Música y folclor

Noel Petro: ni tan burro, ni tan mocho

Hernán Duley De La Ossa

26/02/2026 - 04:20

 

Noel Petro: ni tan burro, ni tan mocho
El cantante Noel Petro, también conocido como El burro mocho / Foto: archivo El Tiempo

 

Un salto frenético que lo caracteriza se divisa y un rebuznar alegre se escucha muy a lo lejos cada diciembre que llega, acompañado del grito victorioso que estudiantes, profesionales que deambulan en el anonimato y cualquier persona que pisa la faz de la tierra quisiera gritar “¡mamá, estoy triunfando!”.

Millones de personas en todas las latitudes hemos bailado y cantado sus canciones que llevan impregnadas el sello característico de un sinuano que se internacionalizó con su entrecortado y peculiar modo de cantar. Nació un diez y seis de marzo de mil novecientos treinta y siete en Cereté –Córdoba, un hombre que las circunstancias jocosas del diario vivir húmedo y caluroso del Sinú le dieron el remoquete con el que hoy se conoce, “el burro mocho”.

Noel Esteban Petro Henríquez (su nombre de pila) es un torero al que la vida le cambió de tercio cuando dejó los capotes, muletas y estoques para tomar el requinto y proliferar la felicidad como mensaje inerte en sus canciones. Un diestro que decidió enfrentarse al “monstruo de las mil cabezas” como lo llamaba el matador de toros “Pepe” Cáceres (al que también homenajeó en una de sus canciones) no en el cetrino ruedo frente a un burel de casta, sino en las maderozas tarimas tan codiciadas por los artistas de la época. Un benemérito hombre que le cantó a sus desgracias tanto como a sus amores posibles e imposibles, a las flores, al arte de torear, a la tierra que lo engendró y a si mismo.

El mérito y reconocimiento que merece deviene no solo de su fiel intención de ser artista connotado en Colombia y el mundo, sino también de su capacidad innovadora que desorbitó a los más ortodoxos consumidores de música tropical. Con “el burro mocho”, el punteo experimentó un aire fresco y pegajoso que exhorta a bailar de la manera más amena posible. Esto solo se le ocurre a un intrépido costeño que tuvo la necesidad de marcar un hito musical en nuestro país. Nunca bien ponderado en la actualidad, desplazado por los bulliciosos sonidos sintéticos de las maquinas maniobradas por facilistas manos, Noel Petro sigue siendo genio y figura.

Ni tan burro, ni tan mocho es este hombre que ejecuta con maestría un instrumento al que hizo suyo y que escribe las letras que siguen dando vueltas en el tocadiscos de la memoria para alcanzar la gloria inmarcesible. Cabeza de hacha, azucena, Montería bonita, me voy pal salto y la araña, entre otros números musicales propios y ajenos hicieron grande su figura desde su génesis hasta la actualidad y las postrimerías. Vehementemente me atrevo a afirmar que diciembre no es el mismo si entre natillas, buñuelos, en las salas de las casas rica o pobres no se goza con la música de este pintoresco personaje.

Lleno de poesía, entonación y un color de voz peculiar, “El burro mocho” se ganó el cariño y la admiración del mundo entero. Sigue toreando cuando danza histriónicamente por la tarima, le hace exóticos quites al olvido y estoquea en todo lo alto y con habilidad a la desgracia con el arte de su música interpretada con su sonoro requinto.

 

Hernán Duley De La Ossa Benítez

Sobre el autor

Hernán De La Ossa Benítez

Hernán De La Ossa Benítez

La bitácora del naufrago

Hernán Duley De La Ossa Benítez, nacido en Sincé, departamento de Sucre el 7 de agosto del 2000. Actual estudiante de la facultad de Ciencias jurídicas de la Universidad del Sinú, sede Montería. Escritor por vocación desde sus primeros años. Autor del libro “¿A dónde van las gaviotas?”, publicado por la editorial Torcaza en 2021. Asiduo lector de prensa, literatura contemporánea y amante de la poesía clásica. Poeta y columnista, refiere en sus líneas inquietudes sociales y exalta la cultura de la región sabanera con un ambiente raizal y espontáneo, sencillo y atrapante para el lector. Cursó bachillerato en el Liceo Panamericano campestre de la ciudad de Sincelejo, donde reafirmó su vocación de escritor.

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