio en el Paso (Cesar) por allá en los años 70, le escuchaba hablar de Samuelito. En el imaginario mio, pensaba que se teataba de alguien inexistente, producto de las ebriedades de mi tio!!

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