Música y folclor

Adiós, Caño lindo. Adiós panorama delicioso de los llanos

Álvaro Rojano Osorio

08/08/2022 - 05:35

 

Adiós, Caño lindo. Adiós panorama delicioso de los llanos
Adriano Salas y el río Ariguaní / Foto: cortesía

 

Como “Panorama” llamó Adriano Salas, una de las dos canciones que dedicó a Caño lindo, que es el río Ariguaní, cuyo surco va por El Llano, una hacienda ubicada en el municipio de Bosconia, así como al panorama o lindo paisaje que en éste observaba. La otra fue “Ave Silvestre”, también llamada Caño Lindo, y luego Confidente y buena, último nombre dado al ser grabada por los Hermanos Zuleta, obedeciendo a la tendencia de dar carácter de femenino a lo que se canta en los aires señalados como vallenato.

Sin embargo, no sólo buscaron darle esta identidad de género, también fue la manera de demostrar que la canción hacía parte de aquellas del estilo de componer llamado “lírico amoroso”, que es usual en el Vallenato, y que se muestra, incluso, hasta en los temas musicales que mencionan a la naturaleza, porque en ella, está hace de escenario de vivencias para el amor (Quintero, 1985).

Ejemplos de esta relación las encontramos en canciones, entre otras, como: Lirio Rojo, de Calixto Ochoa, La tierra tiene sed, de Octavio Daza, La montañita, de Fabio Zuleta, El Mochuelo, de Adolfo Pacheco, Río Ariguaní, de Abel Antonio Villa, Trébol Legendario y Amaraje, de Adriano Salas, última que dice en uno de sus versos:

En un rancho muy pequeño adornado con amapolas

Una margarita sola, en forma como de ensueño, no se cansa de esperar

El Lilán ya muerto brotó su flor de la tierra

Allí musitó mi negra, mi cariño volverá.

En el vallenato pocos compositores le han cantado a la naturaleza o sus elementos sin que, al hacerlo, vaya intrínseca una declaración de amor, se destaque una relación de pareja y hasta sus implicaciones. Lo lograron Alejandro Durán en La naturaleza, que es interpretada por Alfredo Gutiérrez, Wilfrido Álvarez, a través de Canto a la naturaleza, que grabó Armando Moscote y Rafael Salas, y Julio Oñate en La profecía.

Adiós, Caño lindo, con sus aguas encantadas

Sin embargo, pese a que en las composiciones de Salas es usual encontrar la mención de la naturaleza con los fines dichos, en Panorama no hallamos a un sujeto que declara que se revela a una pareja a través de una composición (Luna. s. d), se trata de una rivera a la que identificó como de aguas encantadas, de linda ribera y bella vegetación, además de confidente y bueno.

Triste y lleno de guayabo, le canta a Caño lindo, porque tenía que abandonarlo por motivos de invierno. Se iría por esos caminos, frío, sufriendo y con el alma partida, aunque con la esperanza de volver en el próximo verano.

Las aguas de Caño lindo (el Ariguaní) se desbordaron, inundaron el pastizal y la sabana de El llano, incluso, el lugar donde él, todas las tardes, bañaba su alma. 

Julio Sierra se llevó el ganado, y lo incluyó a él, como cajonero, entre la lista de los viajeros, aunque con temor porque sabía que, si el Diablo se aparecía con un tiple viejo convidando a su trabajador a parrandear, este lo abandonaría.

¿Caño lindo dime que te ha sucedido?

Al regresar a caño lindo, lo que encontró lo motivó a denunciar, a través de Confidente y buenoque Julio Sierra había destruido las riberas, cortado los árboles, después de canalizarlo y ampliar el curso, para evitar la inundación de su feudo.  

Entonces, según el compositor, las aguas se volvieron revueltas y solitarias como él, los pájaros que se iban con el invierno y volvían con el verano a posarse en los pastizales y los árboles, uno por uno se fueron volando, cambiaron de nido. Los mismos a los que acompañaba con su guitarra cuando estos cantaban en los playones.

El tema ecológico no es usual en el vallenato, porque después del amor y la mujer, son relevantes los momentos vividos en la cotidianidad de una sociedad, lo político, las relaciones entre los individuos o encuentros entre enemigos, entre otros asuntos.

Este tema no ha concitado el interés de los compositores, pese a la posible extinción de la humanidad debido al cambio climático.

En 2010, Corpoguajira y la Fundación Cultura Guajira lanzó un CD en el que participaron autores como Aurelio “Yeyo” Núñez, Franklin Moya, José Manuel, Chema, Moscote, entre otros , cuyo fin era el de crear conciencia entre los humanos de que debemos cuidar la tierra. Producción musical que careció de la difusión requerida en las redes sociales, los medios de comunicación, de la suficiente masificación para, de esa manera, incentivar entre los receptores del mensaje, la protección del medio ambiente.

Hoy, ante las reglas impuestas por la comercialización del principal producto del vallenato, las composiciones sensibleras, resultaría una utopía la grabación de una canción en la que el autor denuncie que un hombre que, por defender su patrimonio ganadero, degradó un recurso hídrico colectivo.

 

Álvaro Rojano Osorio

 

Bibliografía:

Luna, I. Análisis del discurso amoroso en una muestra de canciones de vallenato clásico: el amor en Rafael Escalona1.Universidad de Antioquia. https://repositorio.uptc.edu.co/

Quintero, M. (1985). Vallenato: cultura y sentimiento. En: R. Llerena. Memoria cultural en el vallenato: Un modelo de textualidad en la canción folclórica colombiana (pp.113-124), Medellín: Centro de investigaciones Facultad de Ciencias Humanas Universidad de Antioquia.

 

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

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