Música y folclor

Luis “El Negrito” Villa, entre Abel Antonio Villa y Luís Enrique Martínez

Álvaro Rojano Osorio

20/09/2023 - 00:15

 

Luis “El Negrito” Villa, entre Abel Antonio Villa y Luís Enrique Martínez

 

El acordeonero José María “Chema” Martínez Argote, recordaba, a manera de chascarrillo, que Abel Antonio Villa había llegado a El Copey trepado en una yegua vieja y con un acordeón viejo, amarrada con trozos de majagua, y que al partir lo hizo montado en una buena bestia, llevándose un acordeón nuevo, y dejando embarazada a su hermana Leticia. De este último hecho, el padre del acordeón tenía su versión: “Separado de Candelaria, me fui en la yegua Nati para El Copey, llegué a la finca donde vivía Luis Enrique con su mamá y su padrastro. Ahí conocí a Leticia y la enamoré. Le cambié a Luis Enrique la yegua por un acordeón guacamayo, y me fui para Barranquilla. Regresé a El Copey, porque quedé pendiente de Leticia y me la conseguí. Le eché a una muchacha y a Tobías Enrique Pumarejo para que me ayudaran. Fue cuando tuvimos a Luis Gabriel, “El negrito”. Otra versión de lo sucedido es la de Danelis Felizzola Martínez, la hija de Leticia: “Lo de ellos fue una noche de pasión, o de “rebruje”. Mi mamá esa noche quedó embarazada.”

Producto de estas relaciones nació el 22 de noviembre de 1954, Luis Gabriel, quien en el mundo vallenato fue conocido como “El negrito” Villa, aventajado interprete del acordeón, que falleció el 18 de agosto de 2004. Para entonces tenía 50 años y la suficiente madurez para seguir produciendo musicalmente y lograr que su obra fuera mayormente prolífera.

Su tío Luis Enrique fue el primero en mencionar que el nacido era hijo de su colega Abel Antonio. Así lo asegura Luis, el hijo del negrito Villa: Un día tío Quique (Luis Enrique) le dijo a mamá Leticia: “Ese pelao es hijo de Abel Antonio. Con lo negrito que era y le gustaba la música, y sabiendo que mi abuela había tenido una noche de romance con mi abuelo, él no podía deducir otra cosa”.

Después de la noche de pasión, entre ellos no volvió a existir relaciones sentimentales, ni personal, como lo asegura Danelis. Quien además señala: “Ella, para entonces, tenía 24 años, era una mujer caderona, voluptuosa, que gozaba de su juventud, trabajadora, hacía lo que podía: vendía hielo y pescado al por mayor en el mercado de El Copey. En esa época se fue a trabajar a Venezuela para mantener a sus hijos. Era la única mujer entre cinco hermanos, ella nació después del tío Luis Enrique. De temple, impulsiva, tanto que cuando mi tío, que era tranquilo, la veía peleando, le decía: ¡Ve, déjate de eso!”

Por su carácter fuerte, y quizá sentida por el olvido a que la sometió Abel Antonio, lo sacó de su vida, tanto que Mary Villa, una de las hijas del negrito, cuenta, de manera jocosa, que su abuela no gustaba de su media hermana Karen, porque se parecía a su abuelo; pero idolatraba a Luis Miguel, su otro hermano, por ser idéntico a Luis Enrique.

Padre e hijo se conocieron cuando este último era adolescente, y lo reconoció en una Notaría tras la muerte de Leticia, debido a que este necesitó del registro civil de nacimiento para cobrar un auxilio mortuorio en Sayco. Al principio sus relaciones fueron distantes, sin embargo, con el tiempo se hicieron cercanas, tanto que este amó a su papá, según lo afirman Neivis, Mary y Luis. Es que, como lo asevera Julieta Villa Anaya, “El negrito”, su hermano, era un hombre de corazón grande, querendón, bonachón, dativo, e incapaz de guardar resentimiento a persona alguna.  Además, como lo indica Mary, padre e hijo eran idénticos, como dos gotas de agua, hazañosos.

“El negrito” Villa, por obvias razones, creció en un ambiente musical en el que primaba la interpretación del acordeón de sus tíos Chema y Luis Enrique, teniendo una marcada predilección por el estilo de este último. De cómo comenzó a interpretar este instrumento, señala Danelis:

Mi hermano aprendió a tocar en los acordeones de tío Kike. Pero para acceder a ellos debía retribuirlo dándole su almuerzo o su comida, lo que sucedió hasta que mamá Leticia se dio cuenta y alterada le preguntó: “Bueno, Luis Enrique, ¿tú vas a buscar que mi pelao se muera de hambre?

Cuando Abel Antonio supo de la capacidad interpretativa en el acordeón de su hijo, también conoció que el estilo al hacerlo era el de Luis Enrique, lo que le generó algunas inconformidades. Hecho que le contaba “El negrito Villa” a su hijo Luis, influencia que este último justifica diciendo: “Mi papá fue más cercano a los Martínez que a mi abuelo Abel Antonio, con el que se veía esporádicamente. Nosotros con mi tío Kike (Luis Enrique) no queríamos fiesta.” Sin embargo, tampoco fue ajeno al estilo de su padre, como lo indica Mary: “Él tocaba los bajos y los pitos como tío Luis Enrique, pero en las parrandas imitaba a mi abuelo, en cuanto a la forma de animarla, de bailar, de brincar, de pasearse acercándole el acordeón a los presentes en la fiesta.  

No obstante beber de dos importantes fuentes musicales, Luis Gabriel en sus inicios como acordeonero también encontró en la escuela de Aníbal Velázquez su sustento musical. Interpretaba guarachas, con razón, esa era la música que estaba de moda y con la que animaban las casetas. También era un buen intérprete de cumbias, en lo que era evidente la influencia de Andrés Landero, tanto lo fue que, como lo asegura su primo Abel García Villa, ganó un Festival de la Cumbia en El Banco.

Tocaba lo de Aníbal Velázquez sin olvidar sus raíces, sin dejar de aprender los secretos de los géneros denominados vallenatos, tanto que esto le valió para ser tenido en cuenta por el cantante y compositor plateño Roque Saballet, para grabar un disco de 33 revoluciones por minutos en el sello Tropical, del que se destaca la canción El corroncho.

Posteriormente, sin haber cumplido la mayoría de edad, concursó y ganó el segundo festival de música vallenata Rey Guajiro que organizaban en Maicao, lo que le permitió grabar y cantar el LP titulado: Luis Gabriel Villa Martínez, Rey Guajiro del acordeón, con su conjunto, en el que incluyó el tema El Churrinche con limón, triunfador en la canción inédita del mismo certamen musical. Luego, se presentó en el Festival de la Leyenda Vallenata, coronándose en 1975 como rey de la categoría semi profesional. Veintiséis años después concursó en el mismo Festival en la categoría profesional, ocupando el segundo puesto, hecho que generó la inconformidad entre los conocedores de la música vallenata, al considerar que debió merecer el primer lugar por su brillante participación interpretando los cuatros ritmos que califican en este certamen. También ganó el Festival del Hombre Caimán de Plato, el Festival Guajiro del acordeón que organizaban en Barranquilla, ciudad donde, además, obtuvo un Congo de Oro en el Festival de Orquestas[1].

Paralelo a los triunfos en distintos certámenes públicos, estaban las producciones musicales, como la realizada al lado de Rubén Eliecer Argote, registrada en su discografía como grabada en 1977. La hecha en compañía de Octavio “El ponde” Arias, para el sello Costeño en 1980. La que hizo, a partir de 1986, en compañía del cantante Miguel Herrera, que fue la más exitosa, que comprendió seis discos de larga duración que grabaron para la CBS y después para la Sony Music entertainmente Columbia récords, sin olvidar las canciones incluidas en Fiesta vallenata de los años 1987, 1988, 1991, 1992 y 1994. También la que grabó con Jorge Jerez, en 1989, para el sello Fuentes. Así como al lado del cantante Juan Manga, y en 2001, como acordeonero y cantante, del CD denominado Clásicos de Juglares. Ese mismo año, Iván Villazón y Saul Laleman lanzaron el CD Juglares Legendarios, grabado por el sello disquero Universal; sin embargo, el verdadero interprete del acordeón fue El negrito, escogido por su capacidad para tocar el vallenato tradicional, especialmente porque 8 temas musicales habían sido grabados por su tío Luis Enrique, y el resto por Alejandro Durán.

En 2002, la casa disquera BMG lanzó al mercado el CD titulado Toda la música de Alejo Durán o la búsqueda del amor, del que hizo parte al lado del actor y cantante Moisés Ángulo, y que fue el marco musical de la telenovela en honor al juglar de la música vallenata, que realizó el canal de televisión Caracol. La posterior explotación comercial de esta producción por parte de Ángulo, generó conflictos económicos entre los intérpretes.

Para entonces, “El negrito” Villa había consolidado su estilo para interpretar el acordeón, el del vallenato moderno. Forma de interpretación que cuando comenzó a hacerlo en sus presentaciones criticó su primo, el guacharaquero Abel García Villa, señalando que estaba tocando lo que llamaba “firifiri”, forma que reconoce que ahora está de moda.

Fue en su mejor momento musical cuando comenzaron a compararlo con su padre, cuando principiaron a decir que el hijo era mejor acordeonero. Los comentarios llegaron a oídos del padre del acordeón, lo que le molestó; al negrito también, porque siempre respetó a su progenitor y jamás puso en duda su capacidad interpretativa.

Este tema llevó a Abel Antonio a componer y cantar:

Dicen que mi hijo

toca más que yo,

para mí es un orgullo grande

él tiene que ser como yo.

Herencia de su tío

y de su padre

yo tengo que querer a ese hijo (bis)

porque de mi padre es un retrato (bis).

No puede ser que un gallo fino

pueda pintar un gallo basto

a ese hijo lo único que le aconsejo

que con su nombre tiene su virtud.

Yo lo tuve en mi juventud

que me respalde a llegar a viejo

hay si lo dispone Dios

para mí es un orgullo grande

si toca más que yo

es un honor grande para su padre

 

Álvaro Rojano Osorio

 

Bibliografía:

Antonio Villa, el padre del acordeón. Autores: Álvaro Rojano Osorio y Julio Oñate Martínez.

 

[1] Información tomada del portal https://www.elvallenato.net

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

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