Música y folclor

El son de pajarito, el fandango de tambores emblemático de la subregión río del Bajo Magdalena

Álvaro Rojano Osorio

21/11/2023 - 01:15

 

El son de pajarito, el fandango de tambores emblemático de la subregión río del Bajo Magdalena

 

Antes de adentrarnos en un análisis del son de pajarito, resulta fundamental hacer unas consideraciones sobre el Bajo Magdalena y la subregión del río. De la primera, que va de El Banco hasta Bocas de Cenizas, debemos indicar que, según Cormagdalena, es la más densa en población, por encima del promedio de los dos restantes, alto y medio Magdalena, con 166,7 habitantes por km2, y tiene una extensión de 4800 km2.

De la subregión del río debemos señalar que por factores administrativos la conforman Sitionuevo, Remolino, Salamina, Pivijay, El Piñón, Cerro de San Antonio, Concordia, Pedraza y Zapayán. Sin embargo, por razones históricas, de vecindad con el río Magdalena, culturales, por hacer parte de esta investigación, incluimos a Plato y Tenerife.

¿Cómo suena el río Magdalena?

Para efectos de este análisis, también resulta importante hacer algunas consideraciones sobre la importancia del río Magdalena en el desarrollo de nuestra música, entendiendo a la artería no como una corriente de agua que va del páramo de Las Papas hasta Bocas de Cenizas, sino como un ente que nos ha dotado de identidad cultural.

Sin lugar a dudas, el río es una de las mayores despensas musicales de Colombia y una de las más importantes del Caribe, lo digo porque en él encontramos una lista extensa y variada de géneros musicales que se pueden clasificar por regiones o subregiones.

El son de pajarito, el aire musical emblemático de la subregión río del Bajo Magdalena

Su nombre resulta asociado con el canto de las aves que llenan de música las montañas y las orillas del río Magdalena, de las ciénagas, donde grupos humanos se fueron asentando. Está tan profunda esta relación entre las aves y este baile cantao, que, en términos generales, quienes bailan, especialmente los hombres, lo hacen moviendo los brazos, como imitando el vuelo de los pájaros.

Pero lo que parece ser una simbiosis, no solamente se limita a la manera de danzar, también, como algunos lo aseguran, se da en el golpe del tambor, con el que se busca imitar el canto de algunas aves.

Lo de son, según Egberto Bermúdez, es producto de la forma como en el Caribe colombiano llamaron, en la primera parte del siglo XX, las diferentes melodías interpretadas con distintos instrumentos, especialmente folclóricos.

En fin, al son de pajarito no hay que definirlo, hay que escucharlo y bailarlo.

El son de pajarito y sus funciones teológicas y colectivas

¡Pascuee!, gritaba Ofelia Tapias en la loma del barrio arriba de Pedraza, anunciado, el 24 de diciembre en la mañana, a los cantadores, músicos y bailadores, que esa noche era la de cantar y bailar son de pajarito. Entonces, Escobalito, ubicado en el barrio Abajo, repicaba el llamador respondiéndole a la cantadora e incitando al goce nocturno.

De este aire musical, denominado, como otros, en tiempos coloniales como fandangos de tambores, podemos señalar, trayendo a cuento a Fernando Ortiz, que tiene una función teológica, un propósito colectivo, la de conmemorar algunas fiestas relacionadas con el calendario santoral, entre ellas la más importante, el natalicio de Jesús.

En efecto, para conmemorar este hecho, el más importante para el catolicismo, los miembros de los grupos de pajarito existentes en la zona de análisis, se ubicaban, el 24 de diciembre, en horas de la noche, en el atrio de la iglesia, o cerca de ella, en esperar del nacimiento de Jesus, interpretando el repertorio musical propio de este fandango; para en la madrugada del 25, cantar por las calles el Vámonos caminando.  

Además, ha estado ligado a la celebración del 11 de noviembre, día de San Martín de Loba, el 24, del mismo mes, de Santa Catalina. También el 8 de diciembre, día la virgen de la Concepción, el 20 de enero, día de San Sebastián, como acontece en Guáimaro, otra localidad a orillas del río, donde el cantador y poeta Euclides Navarro, sale a cantar en la madrugada, acompañado de un grupo musical, teniendo como marco musical al son de análisis, serenateado con versos de su autoría a las personas que previamente se lo han pedido.

También el 6 de enero, día de los santos reyes, en el que en Tenerife aún salen por las calles el grupo de cantadores, bailadores y músicos, llevando la música por delante y portando una rama de olivo del que cuelgan billetes.

Así mismo en los días de fiesta de San Juan, San Pedro y San Pablo. Manuela Torres, la cantadora del río Magdalena y del Canal del Dique, en dos versos se refiere al son de pajarito y su relación con estas últimas fiestas:

Flor de la Azucena

Flor del Tulipán

Canta el pajarito

En tu lindo San Juan

Flor de la Azucena

De la rama del Cedro

Canta el pajarito en san Pablo y san Pedro

Además, sus versos han servido como marco musical para homenajear a otras deidades, como se desprende de los siguientes:

Ahí viene la luna hermosa

Rompiendo su horizonte

Viva santa Catalina

Y viva santa Inés del monte

¡Je pascua! ¡carajo! ¡Llévame¡ Gritaba Ofelia Tapias, desde la misma loma donde dos días antes había incitado a tocar y bailar son de pajarito! Era 26 de diciembre, y lo decía enguayabada porque el tiempo de poner pajarito en Pedraza había pasado.

Versos y cantos

De versos mencionando las palabras pájaros y el vuelo de ellos está lleno el repertorio de esta expresión musical y dancistica. El universo de canciones o coplas (sones) que se cantan es variado, además, es usual que los mismos sean cantados en varias localidades, aun en las ubicadas en la otra orilla del río.

Existe una canción distintiva a este aire folclórico, la titulada “Pájaro del Monte”, que es un estribillo básico sobre el que se cantan otros versos, en el que, como en otras coplas, se muestra la huella del romancero español.

Pájaro del monte

Pájaro del río

Cuando va volando

Se le oye el zumbido

Sin embargo, lo predominante en los sones interpretados en el marco del pajarito, son los versos de corte romántico; tanto que, una de las maneras de identificar si lo que se toca es este fandango de tambores, es escuchando lo que se canta.

Dime lirio, dime rosa,

dime clavel encantado

Cuál es el mejor remedio

para el hombre enamorado

Un son de pajarito, “La Tortuga”, fue acreditada a Carmen Cervantes Osorio; sin embargo, perteneciente a un tal folclor y tradicionalmente ha sido bailado en rondas de bailes en localidades ubicadas en el sur del departamento del Atlántico. Este se convirtió en el éxito comercial, después de haber sido grabada por Joe Arroyo, en ritmo de Chandé.

 

Ay salía la tortuga en el cañaveral.

Coro: Hay a darle gusto a la libertad.

Ay salí tortuga a la libertad/ Te vas, te vas.

Coro: Hay a darle gusto a la libertad.

 

Recientemente, dialogando con un cantador señalaba, a manera de queja, que ahora en algunos lugares están cantando El revolíatico, teniendo como marco musical el tradicional son de pajarito.

Las maneras de bailar pajarito

En términos generales, este es bailado brincando y moviendo los brazos, como lo hacen los pájaros; forma que denominan volado”, “brincado” o “bambuqueado”; es decir, el hombre al bailar debe levantar los brazos en forma de alas, intentando levantar el vuelo, y debe mover las piernas en forma “bambuqueada”. Mientras que, las mujeres danzan con sus faldones, engalanando la rueda de baile, moviéndose con donaire, como imitando a las damas danzantes en los antiguos bailes de sala de la alta sociedad.

A lo de bambuqueado, encontramos como explicación del posible emparentamiento entre la forma de bailar el son ríano y la danza tradicional interiorana, acorde con la tesis del maestro Antonio María Peñaloza, en la que señala que el origen del bambuco lo debemos buscar entre los bantú.

Otra variante es el hacerlo “asentado”, es decir, bailarlo arrastrando los pies, agachándose y balanceando el tronco, moviendo los brazos en forma de péndulo. También encontramos el “amasaito”, que es sobando los pies en la tierra y moviendo los brazos como se hace al bailar la cumbia, el Zambapalo.

No olvidemos que cada pueblo le ha aportado características especiales a las tradiciones musicales con las que se identifica.

El golpe del tambor en el son de pajarito

En cuanto al ritmo marcado por el llamador, el característico de este son, según el cantador, compositor, decimero, poeta, Rosendo Muñoz, es el denominado como sentao. En lo que concuerda el veterano tamborero, Nicolás Padilla, al precisar que el “porrazo” al tambor es el asentado.

Golpe al que en Sitionuevo llaman “merengue”, quizá asociándolo con forma de interpretar el tambor en las ruedas de cumbiambas. 

Sin embargo, de la zona de análisis podemos señalar que existen variantes en cuanto a la generalidad expresada por los veteranos cultores de la música tradicional del río Magdalena. En efecto, encontramos el denominado Pájaro volao, que se caracteriza por ser una interpretación más rápida de un són.  Es usual que bajo este marco musical se cante:

Pajarillo triste, que estás en prisión

Llévale las quejas a mi dulce amor

Otra variante es la división entre Pajarillo, Pajarillo y Vámonos Caminando, existente en Real del Obispo, ubicado en el municipio de Tenerife, Con respecto al primero, recojo lo señalado por el cantador, artesano y compositor Maximio Charris, que señala que se trata del mismo módulo interpretativo del zambapalo, mientras que del segundo afirma que es parecido a la del son de negro.

Otra diferencia las encontramos en el ritmo, como sucede en Concordia y Rosario de Chengue, distanciados a menos de dos kilómetros: en la primera localidad el tambor es interpretado de manera lenta en comparación como lo hacen en la segunda.

Rosendo Muñoz, apegado a la tradicionalidad rechazaba estas variantes, señalando que cualquier otra forma de hacerlo era derivada del original, o una manera particular de cada tamborero de hacerlo, el que tenía la obligación de recordar el tradicional es el golpe sentao o asentao

Hoy la tradicionalidad, las particularidades locales, enfrentan un nuevo reto, los festivales, donde existe la tendencia a imponer el estilo, al tocar, de los jurados o de los organizadores. Sin embargo, los festivales y encuentros musicales, son al alma de este y otros bailes cantaos.

Organología del conjunto musical

El llamador ha sido el instrumento común a este fandango de voz, así como las palmas, la guacharaca o las maracas y las voces. La función de este tambor es la de mantener el ritmo durante una interpretación melódica, marcar el sonido de los demás instrumentos.

Sin embargo, en localidades como Tenerife, Salamina, Concordia, Cerro de San Antonio y Rosario de Chengue, donde el alegre, hace parte del conjunto musical, el llamador, también tiene la función de llamarlo para que repique.

En Tenerife el llamador no solo tiene como función marcar el tiempo en cada canción, de llamar al alegre, también la de repicar junto a este último, mientras el cantador interpreta un son.

En esta localidad un nuevo instrumento hace parte del conjunto musical, la tambora. Tal como sucedía en San José de Lata, en el Municipio de El Guamo, zona de influencia del río Magdalena, donde, además, utilizaron dos gaitas, hechas de un arbusto llamado “Manito de dios”. Flauta, hecha con troncos de cardón, para acompañar a los cantadores, que también fue empleada en Las Canoas, Municipio de Pivijay, para acompañar a los cantadores.

Otra variante en la conformación del conjunto musical las encontramos en   Salamina, donde las maracas y la guacharaca suenan simultáneamente.  

Son de Pajarito y Carángano

El Carángano, que es un cordófono cuyo sonido es parecido al del llamador, ha servido para interpretar sones de pajarito, como lo hicieron las cantadoras Carmen Cervantes Osorio, en Salamina, Pablita Palmera, en Cerro de San Antonio, y Ofelia Tapias, en Pedraza.

El tiempo para hacerlo era el del mes de noviembre, conocido como el del Carángano, y ellas era quienes lo interpretaban, lo “fondeaban”. Pablita lo ponía en la puerta de su casa, completando el conjunto musical con un balde que hacía de tambor.

El son pajarito del río Magdalena está en peligro crítico de extinción

Este, pese a ser el fandango de voz de mayor importancia en la subregión río, solo se escucha en los festivales y en el carnaval de Barranquilla. Proceso marchitamiento en el que han contribuido factores como: el que no se hubiera producido un relevo generacional de los antiguos intérpretes y bailadores, tras su muerte o envejecimiento. También, la aparición de otras expresiones musicales y de manera distintas, modernas de reproducirla utilizados para celebrar el natalicio del niño Dios, en fin.

Ahora, su música y baile está en manos de los participantes en las danzas existentes en la subregión del río, Magdalena, Atlántico, y en el Canal del Dique.

 

Álvaro Rojano Osorio

 

Bibliografía:

Rojano Álvaro. (2017). La música del Bajo Magdalena, subregión río. Editorial La Iguana Ciega. Barranquilla.

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

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