Música y folclor

La soledad y el dolor como argumentos en las composiciones de Emilianito Zuleta Díaz

Álvaro Rojano Osorio

10/07/2023 - 00:12

 

La soledad y el dolor como argumentos en las composiciones de Emilianito Zuleta Díaz
Emiliano Zuleta Diaz / Foto: cortesía

 

A Emiliano Zuleta Díaz, quienes lo conocen, lo identifican como un hombre que prefiere la soledad antes que el acompañamiento de muchas personas; que frente a un acontecimiento público opta por el aislamiento, lo que resulta paradójico para alguien que ha dedicado su vida a amenizar con su acordeón espectáculos públicos y que ha llegado con su música a toda Colombia. A él las circunstancias lo llevaron a hacer de la interpretación del acordeón su profesión, porque lo que quería era ser profesional universitario, como lo asegura el compositor, escritor e investigador Julio Oñate Martínez.

Precisamente, fue su resistencia a los eventos públicos, su rechazo a las distinciones, al protagonismo, lo que lo llevó inicialmente a no aceptar el homenaje que junto a Poncho Zuleta le hicieron en 2020 en el marco del Festival Vallenato, hecho que menciona en la canción de su autoría: Que vengan todos.

Para el ensayista Carl Gustav Jung, la soledad no significa carecer de compañía, es no poder comunicar las cosas que a uno le parece importante; sin embargo, esto no parece ser el caso de Emilianito quien, como compositor, además de cantarle al amor, a su acordeón, a su hermano Poncho, a la sangre que llama, al colega, ha hecho de su tristeza, del abandono, de la soledad, del dolor, entendido este último como una expresión de sufrimiento, motivos en los que inspirarse. Sin embargo, según Albert Camus, al igual que en las grandes obras, los sentimientos profundos significan más de lo que conscientemente dicen.  

Esta temática, atada a sus sentimientos, que resulta recurrente en sus inspiraciones, comenzó a conocerse tras ser grabada por Alfredo Gutiérrez, en 1968, la canción: Mis vacaciones:

Quien se pudiera imaginar
de esta gran desesperación
y quien pudiera valorar
las tristezas de un gran dolor

Luego lo hace en La molestia, incluida en el primer larga duración que grabó como acordeonero al lado de Poncho Zuleta, donde dice: ¡Con esta molestia vivo yo, con esta molestia de dolor!  Después en Gloria de mi alma, grabada en 1974, en la que expresa: ¡Mis sentimientos no lo sabe ninguno, yo llevo por dentro mi dolor...!

Ya consolidado como uno de los más importantes acordeoneros y después de haber compuesto varios temas musicales, se inspira y aparece su mayor elegía a la pena, al dolor, la canción: Pobre yo. En ella dice de la soledad que es su compañera mientras soporta su condena, de la que nadie sabe, de la que no quiere hablar ni con sus amigos. No olvidemos a Carl Gustav Jung quien señaló que la soledad era peligrosa, adictiva, tanto que una vez te das cuenta de cuánta paz hay en ella, no quieres lidiar con más gente.

Y ahora me toca soportar mi condena,
Con un silencio con una calma, solito
Y nadie lo sabe, ni a mis amigos quiero contarle esta pena,

Porque no puedo quiero gritarlo todito pa’ desahogarme.

Pero, antes, había compuesto y grabado Cómo será, la que podríamos identificar como un lamento, una muestra de la aflicción que habitaba en su corazón. En ella pregunta qué debe hacer para soportar la pena que tiene, que lo está acabando, producto de un amor que no es correspondido, que hace que sufra su alma.

Después, en Indira, dijo: ¡A ti no te da dolor, mi vida, de verme, así como vivo, solito y si un amor, hambriento de amor!  También lo hace en Sanjuanera, al componer: ¡Pero cuando me encuentro triste, metido en mi soledad, si me acuerdo de mi sanjuanera, me dan ganas de llorar! Es en esta canción donde Emiliano se caracteriza como un libro sin terminar, que, además, vive de herida en herida, y pregunta cuándo podrá descansar. Aunque Chico Buarque, en su poema Soledad, afirma que:

Soledad no es la falta de gente para conversar,
enamorar, pasear o hacer sexo…
Esto es carencia

Estos temas ligados a la tristeza, una de las seis emociones universales que dicen que existen, tampoco están ausentes en canciones alusivas al paisaje: Tardes de verano, en la que contempla las playas de Cartagena; ¡Y me paré en la playa, y me senté en la arena, con los ojitos tristes y la mirada larga, que tardes de verano tiene Cartagena! Al clima, Mañanitas de invierno: ¡Que mañana tan lluviosa, que me dan ganas de llorar! ¡Esta mañanita de invierno me enguayaba! Tampoco en el que dedica al acordeón, Mi acordeón, en la que señala que por qué razón no lo va a querer si le da tristeza, alegría y dolor.

Y así viviré, con esa ilusión

Y así moriré, junto a mi acordeón
Y es como una flor de bello jardín
Y como los labios de una mujer
Que cuando estoy triste me hace reír

Además, mencionan en su obra más conocida: Mi hermano y yo: ¡Quisiera un momento olvidar el dolor, que pasen las penas y sentirme feliz! También lo hace en El retiro, la que dedica a la separación musical de su hermano Poncho, con quien, tras volverse a unir, producen el disco de larga duración El Zuletazo. En ella narra que le da tristeza, nostalgia, que a veces no sabe lo que siente cuando escucha triste sus notas musicales, y su a hermanito escucha cantar. ¡Dejé mi conjunto abandonado, se ha quedado solo Emilianito...!

Según el escritor uruguayo Mario Benedetti, todos necesitamos alguna vez de un cómplice, de alguien que nos ayude a usar el corazón, que nos espere ufano en los viejos desvanes, que desnude el pasado y desarme el dolor. Emilianito, buscando quien lo ayude a desarmar el dolor, le pide a Sorayita que le devuelva la alegría que hace tiempo tiene perdida. Canta en Mi compañera: ¡Y cuando te tengo cerquita, si tengo dolor se me quita! Menciona en La vida es así, que su madre, Carmen Díaz, preocupada, afirmó: ¡Hijo, yo te quiero ver contento, como es posible que yo me muera, llevando esa preocupación! Es quizá lo que lo impulsó a mencionar en Mi compañera, casi a manera de sentencia: ¡Y ahora que ya me están cayendo los años, no quisiera morirme solito!

 

Álvaro Rojano Osorio

 

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

1 Comentarios


Amabilis Gutiérrez 18-07-2023 01:43 PM

Que humildad de emilianito.compartimos una mesa en un restaurante allí en la paz .un restaurante sencillo humilde que la misma que mesonera es la dueña.

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