Música y folclor

Plinio Rico, la voz tenor del vallenato: entre arraigos y desarraigos

Álvaro Rojano Osorio

19/09/2022 - 04:40

 

Plinio Rico, la voz tenor del vallenato: entre arraigos y desarraigos

 

El cantante vallenato Plinio Rico Camargo salió de Pedraza, donde nació, en el éxodo familiar que encabezó su padre Benigno, huyéndole a la pobreza, a la desesperanza. Tenía 15 años, parte de ellos dedicados a vender los bollos y cocadas que producía Alicia, su madre. Y mientras promocionaba sus productos por las calles de este pueblo, cantaba las rancheras y los vallenatos que escuchaba en los picot de Pachita Zabaleta y Griselda Fernández, ubicados en su barrio, el de Arriba, y en la radio.

El primer destino de los Rico Camargo fue Barranquilla, donde vivieron casi dos años, pero la bonanza algodonera los llevó hasta las sábanas de Verdecia, en el camino que va de Codazzi hacia El Paso, donde Plinio se dedicó a recolectar algodón. También fue el lugar donde tuvo su primer contacto con un acordeonero, Carmencito Mendoza, que hacía parte de Los Playoneros del Cesar, quien, al escucharlo, se interesó por su aptitud para el canto y le dio las primeras orientaciones musicales.

Para entonces, cantaba un repertorio musical más amplio que él aprendió en Pedraza, y lo hacía apegado a la escuela de Poncho Zuleta. Fue cuando el acordeonero Jesús Flores lo escuchó en una parranda, por petición de Plinio, se unieron llevando su música por Becerril, El Copey, La Jagua de Ibirico, compartiendo con cantantes como Lucho Cuadros, Andrés Ávila, con músicos como José Vásquez y Galy Galeano.

Pero, un hecho determinante en la vida del cantante, Juan Piña, que hacía una presentación en Codazzi, le permitió hacer coros, y tras escucharlo lo recomendó con el acordeonero Lucho Campillo con quien, en 1977, grabó su primer trabajo musical. Sin embargo, fue después de que se uniera con el Turco Gil, cuando hizo del canto su forma de vivir, especialmente tras la grabación en 1978 del disco de larga duración “Durísimo”. Hasta entonces, estuvo dedicado junto a su hermano Pedro a la albañilería en Becerril para donde parte de los Rico Camargo se habían mudado.

La decisión de hacer de la música su nueva actividad productiva fue de la mano con el éxito de canciones como Siempre siempreEl náufragoEl verano, lo que coincidió con la bonanza marimbera, el proceso de comercialización del vallenato, los contratos para amenizar parrandas, las presentaciones públicas en Colombia y en el exterior, y, especialmente, con la fama. Sin embargo, Plinio no estaba preparado para el impacto de su popularidad, se desordenó, y como dice la canción El náufrago, en cada puerto tuvo un amor. Se olvidó de lo que dice Leandro Díaz en el tema Mañana, que grabó al lado del Turco Gil, que pese a tener amigos, al placer, en el mañana podía quedar solo y esperando la suerte que ya no ha de llegar, que la gloria y la simpatía suelen culminar en la nada.

En la cúspide de su popularidad fue recordado y conocido en Pedraza, tiempo en el que aseguró que había nacido en Becerril, la tierra de Rafael Orozco. Desde entonces, ese reclamo ha sido la excusa para que los pedraceros no admitan los logros de este portentoso cantante. Incluso, cuando volvió a este pueblo, después de más de cincuenta años de haber partido, le recordaron su dicho. Pero Plinio tenía razón para dar esa respuesta, porque su éxito estaba asociado con Becerril, allí vivía su mejor época económica, era el lugar que asociaba con sus mejores recuerdos, donde, en fin, se enraizó.

Su vida musical continuó, grabó con los Hermanos Meriño en 1979, y con el Turco Gil en 1991 y 1994, logrando hacer de la canción El Cansancio del Poeta otro éxito que fue incluido en la larga duración Clásicos del vallenato. Disco del que hace parte el tema Amor de hijo, que, al cantarlo, por los tonos altos e intensos quemó la consola en la que grababan. Sin embargo, para Edwin Rico, quien se ha convertido en el recolector y guarda de la información sobre Plinio, el estilo de este acordeonero, su propuesta musical, y algunas canciones que interpretó, no eran consonantes con la voz tenor de su tío.

También, habría un hecho importante por el que no se destacó como cantante de música vallenata, a pesar de su capacidad interpretativa: su arraigo en Becerril. Fue renuente a salir de este lugar, pese a la insistencia de músicos de la importancia de Rafael Orozco, de Amín Martínez, quien fue su alumno. Y cuando lo hizo, se fue para Montería, y ya la música no era su principal actividad productiva, tanto que prefirió abandonar la grabación de un trabajo musical que hacía al lado de Marcial Luna, para seguir en la albañilería.

Hoy Plinio debe cavilar sobre lo dejado de hacer, lo hecho, lo desechado, el camino que habría podido escoger y no lo hizo para convertirse en uno de los mejores cantantes vallenatos. Seguro que repasará las imágenes de su niñez, de parte de su juventud, evocará las calles de arena por donde anduvo, la tierra amarilla y pegajosa de la loma del Acueducto, la casa de palma y barro donde vivió, porque cuando le preguntan por su potente voz, responde que se lo debe al bocachico y al bagre que consumió en Pedraza, a orillas del río Magdalena.

 

Álvaro Rojano Osorio

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Abogado y escritor de los libros: La Tambora Viva, Musica de la Depresion Momposina. La Musica del Bajo Magdalena, Subregiòn rio. Libro ganador de la beca para la publicación de libros de autores colombianos por parte del Ministerio de Cultura y su Portafolio de Estímulos 2017. El río Magdalena y el canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena. Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en el Bajo Magdalena. Coautor de los libros Cuentos de la Bahía. Magdalena, territorio de paz.

@o_rojano

1 Comentarios


Jorge Santander Perea 19-09-2022 12:59 PM

Excelente recopilación de la vida de Plinio Rico el cantante del pueblo de Pedraza felicitaciones mi hermano que Dios lo siga bendiciendo para que nos traiga más historias de nuestro pueblo

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